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10/25/2009

Arte Fantástico: Luis Royo



Poco y mucho es lo que se puede decir el ilustrador español Luis Royo (Olalla, 1954) y de su dilatada carrera como artista, centrada esencialmente en las ilustraciones de tipo fantástico y erótico, siendo varias veces portada de revistas como Penthouse Comix y Heavy Metal, o de discos para grupos como Avalanch o Ten (específicamente hablando en los discos Spellbound y Babylon)

Dos poderosas fuerzas se combinan en sus trabajos: el asombro y la pasión, más allá de los escenarios derruídoso pletóricos de color, de los monstruosos seres que los habitan y de la innegable (y en sus manos, superlativa) belleza y feminidad de sus heroínas, lo que podemos ver en su obra pasa por la aceptación de lo vital, y con ello, de lo ludico, lo trágico y lo erótico como facetas de un sólo y enorme todo, y entonces... como podemos ver, nos dice: Asombrate y asómate a la aventura

Aquí unas muestras de su talento:
(Sugerencia: hacer Clic en "Fullscreen" para poder ver mejor las imágenes)


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2/02/2007

LIBROS: Los que pecan



Los que pecan
(The sinful ones)

Fritz Leiber, 1953.


Ediciones Colihue, colección Nave Madre
Argentina (traducción de Luis Pestarini)



Al fin pude leer esta novela de Leiber, que el propio autor revela ha sufrido numerosos reveses desde su publicación. Tiene algunos defectos, producto de la intervención de los a veces inevitables editores, como es la inclusión de algunas escenas sexuales que nada aportan a la historia. Además, las dos primeras partes de la novela son innecesariamente largas, aunque se leen de un tirón, gracias a la habilidad que tiene Leiber para superar los escollos editoriales.


Pero la trama es fascinante y de lo más sugerente. Juega con la teoría filosófica del solipsismo, que postula que solamente existe la propia consciencia y todo el universo exterior es mera apariencia. Es decir, solo existo YO, que a lo mejor soy Dios y he inventado un universo de apariencia para no aburrirme.


Sin embargo, el escenario en el que transcurre "Los que pecan" tiene características distintas. Parece ser que el universo como tal es una suerte de mecanismo de relojería, del cual todos los objetos y sujetos (incluídos los seres humanos) no son más que piezas y engranajes que se mueven sin consciencia. Pero no todos los seres humanos son parte de este mecanismo: algunos, como Carr Mackay, pertenecen al reducido grupo de seres capaces de salirse de este mecanismo y ser dueño de su existencia... en la medida que un universo tan mecánicamente diseñado lo permita.


De modo que el tema central de "Los que pecan" es el lento despertar a la consciencia de Carr Mackay, el descubrir y aceptar que todo lo que conocía y planeaba hacer con su vida no era más que parte de una maquinaria que permanece en el misterio. Más aún, descubrirá que existen otros como él, pero que acaso no vean con buenos ojos su despertar a la realidad: dada la anarquía a la que conduce el saberse libre de reglas y restricciones, aquello que podemos llamar una conciencia moral puede parecer algo supérfluo para algunos de los conscientes. Darse muerte entre ellos, por ejemplo, puede ser un tipo de diversión...


El título original de "Los que pecan" fue "You´re all alone" (algo así como "Todos ustedes están solos"), muchísimo más siniestro y sugerente que la versión posterior.






Technorati tags: los que pecan, Fritz Leiber, fantasía, solipsismo

9/21/2005

Entrevista a Boris Vallejo, ilustrador fantástico


por Eduardo Corrales

(publicada originalmente en Ciberayllu)

