2/24/2008

Reunión Coyllur 23/01

Extracto de la reunión del día 23/02 del grupo Coyllur donde se habla, esencialmente, de ciencia ficción:

2/23/2008

Libros: Kafka en la Orilla


Kafka en la Orilla
Colección Andanzas
Editorial Tusquets, 2006
584 pp.
© Haurki Murakami, 2002





Una primera cosa a notar acerca de esta novela es que (y tal cual parecen confirmar algunas lecturas de novelas reseñadas en este blog) al parecer, las buenas novelas de fantasía “seria” tienen algo así como una especie de receta, a saber: alguien hizo/dejó de hacer/conjuró algo en algún tiempo pasado, lo cual acarrea amargas consecuencias a las personas relacionadas directa o indirectamente con aquel suceso que tienen que vivir con ello y, en algunos extraños casos, enfrentarlo cada uno a su particular manera.

Kafka en la Orilla (Umibe no Kafuka) de Haruki Miurakami (Tokyo, 1949) es una novela de elaboración compleja, donde varios temas se enarbolan y combinan a lo largo de la trama en varios hilos argumentales que derivan, paulatina e inexorablemente, hacia una conclusión que no deja lugar a dudas y es que Murakami, a diferencia de otros autores de fantasía, no parece tener demasiado interés en sagas o secuelas directamente relacionadas (en esto quizás de acerca a otro autor ya reseñado por estos pagos, Jonathan Carroll)

El personaje acaso central de los enredos que se pergeñan en esta historia es Kafka Tamura, ofuscado y ensombrecido hijo de un escultor de renombre mundial, Kôichi Tamura, un oscuro personaje cuya muy particular visión artística se centra en la expresión de lo subconsciente como tema y en especial en las formas del laberinto como composición. Un interesante concepto que el autor usa como metáfora para el devenir de los personajes y que inicia con la voz de la conciencia de Kafka, el joven llamado cuervo (en el que el autor comete una licencia de traducción; ya que Kafka en checo se traduce como corneja, a diferencia del japonés karasu, cuervo) cuyas intervenciones desahogan el complejo mundo interior del personaje.

El contrapeso de Kafka en la trama es el anciano Satoru Nakata, quien de muy pequeño presenció un misterioso incidente que dejó graves secuelas sobre él volviéndolo esencialmente un idiota capaz sólo de hacer tareas repetitivas y hablar con los gatos y que, habiendo vivido una vida rutinaria y carente de brillo, es arrastrado por su propia habilidad (un trabajo de medio tiempo encontrando gatos perdidos) a la vorágine de otros destinos. En este caso, donde la experiencia de Kafka está llena de reflexiones y circunloquios, Nakata apenas se permite el lujo de la reflexión, lo suyo es el devenir constante de acciones y de hechos narrados desde una perspectiva de primer plano y que pese a ello, da lugar a lo fantástico.

Y sin embrago, pese a sus pocas apariciones en la trama, probablemente el primerísimo personaje de esta historia es la misteriosa señora Saeki, en quien se acumulan la pérdida, la soledad y sobre todo, una extraña pesadumbre que parece rodearla. De su vida apenas llegamos a saber que tras perder al hombre que amaba, despareció, para luego regresar y hacerse cargo de la Biblioteca Conmemorativa Kômura, los detalles de esta vida oculta, que permanecen sin revelar para el lector salvo por sutiles alusiones y especulaciones más o menos fundadas, resultan siendo la clave para todos los misterios que envuelven al resto de personajes, en especial la canción que compuso cuando más joven y que alcanzó un relativo éxito, pese a lo oscura de su letra y a lo simple de su composición y que da el título a esta novela.

El resto de personajes presentes en este singular drama tampoco está demasiado cerca de la difusa línea de la normalidad: Ôshima, el (la) dependiente de la biblioteca Kômura, quien combina una extraña serie de preferencias con una condición médica y un afán por el peligro (o, como dicen los goo goo dolls: cuando todo se siente como una película, si, sangras sólo para saber que estás vivo) poco común, el buen Hoshino, un vulgar camionero quien, extrañamente, se vuelve compañero de aventuras del malhadado Nakata, quizás para pagar, en medio de todo, su deuda kármica y Sakura, probablemente la más “normal” de este grupo, cuya vinculación a Kafka no es clara y ni siquiera se sugiere claramente, junto con otros que apenas hacen una aparición como Johnny Walken (casi como Johnny Walker, si saben a lo que me refiero) el Coronel Sanders (si, lo crean o no) y más extrañamente, una prostituta que sabe filosofía y que cita a Hegel durante su trabajo.

