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4/12/2009

LIBROS - El Último Anillo (1999)

El Último Anillo, portada

El Último Anillo
Título Original: Последний кольценосец (Poslednii koltsenosets)
Autor: Kiril Yeskov (o Eskov, Кирилл Юрьевич Еськов) - Moscú, 1956
Edición en español: Bibliopolis Fantástica, 2004.

Descubre La otra cara de la leyenda es lo se que promete la portada de esta novela, y tal como el título sugiere, la novela se mete -y con ganas- con el para algunos sacrosanto Tolkien, cuya conocídisima y celebrada obra El Señor de los Anillos es retratada, desde el punto de vista del autor, como la historia compuesta por los vencedores tras la guerra (con guiño de pasada, a los viejos represores de la otrora URSS) bajo una premisa muy sencilla: los orcos de Umbror (o Mordor, para mayores señas) habían llegado, de la mano de la razón, a la revolución industrial, logro que causó pavor al concejo blanco de magos, entonces, en la misma guisa de cierto ex-presidente de los EE.UU. deciden hacer guerra preventiva contra estos para aplastarlos antes de que sea muy tarde.

La historia se inicia allí, en medio del desastre de Umbror, mientras elfos y hombres saquean y masacran por doquier, otros planes y fuerzas se preparan para un contraataque, estratagema en la cual un médico algo despistado (de nombre Haladdin)y un soldado rastreador (de nombre Tserleg) juegan un papel fundamental.

Lo que continúa y por varios capítulos, es una narración descarnada, jocosa y notablemente ácida de la edulcorada fantasía épica Tolkeniana, en particular del libro final en el que se narran las batallas definitorias y como, lo que para el autor inglés fue un triunfo épico, para el ruso no pasa de ser una combinación de mala suerte y trampas de muy baja calaña.

La narración prosigue, incesante y sarcástica, relatando las acciones de varios personajes ya conocidos: Aramir, Eohwyn, etc. presas ya no de principios ni valores sino de un cruel juego político.

Y allí es donde se terminan los paralelos con la novela original, ya que Yeskov, a diferencia de otras obras donde sencillamente se ataca en firme a la construcción del mundo y el maniqueismo conceptual de Tolkien, opta por darle un giro totalmente inesperado para el género de fantasía: a partir del personaje del Barón Tangorn, totalmente propio y el traer desde el principio a la Tierra Media a la Exultante Opar de Burroughs, donde, con toques de desternillante humor a lo Monty Python y con un ritmo narrativo trepidante y personajes jugosísimos como suele ser típico de las novelas de espías de John Le Carré o del notable Roger Moore de El Santo se desarrollo durante la mayor parte del volumen un notable juego de espías donde hay más de dos partes involucradas y casi nadie sabe para quien trabaja.

Lo siguiente es la conclusión del arco de historia del Dr. Haladdin, simétrico, en cierto modo, a los momentos climáticos de El Retorno Del Rey justo frente a la montaña de Fuego, donde las fuerzas de la razón y de la magia dan su inesperada batalla final, decidida, como todas las grandes hazañas, por una mera casualidad.

Y, en la misma línea de Tolkien, vemos la culminación del relato, en el que, desde el punto de vista de un historiador, vemos lo ocurrido con posterioridad a los sucesos narrados, en otro mundo y con otras perspectivas, un mundo que apenas recuerda lo que alguna vez hubo (y está bien que así sea)

En lo que respecta al aspecto narrativo, el libro de más de 400 páginas fluye con una facilidad extrema, casi adictiva, intercalando descripciones bien estructuradas, con personajes creíbles y sucesos vertiginosos en los que podemos asistir a los recuerdos de los personajes, narrados con detalle antes del emprendimiento de otra estratagema, sin dejar de lado poderosas reflexiones útiles para entender no sólo el mundo de Tolkien o el actual, sino ciertos devenires históricos.

