7/17/2009

LIBROS: El año de Drácula, por Kim Newman


El año de Drácula
Kim Newman
Timun Mas, 1992


Debo confesar, con toda humildad, que nunca antes había leído nada de lo publicado por la editorial Timun Mas. Tenía mis razones. Las principales, el no ver publicado en dicha casa editora a ningún autor "conocido"; y las referencias nada halagüeñas sobre la calidad del contenido de dichas obras. Pero la razón más importante consiste en el hecho de que la mayoría de títulos que he visto publicados por Timun Mas no son novelas independientes, sino que constituyen partes de sagas que además suelen entrecruzarse con otras sagas, y así ad infinitum... mi bolsillo difícilmente puede soportar la adquisición de trilogías.

La casualidad vino en mi favor. Tras visitar la casa de un amigo cuya biblioteca de ciencia ficción merecería de suyo un artículo, le solicité que me prestara "algo ligero" para leer. Y tuvo a bien prestarme "El año de Drácula" y su continuación, "El sanguinario Barón Rojo", novelas que, oh sorpresa, habían sido publicadas bajo el sello editorial Timun Mas.

Tal como me ocurrió a mi, supongo que las portadas de ambas novelas podrían inducir al eventual lector a creer que se encuentra ante una más de las tantas noveluchas sobre vampiros que se suelen encontrar. La portada de "El año de Drácula", por ejemplo, nos muestra un escudo de Inglaterra cuyos elementos han sido alterados dramáticamente: el león y el unicornio son vampiros, el dragón se come a San Jorge, etc. En la portada de la segunda novela, observamos a un vampiro de apariencia feroz surgiendo de una especie de vaina. Como para pasarse de largo, ¿no?

Pues bien, estos libros justifican aquello de "no juzgar por las apariencias". Son magníficos ejemplos de ucronías que, pese a contar con un trasfondo clásico de novela de horror -los vampiros- se inscriben perfectamente dentro del género de ciencia ficción.

"El año de Drácula" se basa en la siguiente premisa: el archienemigo del Conde Drácula, Abraham Van Helsing, no logra destruirlo. Antes bien, Drácula logra difundir el vampirismo en Inglaterra a tal punto, que los vampiros son reconocidos como súbditos ingleses, convirtiéndose el propio Drácula en príncipe consorte de la Reina Victoria.

Así, la historia de Inglaterra (y del mundo) es reescrita a partir de 1885. Muchos personajes de ficción de ese entonces también aparecen en esta novela, adaptando sus acciones al nuevo entorno vampírico. Están Fu-Manchú, el Dr. Jeckyll, el Dr. Moureau, el profesor Moriarty, así como personas "reales" como Oscar Wilde, H.G. Wells, el propio Bram Stoker y otros.

En sí, la trama de la novela se centra en los asesinatos cometidos por un criminal apodado en un principio "Cuchillo de plata", quien se dedica a asesinar vampiras prostitutas. ¿Le suena conocido? Pues si, se trata de Jack el Destripador, quien sigue cometiendo sus crímenes en Whitechapel. Pero ya no mata mortales (en la novela, se los llama "cálidos"), sino vampiras. Y el móvil de la acción es la investigación que efectúa el héroe (tiene que haberlo, incluso en esta realidad alternativa) Charles Beauregard a fin de descubrir al misterioso asesino.

Considero que ésta novela cae dentro del marco de la ciencia ficción antes que en el género de terror por varias razones. Una de ellas, que el vampirismo aparece como una condición adquirida antes que una maldición de matices religiosos. Por supuesto, no todos los aspectos de la condición vampírica han sido resueltos, pero se considera que la ciencia, encarnada en personajes como Charles Darwin y otros, lo hará algún día. La plata les hace daño, lo mismo que una estaca en el corazón, pero el temor a los crucifijos se considera una mera superstición entre los vampiros. De hecho, Drácula se casa con la reina Victoria en la abadía de Westminster. El hecho de que los vampiros no se reflejen en los espejos es también objeto de especulaciones científicas.

