CINE - Silent Hill (2006)
Dirigida por el francés Cristpophe Gans (Pacto de lobos) Silent Hill, al igual que Redsident Evil, House of the Dead y Alone in The Dark es una película basada en un videojuego (producido por Konami) cuya trama es, naturalmente, de horror.
La historia se inicia cuando, en una noche oscura, los esposos Rose (Radha Mitchell) y Christopher Da silva (Sean Bean) salen de casa desesperadamente a buscar a su hija adoptiva Sharon (Jodelle Federland)quien es sonámbula.
Cuando es hallada por su madre, al borde de un arroyo, Sharon sólo atina a gritar desaforadamente las palabras ¡Silent Hill! ¡Silent Hill! y es en la búsqueda de una respuesta que Rose la llevará hacia el oscuro pueblo fantasma de Virginia Oriental (que, en la cercanía de las Apalaches, es considerado en el imaginario popular como una región de considerable misterio y mística.
Lo que Rose desconoce es que el misterioso pueblo, convertido en pueblo fantasma por un incendio en las minas de carbón, parece ser mucho más que un simple pueblo fantasma, y, mientras va en automovil hacia alla, trás huir de una policía (Laurie Holden) se atraviesa con una niña que se ve misteriosamente parecida a Sharon y se estrella al tratar de evitar atropellarla.
Lo siguiente que ve es que el mundo alrededor está perpetuamente bajo una lluvia de cenizas y que Sharon se ha ido, y sin otra opción, va hacia el pueblo de Silent Hill a buscar a Sharon, encontrándose con más de un secreto.
Y es aquí donde la imaginería y el trabajo del director entra a tallar para recrear el aterrador mundo del video juego, así, cada vez que la alarma de ataque aéreo suena, el mundo se transforma en una dimensión oscura e infernal donde seres terribles acechan, tales como cucharachas gigantes, o un enorme verdugo (Red Pyramid) para lo cual el uso de efectos especiales y gráficos en 3D se hace presente, creando un ambiente desgarrador y vibrante, tal como en otrás películas del género, tal como Constantine, recreando fielmente el juego en varios aspectos. Tales como la procesión de enfermeras ciegas, el verdugo Red Pyramid o el desgarrado ambiente de la habitación 111 del hotel, un lugar de sacrificios, tachonado de signos mágicos.
Tenemos además a los miembros de la secta, fanáticos cristianos puritanos causantes de toda la desgracia de la ciudad, al condenar a la niña Alessa Gillespie (Jodelle Federland) a la hoguera tras haber sido abusada, lo cual crea una espiral de odio que al final, consume a todo el pueblo y la sumerge en una espiral de venganza que no podrá ser saciada sino mediante la intervención de Rose.
El director y el guionista, Roger Avary comentan que para la realización de la película (aparte de modificar ciertos aspectos para hacerlo pasar por políticamente correcto) se tomaron escenas de varias de las secuelas del juego (Silent Hill I y II, esencialmente) y se recrearon practicamente cuadro por cuadro para la película.
Respecto a las actuaciones, la trama se centra en la pareja Rose-Sharon/Alessa, de las cuales la primera mencionada se puede decir que cumple aceptablemente el papel, aunque con cierto tono acartonado en algunas escenas, es más bien una buena adición el papel de La policía Cybill, quien aporta la cuota de decisión a la trama, llegando incluso a hacer el último sacrificio por Rose, aunque, en el momento final, no presenta una salida de escena tan convincente.
La actuación de Jodelle Federland (Alessa) puede calificarse de aceptable, aunque no se le da mucha cámara, sus gestos se dan de acuerdo a la escena, mas no se puede decir lo mismo de Sean Bean, quien parece ser el convidado de piedra de la película.
Por lo demás, de las actuaciones de los habitantes del pueblo, la única realmente destacable es la de Dhalia (Deborah Kara Unger) madre de Alessa, quien carga con la culpa de permitir el sufrimiento de su hija, además de ser la "apestada" del pueblo. Reduciéndose el papel de Christabella a una mera seguidilla de discursos engolados y gritos acusatorios.