En conclusión, una novela cuyo mérito radica en revisitar un tópico, cargárselo y ofrecer, en el mejor estilo Mash-up una narración vibrante y poderosa, pero esencialmente fluida y jocosa en su acendrado sarcasmo de Tolkien, de la forma de narrar fantasía y de la realidad en general, recomendadísima.

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5/25/2006

RESEÑA - Pirómides


Terry Pratchett (1948) es uno de los escritores puntales del genero con su saga del Mundodisco, la cual, desde el primer libro publicado, El color de la magia(1983) ha sido una muestra constante de una creatividad prolífica, un sentido del humor galvanizado y a prueba de balas y una arremetida constante contra las diversas culturas e íconos de todo tipo, desde los clásicos hasta las tropelías más postmodernas.

El presente libro, escrito en 1989 es una emprendida contra varios aspectos aparentemente inamovibles de la cultura: la percepción que usualmente tenemos de las culturas y religiones antiguas.

El protagonista de la historia es Teppic, mejor conocido como Tepiccamon XXVII (¿o XXIV?) quien como hijo del faraón del pequeño país de Djelibeibi (literalmente "bebe de Djel") es enviado a tener la única educación relativamente decente que se puede hallar en un mundo tan transtornado como el Mundodisco, y va a la escuela de los asesinos en la Celebérrima ciudad de Ankh-Morpork.

La historia se inicia cuando el mencionado Teppic está en medio de su evaluación final, tras siete años de duros, sangrientos y curiosos entrenamientos, le es encargada su misión de rito de paso: matar a alguien, lo cual consigue trás más de un gag y con demasiada suerte.

Sin embargo, no hay tiempo para celebrar, ya que recibe noticia que su padre, el Faraón ha fallecido, llevado por la muerte -quien para variar habla en MAYÚSCULAS- y debe regresar para hacerse cargo del gobierno.

Así, mientras el nuevo faraón se prepara para llegar a su país y desplegar su plan de reformas, escenas de su preparación anterior y sus amigos de la escuela nos son mostradas, así, aprendemos de las múltiples religiones del mundodisco y en especial en la religión de Djelibeibi, llena de íconos egipcios, pero donde el supremo sacerdote, quien parece ser el mismo de todos los faraones, se llama Dios.

De inmediato sus planes de reforma se ven obstruidos por el sacerdote, quien se niega a reconocer las acciones del faraón, al punto que Teppic se ve oligado a retomar su traje de asesino y funcionar como una mezcla de ninja y Robin Hood, al punto que se ve obligado a huir de su reino bajo pena de muerte impuesta -como no- por el sacerdote supremo.

No va solo en el camino, se unen a él Ptraci, la voluptuosa y algo torpe bailarina favorita de su padre, quien no está muy a gusto con la idea de ser enterrada como ofrenda para la otra vida, considerando lo que valora esta, quien además posee el extraño poder de parecer más desnuda con su atavío de bailarina y sus joyas (un constante bling-bling) que con sólo la piel y Maldito bastardo, el único camello de Djelibeibi y, curiosamente, el matemático más genial del Mundodisco.

A esto hay que sumarle la obsesión de Dios por las Pirámides, que son la parte más destacable de este país y que tienen el extraño poder de hacer que el tiempo se retrase.

Toda esta plácidez desértica se vería inalterada de no ser porque, por idea del mismo Teppic, el arquitecto real Ptaclusp es encargado de crear una pirámide cuatro veces más grande que la de su antecesor, con lo cual los efectos sobre la realidad no se hacen esperar.

Sumemosle a esto dos patéticas réplicas de Atenas y Esparta peleando entre sí y al extraño padre de Teppic peleando por cambiar su suerte a pesar de haber pasado a "mejor vida" y múltipliquese por varios órdenes de magnitud y tenemos una novela deliciosa, de un humor corrosivo como el ácido, pero de igual modo imperdible.

Provecho.

Technorati tags: comedia, fantasía, Mundodisco, Pirómides, sátira, Terry Pratchett

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