Lo mejor de la novela es que muestra una sociedad donde la convivencia entre humanos y vampiros resulta creíble, al punto que los vampiros, otrora considerados poderosos seres de la noche, no son inmunes a las taras, enfermedades y contrariedades económicas que aquejan a los "cálidos". Hay vampiros torpes que no saben transformarse en animales. Otros, pueden coger enfermedades según la víctima que muerdan, y es que no es lo mismo sangre de tipo A o B. Otros desarrollan extrañas modas basados en su condición de vampiros. El propio Drácula es comparado con otros vampiros, quienes lo consideran decadente y vulgar, además de ser un príncipe "que cuando estaba vivo, profesaba la religión católica", algo muy difícil de aceptar por los conservadores anglicanos, siempre recelosos de los "papistas". Una de las medidas dictadas por el otrora Conde es el empalamiento de homosexuales, entre los cuales se cuentan también a varios e influyentes vampiros. Imagínense, un vampiro cucufato.

Si bien la novela está ambientada en Inglaterra, seres de otras latitudes aparecen según convenga a la trama, revelándose la existencia de otros vampiros tanto o más antiguos que Drácula, quienes tienen sus propias ideas acerca de la política entre los no muertos.

El Londres compartido por cálidos y vampiros es un lugar fascinante, abigarrado y colorido, al mismo tiempo que miserable y putrefacto. La revolución industrial que convierte a Inglaterra en la primera potencia de su tiempo, también tiene lugar en esta ucronía vampírica. Londres se convierte en una ciudad que nunca duerme... literalmente hablando.

Si bien la novela privilegia la acción antes que la reflexión, definitivamente es, a mi juicio, más entretenida y creíble que "Entrevista con el vampiro", de Anne Rice. El vampirismo no convierte a las personas en criaturas todopoderosas, a menos, claro, que incluso de vivos hayan sido personajes influyentes. Tiene sentido. Un vampiro solo, es un monstruo. Muchos vampiros son una sociedad.

Un hecho a destacar, aunque meramente anecdótico, es la re-escritura del mito del pistolero norteamericano Billy Harrigan o Billy El Niño, "Billy The Kid", quien resulta ser un vampiro asesinado por un Patrick Garret armado con balas de plata. Me pregunto si un Carlos Marx vampiro aparecerá en alguna continuación de la saga.

El Conde Drácula, ahora Príncipe Consorte, no aparece como personaje sino al final de la novela, y el aspecto que tiene (al igual que los ambientes del palacio real) no dejan de ser una sorpresa. En esta entrevista concedida por los reyes a Charles Beauregard y Genevieve Dieudonné (protagonista además de otras novelas de la serie Warhammer, de la misma editorial), se decide el destino de Inglaterra.

Claro, la novela no es perfecta, hay momentos en los que la trama policial se convierte en burocrática, y los personajes no hacen más que ir de un lado a otro, creando situaciones un tanto confusas. Pero esto solo ocurre en pocos capítulos, dejando un gran resto de novela que se lee sin dificultad.

3 comentarios:

Juan Arellano

hombre, pues como q anima tu descripción de la novela...

Daniel Salvo

Es que es buenísima, y dio origen a una saga que describe el mundo vampirizado hasta el día de hoy, lástima que de esas continuaciones sólo se ha traducido al español "El sanguinario barón rojo", ambientada en la Primera Guerra Mundial (¡aparece hasta "Snoopy"). Después hay continuaciones con Andy Wharhol, con Harrison Ford, en fin, pastiches que suenan de lo más apetecible. Más datos en Wikipedia:
http://en.wikipedia.org/wiki/Anno_Dracula_series

madite3

hola , este libro se puede descargar en pdf para poder leer en el libro electronico , muchas gracias

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