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5/20/2011

CINE: El Imaginario del Doctor Parnassus (2009)

Para los conocedores, el nombre Terry Gilliam (Medicine Lake, 1940) es casi siempre garantía de buen cine y de elementos siempre presentes para bien del espectador que gusta de lo fantástico, así, vamos desde el apocalíptico futuro de 12 Monos hasta los Hermanos Grimm en el que vamos de la prestidigitación al cuento de hadas hecho, irónicamente, realidad de la peor forma posible.

Parnassus es también notable por ser la última película del ganador póstumo del Oscar Heath Ledger quien falleció al apenas haber completado aproximadamente la mitad de las tomas correspondientes a su papel: un amoral hombre de negocios al cual algo siempre parece salvarlo inesperadamente.

Más allá de esta especie de Leyenda Negra acerca del film, he de decir que es una pieza muy interesante de entretenimiento que bebe de varias tradiciones y vertientes, desde el teatro del absurdo a la comedia negra, con una variedad de personajes que desafían cualquier molde preestablecido.

Tenemos en primer lugar al Doctor Parnassus (Christopher Plummer) Un viejo sabio y por una broma del destino, inmortal. En el film se declaran sus orígenes, adentrándonos en una extraña secta que canta una canción -literalmente- "para sostener al universo" (¿habrá tenido en cuenta Gilliam a la Mecánica Cuántica y la teoría de cuerdas en ello?) y en el clásico episodio de caída de la gracia de la mano de un torcido, socarrón, apostador y siempre de bigote y sombrero diablo (el inacabable rockero Tom Waits) que es el punto de inicio de una larga historia de la que el espectador solo se entera indirectamente y que sirve de marco para el drama central del film.

Este drama involucra a la joven hija de Parnassus, Valentina (la modelo Lily Cole) quien lo asiste en un teatro ambulante junto con un joven prestidigitadot de nombre Anton (Andrew Garfield) y otro viejo compañero de la secta, Percy (Verne Troyer) teatro en el que ofrecen, a través de un espejo mágico, un camino a la iluminación para quien se atreva a transitarlo, intención que se suele ver frustrada por los astutos ardides del diablo que acaba tomando para sí las incautas almas que se pierden detrás del espejo. Este cuadro se termina de completar con el hallazgo, colgado de un puente, de un misterioso hombre llamado Tony (Ledger) quien además de estar colgado, lleva un extraño tubo en la garganta.

Así, van agregándose los elementos de la apuesta final con el diablo, en la que "Tony" tendrá una participación crucial.

Un tema interesante que la trama de la película plantea es la dualidad realidad/imaginación, léase, el mundo detrás del espejo (como en la novela de Lewis Carroll) donde es la imaginación de quien cruza, potenciada por las misteriosas habilidades de Parnassus crea las leyes de funcionamiento de este, rompiéndose cualquier concepción preestablecida, tema con el que Gilliam juega bien para compensar la ausencia de Ledger: así, en un viaje al imaginario donde la imaginación de una mujer de mediana edad prima, Tony cambia de apariencia volviéndose, literalmente, Johnny Depp. En otra circunstancia, las propias fantasías de poder de Tony lo llevan a asumir la forma de Jude Law y en un ingreso posterior, esta vez de la mano de Valentina, es la forma de Colin Farrell la que el personaje toma.

Sin duda una salida creativa, donde vemos que el imaginario tiene sus propias reglas y que, para cada participante en este, el imaginario resuena y proyecta una nueva realidad, de acuerdo a las pulsiones o deseos de quien en el entra, lo cual nos lleva a otra muy humana paradoja: la distancia entre conocer la verdad sobre uno mismo y aceptarla.Una contradicción que se muestra claramente en el Filme, donde, a cada sugerencia de Parnassus dentro del imaginario (incluyendo cosas tan disparatadas como un baile can-can protagonizado por policías usando portaligas y zapatos de taco) está siempre presente la del Diablo, ofreciendo la salida fácil que siempre acaba en condenación.

En resumen, una película que destaca por lo original de su trama, lo creativo de sus resoluciones y sobre todo, por el testimonio de solidaridad que reperesenta, cosa ciertamente rara en la "hoguera de vanidades" que suele sea la Industria del Cine.

Finalmente... ¡el trailer!

6/15/2006

CINE- Los Hermanos Grimm (2005)

Dirigida por el célebre Terry Gillian esta película nos ofrece una visión entre caricaturesca y aterradora de los cuentos de hadas.

Producida por MIRAMAX, la película es un proyecto que pasó por varias manos antes de estabilizarse en un cast y un director y en el cual la habilidad creativa del Maestro Gilliam se vio sensiblemente limitada por la muy definida visión de los productores de que vende y que no.

Esto se nota durante el progreso de la historia que avanza a trancos más que fluidamente, aunque el lenguaje exótico de colores y formas que, en la campiña alemana bajo ocupación francesa nos recuerda en mucho a una lóbrega e inquietante ambientación medieval, en la que vestuario, arquitectura y paisaje se unen para darnos un ambiente de sorpresa y reclusión típico de las villas de páramos lejanos.

Por lo demás, las actuaciones son bastante correctas, Matt Damon, como el realista hermano Will Grimm y el actualmente de moda Heath Ledger como el ingenuo y crédulo (ser crédulo paga, dicen los cuentos de hadas y en este caso le liga) Jacob y a Lena Headey como Angelika, la verdadera protagonista de la historia, ya que ella es la que pasa por todos los desastres posibles y al final, sale librada gracias al beso del principe, aunque al final le deja un sabor de boca raro el sentir que la actriz fue escogida para no hacerle sombra a la pareja de hermanitos.

Otros secundarios, como el siempre cumplidor en su papel de Bufo es Peter Stormare en su papel de Cavaldi, que siempre acaba metido en lios en los que no lo llaman. Y la impresionante Monica Bellucci en su papel de Reina Malvada, que parece pintadito para ella.

Los efectos especiales y escenarios son de calidad bastante creíble y es interesante el contraste entre el ambiente de opera bufa que los embaucadores Grimm montan (como precursores quizás de los técnicos de F/X) con el bosque viviente en el que se refugia la reina, donde los movimientos son decididamente artificiales, pero no por ellos menos impactantes.

Asismismo, la músicalización, a cargo de Dario Marianelli, cumple con creces y redondea una faena, que, tratándose de Gilliam, no llega a satisfacer del todo las expectativas.


Technorati tags: cine, fantasía, terry gilliam

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