En resumen, una película bastante superior a la media en el género de horror, con efectos especiales bien logrados y una dirección más que decente, nos prepara desde el inicio para una escena final realmente inquietante, como para hacernos pensar que la verdadera innovación ya no está en el cine, sino en los videojuegos.
La historia se inicia cuando, en una noche oscura, los esposos Rose (Radha Mitchell) y Christopher Da silva (Sean Bean) salen de casa desesperadamente a buscar a su hija adoptiva Sharon (Jodelle Federland)quien es sonámbula.
Cuando es hallada por su madre, al borde de un arroyo, Sharon sólo atina a gritar desaforadamente las palabras ¡Silent Hill! ¡Silent Hill! y es en la búsqueda de una respuesta que Rose la llevará hacia el oscuro pueblo fantasma de Virginia Oriental (que, en la cercanía de las Apalaches, es considerado en el imaginario popular como una región de considerable misterio y mística.
Lo que Rose desconoce es que el misterioso pueblo, convertido en pueblo fantasma por un incendio en las minas de carbón, parece ser mucho más que un simple pueblo fantasma, y, mientras va en automovil hacia alla, trás huir de una policía (Laurie Holden) se atraviesa con una niña que se ve misteriosamente parecida a Sharon y se estrella al tratar de evitar atropellarla.
Lo siguiente que ve es que el mundo alrededor está perpetuamente bajo una lluvia de cenizas y que Sharon se ha ido, y sin otra opción, va hacia el pueblo de Silent Hill a buscar a Sharon, encontrándose con más de un secreto.
Y es aquí donde la imaginería y el trabajo del director entra a tallar para recrear el aterrador mundo del video juego, así, cada vez que la alarma de ataque aéreo suena, el mundo se transforma en una dimensión oscura e infernal donde seres terribles acechan, tales como cucharachas gigantes, o un enorme verdugo (Red Pyramid) para lo cual el uso de efectos especiales y gráficos en 3D se hace presente, creando un ambiente desgarrador y vibrante, tal como en otrás películas del género, tal como Constantine, recreando fielmente el juego en varios aspectos. Tales como la procesión de enfermeras ciegas, el verdugo Red Pyramid o el desgarrado ambiente de la habitación 111 del hotel, un lugar de sacrificios, tachonado de signos mágicos.
Tenemos además a los miembros de la secta, fanáticos cristianos puritanos causantes de toda la desgracia de la ciudad, al condenar a la niña Alessa Gillespie (Jodelle Federland) a la hoguera tras haber sido abusada, lo cual crea una espiral de odio que al final, consume a todo el pueblo y la sumerge en una espiral de venganza que no podrá ser saciada sino mediante la intervención de Rose.
El director y el guionista, Roger Avary comentan que para la realización de la película (aparte de modificar ciertos aspectos para hacerlo pasar por políticamente correcto) se tomaron escenas de varias de las secuelas del juego (Silent Hill I y II, esencialmente) y se recrearon practicamente cuadro por cuadro para la película.
Respecto a las actuaciones, la trama se centra en la pareja Rose-Sharon/Alessa, de las cuales la primera mencionada se puede decir que cumple aceptablemente el papel, aunque con cierto tono acartonado en algunas escenas, es más bien una buena adición el papel de La policía Cybill, quien aporta la cuota de decisión a la trama, llegando incluso a hacer el último sacrificio por Rose, aunque, en el momento final, no presenta una salida de escena tan convincente.
La actuación de Jodelle Federland (Alessa) puede calificarse de aceptable, aunque no se le da mucha cámara, sus gestos se dan de acuerdo a la escena, mas no se puede decir lo mismo de Sean Bean, quien parece ser el convidado de piedra de la película.
Por lo demás, de las actuaciones de los habitantes del pueblo, la única realmente destacable es la de Dhalia (Deborah Kara Unger) madre de Alessa, quien carga con la culpa de permitir el sufrimiento de su hija, además de ser la "apestada" del pueblo. Reduciéndose el papel de Christabella a una mera seguidilla de discursos engolados y gritos acusatorios.
En resumen, una película bastante superior a la media en el género de horror, con efectos especiales bien logrados y una dirección más que decente, nos prepara desde el inicio para una escena final realmente inquietante, como para hacernos pensar que la verdadera innovación ya no está en el cine, sino en los videojuegos.
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