Y es como resultado de la interacción de estos personajes que emergen capa tras capa de significaciones, sentimientos y percepciones encontradas y acaso de un valor universal.

Primero, tenemos el afán infantil (o patológico) de evitar el cambio, de detener el paso del tiempo para evitar la tragedia de abandonar la felicidad ganada o la infelicidad obtenida, idea que es el motor de la historia, como el lector sabrá entender al acercarse a las últimas páginas. En segundo lugar tenemos el sino trágico impuesto por Kôichi Tamura sobre su hijo, a saber, el mismo del soberano tebano que aniquiló a la Esfinge empeorado en algún grado perceptible. Tercero, de la interacción entre estos dos, surge la vinculación entre las personas, es decir, que ningún destino es enteramente individual, así como ninguna decisión es enteramente propia, revelación que en tiempos de tan acendrado individualismo social, va un poco a contracorriente.

En cuarto y último lugar tenemos el contraste que existe entre la vivencia plena y la plana supervivencia, diferencia que se da cuando llegamos al punto a partir del cual dejamos de avanzar y nos negamos a experimentar, encontrando refugios, atalayas desde las cuales juzgar al mundo y sobre todo, a nuestras propias faltas, sin esperanza alguna de expiación o redención, ya que el sólo hecho de intentarlo implicaría dar un paso hacia lo aterradoramente desconocido. Y con ello, la principal de sus consecuencias: el vacío o la sensación de vacuidad que se extiende entre las personas (a las que no podemos conocer) y hacia dentro de nosotros mismos (cuando la verdad que profesamos no es más que una ficción mal montada porque la “verdadera” causa es sencillamente, insoportable y se prefiere al falsedad cómoda al conocimiento doloroso)

En conclusión, una novela compleja y sin embargo, de una lectura relativamente sencilla y fluida y que no es para los débiles de corazón, ya que muchos se pueden sentir identificados con las desventuras e inquietudes del joven Kafka.

Technorati tags: fantasía, Haruki, Murakami, Kafka

Revista 1984 - 01


Año que ya está lejano en la memoria, ingresaba Shakespeare a China, acompañado de Dickens y Aristóteles, los sandinistas lanzaban la ofensiva que culminaría en la caída de Somoza, en Lima las jornadas del 22 y 23 de Mayo (paro general) demostraban que la población estaba cansada del gobierno militar, y aunque el costo fue perder dirigencias sindicales completas se convirtió en el canto del cisne que marcó el puente de doble vía hacia la Constituyente , es también el secuestro de Aldo Moro por las brigadas Rojas ,la Tragedia de Jonestown, el enroque Vaticano, la muerte de Kurt Gödel y Giorgio De Chirico, pero asimismo el nacimiento de la primera bebé probeta, colindando con nuestra temática se estrenaban Coma, Capricornio One y Piraña, la Invasión de los ultracuerpos, el Amanecer de los muertos, Superman, los Niños del Brasil y el Señor de los Anillos, sólo para recordar y comprender en que contexto apareció 1984. Demasiado cercano el techo temporal decían algunos, pero Zona84, demostraría que tales predicciones fueron erróneas. Hubo CF para rato.

Alucinante portada de Corben, con su desmesura habitual y su gusto por lo bizarro, un astronauta alienígena traza una diagonal de fuego sobre los domos de una astronave donde se arraciman otros ET. La presentación se ampara en la dignidad de los precursores para advertir que más que profetizar se trata de extrapolar, realizar un ejercicio de prospectiva crítica, saciarse en las rugosidades de la realidad plenas en interpretaciones y abrevar en la condición humana del distraerse a tope para entregar una visión placentera y crítica, que se pueden ambas. Luego nos contaran las peripecias que transitó el proyecto antes de arribar a nuestras comictecas, la exposición de los incidentes que acaecieron en las reuniones de coordinación agregan valiosa información, gracias a la cual comprendemos la casi omnipresencia de Bill Dubai (director artístico de la Warren, aliada de Toutain Editores) en los guiones de este primer número (debía ser impulsado con fuerza) que desplegamos a continuación.

