3/28/2006

RESEÑA - Instrucciones Para un Viaje al Infierno

Doris Lessing (Rhodesia, 1921) es una connotada escritora tanto en la fantasía como en el Mainstream, con una dilatada bibliografía sobre la cual pueden averiguar más aquí. En el caso de la novela que me ocupa en esta circunstancia, está considerada por David Pringle dentro de su lista de las 100 mejores obras de Fantasía.

Instrucciones para un descenso al infierno, publicada en 1971, trata acerca de la particular experiencia de un hombre llamado Charles Watkins, quien aparece un día en una clínica psiquiatrica de Londres, presa de algo que podrìa ser un caso muy particular de esquizofrenia o de delirio.

La narración -que la autora define como una "ficción del espacio interior"- tiene tres actos o secciones bien definidas, aunque la autora no haga una digresión rigurosa al respecto: en una primera parte nos hace observadores y complices de las delirantes desventuras de Watkins en un viaje en circulos por la corriente del Atlántico al Mar de los Sargazos, tocando tierra en algo que el identifica como la costa de Brasil y que es sólo el inicio de otra travesía a través de ciudades abandonadas con habitantes antropomorfos y que ponen de relieve además de sus miedos y las falsedades detrás de él mismo (en los nombres de las mujeres a las que llama "brujas") además de la creencia en el descenso de un "cristal" de luz que habrá de llevarlo a la siguiente parte de su viaje, ascendiendo hacia la conciencia de una misión mayor.

Entonces, Lessing toma prestados elementos de Ciencia Ficción (los vigilantes desde el espacio, la raza de los "Dioses" que obedecen a un particular panteón) y de los clásicos griegos -Es casi notorio como, en ciertas partes toma prestado al concepto de las edades de Hesiodo, que van desde el supremo hombre de Oro al atormentado e inferior hombre de hierro y de Platón, que nos recuerda que las eternas almas olvidan al nacer y que debemos esforzarnos por recordar lo que eramos, a través de la Anamnesis- lo cual, dada la formación de Watkins como profesor de clásicos es un indicio bastante sólido en favor de un enfoque "científico" de su padecimiento.

Luego llegamos, como en el teatro griego, al juicio, que nos es dado fría y objetivamente, intercambiando las diversas visiones de las personas que conocieron a Charles Watkins (esposa, amante, admiradora, colega compañero de guerra) que comienzan a resonar como correlato de la propia alucinación de Watkins, lo grisaceo de la visión de su esposa, lo acendrado de la de su amante, la envidia de su colega, la admiración de otra persona son como el muestrario de retratos especulares que podemos encontrar incluso en nuestra propia vida, algo parecido al encuentro de vidas entre Paul y Leto Atreides en Hijos de Dune ("todos deberían ser capaces juzgar sus vidas de este modo").

Así, a través de ambos relatos y de los propios relatos de Watkins escribe sobre su vida, en especial el de su "aventura" en Yugoslavia es que obtenemos una imagen compleja y sólida del personaje del cual al final no sabemos realmente si es alguien con un padecimiento mental, un enviado de una entidad trascendente que ha olvidado todo o una persona cuya vida está caracterizada por la evasión (y con ello la creación de constructos ficticios y coherentes entre sí, es decir, la negación a ser lo que somos.)

Podría atreverme a decir que el pobre Watkins, al igual que el protagonista de El curso del Corazón de M John Harrison, sufre una Emergencia espiritual, pero temo que con eso eliminaría más de una posibilidad cierta y es que de eso se trata la novela, tal como Lessing declara en una post-data, al final, somos y vemos lo que particulamente nos hemos formado a ser y ver, somos una posibilidad concretada de entre una enorme cantidad (de allí el término que el maestro Lem acuñó: Milagros Termodinámicos) y por lo tanto, la mente es la expresión de esa incertidumbre, siendo la locura sólo un medio de expresarla.

Recomendable para las personas con inquietudes filosoficas y para quienes no se conforman con las respuestas fáciles.
Technorati tags: Doris Lessing, fantasía, locura, filosofía

6 comentarios:

Dagberty

Fascinante comentario, don Isaac. ¿Dónde puedo conseguir esa novela? ¿Fue traducida al español, se sabe qué editorial la publicó? Realmente provoca leerla, a juzgar por su comentario.

Isaac

saludos: de hecho, la leí en español hace poco, si no me equivoco, fue Seix barral la que la tradujo en los 80s, por lo que supono que podrás encontrarla en alguna libería de viejo.

Dagberty

Gracias Don Isaac, a ver que encuentro.

Mek

Dagberty, no estan complicado adquirir el libro; incluso en estos momentos yo lo estoy leyendo. Simplemente alucinante. Mek

Nephilim

Yo igual lo estoy leyendo actualmente.
Un poco confuso el que no este dividido en capitulos, pero te atrapa.
Lo consegui en Samborns.

Oliver Pool

Me parece que es una novela bastante densa,no por el hecho de que no esté dividida en capítulos,sino por la forma en la que está escrita.
Los monólogos del protagonista son agotadores,impecable el vocabulario,pero para las personas que son ajenas a lo relativo con el mar,barcos,etc,se hace difícil el crear imágenes mentales para comprender el relato,y seguirle el hilo al delirio del tipo.
No conseguí sacarle el jugo en el tema filosófico,metáforas,y demás de lo agotador que se me hizo el texto.
Demasiada descripción redundante.
Lo que me atrae del libro es la trama en sí,pero la forma en la que está escrito,a pesar de que es una narración no muy larga,me parece exahustiva.
En mi humilde opinión, está muy lejos de merecer un Nobel.

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