La legión de sus fidelísimos seguidores en el mundo lo llama «genio» y coincide en que su obra —de culto— redefinió el fantasy art. Boris Vallejo (Lima 1941) es el ilustrador fantástico por excelencia, así reconocido en todo el globo, excepción hecha del Perú, donde es casi un ilustre desconocido. Triunfador por donde se le mire y sin asomo de amargura, el artista lamenta no ser profeta en su tierra.
Era 1964 y, a punta de latas de jugo de tomate y envases de lava-vajillas esculpidos en madera, Andy Warhol (1928-1987) sacaba (literalmente) de cuadro al mundillo de la plástica neoyorquina, mas ni el ruido ni las nueces del arte pop alcanzaron para desubicar al joven Boris llegado desde Lima a la Gran Manzana.
«Mi idea era trabajar un par de años, regresar al Perú con los conocimientos adquiridos, y abrir una agencia de publicidad», dice el entonces recién egresado de la Escuela de Bellas Artes de Lima y ahora superestrella del fantasy art, ese prodigioso universo visual de hembras fuertazas, hombres macetas, bestias mitológicas y atmósferas imposibles.
«Bellas Artes era un centro de estudios muy académico, privilegiaba el entrenamiento clásico, europeo. La instrucción que recibí allí fue muy importante en relación con el trabajo de la figura, la base real para mi arte», reconoce.
De seguro esos fundamentos lo previnieron del potente magnetismo ejercido por gurú del pop art, librándolo además del esnobismo del ambiente. La sonrisa inmarcesible, y en naranja, de Marilyn Monroe no bastó para ablandar al artista, menos Jackie y su fresca viudez kennedyana en azul.
«El trabajo de Warhol se dirigía a atraer al publico, sin sustancia; su técnica no era, de ninguna manera, algo que hubiera querido emular: no me interesó en absoluto», sostiene categórico.
Es que para este Vallejo (descendiente de —palabras mayores— César Abraham: «Era primo de mi papá») con eso no se juega: «No es lo mas importante en la pintura pero hay que tener control de la técnica de ejecución antes de poder realmente hacer lo que se quiere», enfatiza.
¿Cuál es la definición que él tiene para el fantasy art y cómo así este talento nacido en el céntrico jirón Cailloma y criado entre el Callao y La Punta se sumerge en esa corriente hasta situarse, paradójicamente y por efectos de la magia de su arte, en el nivel más alto del género?
«El arte de fantasía es contar algo que no existe sino en la imaginación», resume. «El propósito de lo que hago es crear realmente nuevos mundos; los personajes son reconocibles pero las situaciones y los escenarios son fantásticos», abunda.
Admirador de los pintores surrealistas, de Rene Magritte y, muy especialmente, Salvador Dalí, en la década de los 70, Vallejo quedó impresionado por el trabajo de Frank Frazzeta (Brooklyn 1928). «Sus figuras tan dinámicas, esos personajes realmente musculosos, las mujeres voluptuosas; toda esa energía me abrió los ojos para el tipo de ilustración que yo iba a desarrollar».
Vallejo estaba entonces muy interesado (aún lo está) en el fíisicoculturismo y el fantasy art le ofrecía la oportunidad de trabajar con la figura humana: «Mi pasión artística», asegura.
Su dominio sobre ella es cabal pues el estudio de la anatomía es lo que el artista rescata de los dos años de Medicina que cursó en Lima antes de ingresar a Bellas Artes.
«Por supuesto que lo esencial es el dibujo, pero si trabajas haciendo figuras, lo mas importante es el conocimiento profundo de la anatomía, especialmente cuando hay que crear cosas que no existen», comenta.
Otra influencia: aún antes de dejar el Perú, Vallejo ya había podido apreciar la propuesta de Chesley Bonestell (1888-1986), ilustrador californiano que tan bien se las arreglaba para plasmar esos paisajes espaciales que tan decisivamente impactaron sobre en el joven artista. «Sus trabajos me ofrecieron la primera visión del arte fantástico».
Cuatro décadas vividas en los Estados Unidos dan cuenta de la impronta del inglés de cada día sobre su español mother tongue, si bien cuando llegó, sin dominar el idioma, provisto de una exigua bolsa de viaje y un cargamento de talento, no tenía planeado quedarse tanto tiempo, así fue.
«Mi primera intención fue conseguir trabajo haciendo arte, cualquier tipo de arte, porque entonces en Bellas Artes uno no se especializaba. Cuando lo hice, mi siguiente paso fue tratar de hacer ilustración y después que lo logré fui hacia la ilustración fantástica», relata la secuencia.
Marvel Comics, Paramount Pictures, Ford Motor Company, Sony, Nike, Vintage Books figuran en su larga lista de clientes y a su pincel se deben, por ejemplo las sorprendentes tapas de varios álbumes de Molly Hatchet, mítica banda de rock sureño.
No existe actualmente editorial que se respete y tenga una línea de ciencia ficción que no demande el trabajo de Vallejo para ilustrar las portadas de los libros, pero también hay tapas de discos y carteles de películas.
Ha ilustrado unos cuatrocientos libros y recuerda muy especialmente los de Tarzán, de Edgard Rice Burroughs, porque fue uno de los héroes de su infancia. Ha publicado también 24 libros propios («estamos trabajando el que se publicará el próximo año»), y en el 2006 saldrá el calendario número 27 de la serie iniciada en 1980.
En relación al séptimo arte ha hecho cosas con Dino de Laurentis e ilustrado carteles para películas de George Romero, como Knightriders (1981), aunque considera que es difícil trabajar con la gente del cine.
Vallejo agrega que, luego del primer año de ausencia, retornó al Perú para visitar a su familia y en ese momento se dio cuenta de que ya no iba a regresar. «Por supuesto que soy peruano, nunca lo olvido, pero en Nueva York empecé a experimentar el éxito, así que en muchos sentidos pienso en la ciudad casi como mi segundo sitio de nacimiento.»
Allí vivió 17 años, luego se mudó a Maplewood, Nueva Jersey, donde permaneció 6 años, hasta fijar su residencia, en 1989, en Allentown, Pensilvania, donde ahora habita una gran casa con amplios jardines y dos estudios, junto a su esposa Julie Bell, también artista y modelo favorita de Boris.
«Desgraciadamente no tengo mucha relación con el Perú, casi no tengo contacto. No soy profeta en mi tierra y eso es algo que me da mucha pena», admite y comenta que de la vasta correspondencia que recibe de todo el mundo la proveniente de su país natal llega cuando mucho al 3 por ciento.
El artista viaja por todo el mundo, convocado para ofrecer conferencias o exhibiciones. «Nunca he tenido una invitación del Perú», asevera. «Por supuesto que mi éxito se concretó en los Estados Unidos, pero cómo me gustaría experimentar una reacción más calida desde mi país», revela.

Technorati tags: Boris Vallejo, Ilustraciones, Arte Fantástico

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