La última “Chispa de la vida” americana: guión de Bill Dubai; perfiles y rayas de José Ortiz.
Enfrenta dos personajes: un capitán anciano y no muy brillante y un minusválido casi paranoico en un antiguo carguero espacial con los compartimentos repletos con el postrer semen de la humanidad en el marco de una imposible guerra fría entre USA y URSS, que ha terminado con un gobierno de mujeres físicamente feas y deformes como consecuencia de las terribles armas químicas y radiactivas que se lanzaron en mutua embestida y dispuestas a cualquier acto para conquistar esa esperma, para su sorpresa encuentran en el viejo capitán alguien con quien podrán experimentar en directo, es el único varón que al exiliarse en el vacío interplanetario no estuvo expuesto a dichas armas y aún mantiene los cojones en su sitio; los eventos se salen de madre y galopan hacia un final que el dibujo funcional, con un entintado feroz de Ortiz potencia y expande, el mensaje impregnado de amargura y sin nota de esperanza, nos revuelca con una nota irónica que no por haberlo visto venir pierde su dureza.

Insectos: guión de Bill Dubai y dibujos de Joe Vaultz
Crónica de un “primer contacto” desafortunado y cruel, desde el inicio la comedia de equivocaciones esparce su aroma embaidor para desorientarnos, y al margen de que la nave se denomina Looney Tooney, la estólida candidez de los tripulantes terráqueos semejante a la actitud de las sectas que apuestan a que cualquier ET que tropecemos será mejor que nosotros, merecen el castigo que les cae… pero que condena a la humanidad a la extinción. Otro tipo de angustia, pero con una arista cítrica similar al anterior. El dibujo es práctico y directo, sin regodeos.

Una noche en el manicomio: guión al alimón de Wally Wood (que también esgrime el lápiz) y de Bill Dubai: Un prólogo prometedor, mezclando manipulación de la mente, violentos combates, virtualidad y reiteración, sensualidad (eso de las seis lenguas reconociéndole el cuerpo al paciente) y ritualidad no nos prepara para lo que devendrá: el enloquecido personaje dividido entre una semiconciencia y una terapia demasiado parecida a su vida de guionista de TV (una patada en los testículos de las producciones televisivas), enfermo y nauseado por los avatares que vive interminables en su sistema de conocimiento, asume la orientación clásica de las historias por el narradas, para tratar de retorcerlas y escapar en definitiva con la rubia que debe rescatar, pero echando por fin un polvo, que hasta ese momento del tratamiento, nunca culmina y cuya renovada postergación lo mantiene en permanente frustración. Aparentes inconvenientes técnicos parecen colocarlo tras la pista: es sólo una venganza japonesa por la derrota y las bombas de Hiroshima y Nagasaki, y se entrega al sueño dentro del sueño, suspendiendo sus subsistemas para ingresar a la entropía final, un excelente relato, una y otra me digo cuando me deleito con Wally Word: cuando daño provocan la intolerancia… y el macarthismo en particular. La demolición del perturbado por el “tubo psíquico” que le aplican para retornarlo a la normalidad corre paralela a la suya en la vida real.

Saga de Xotz y Xatz: Guinovart
Viñeta que combina la extinción de la civilización en el planeta, el arribo de investigadores ET y una vuelta de tuerca aplicada sobre el propio material de los comics: una confusión que a cualquier explorador le puede suceder. Tiene su gracia en trazos, ambientación y personajes. Cero y van… tres. Sin comparar pareciera que la tendencia de 1984 era insinuar que marchábamos al ocaso y probable desaparición.

Mundo Mutante: Richard Corben el grande se ocupa de la parte gráfica y Jan Strnad del texto. Una primera página de impacto, que anuncia lo que devendrá y asimila al escorpión de Wild Bunch (Sam Pecpinpah) con la rata irradiada. Las dudas existenciales sobre comer roedor podrido se disipan ante la presencia de un gordo caballo, y una guapa jovencita que reorientará su rumbo. La arquitectura de las ruinas y las tablillas indicadoras congelan el momento de la catástrofe a fines de la década del 60 y tiñen de encanto surrealista el escenario. La crueldad campea y un trío puede atraparte para devorarte y un huevo puede transformarse en una emboscada siguiendo las pautas de Alien, el octavo pasajero, segundo guiño que nos arroja Corben sobre la relación entre cine y comic. Un salvamento “in extremis” tiende con gracia el puente hacia el próximo episodio.

Al principio…: guión de Bill Dubai y dibujos de Alex Niño
Concierta viajes al pasado con micro miniaturización, oposición de las muchedumbres a la ciencia y primeros organismos vivos (espeluznantes) para espectar como ocurrió. La composición alternada de Alex es genial, podemos observar el desenlace de ambas extremos temporales, el del centro de control y el del artefacto temporal con sus tripulantes. Pero nos reserva la sorpresa final al estilo de Arthur Clarke: no sólo somos fruto de la contaminación por el atraque inesperado de una inescrupulosa pareja de alienígenas sino descendientes de su flora y fauna intestinal.

Diosa de la Galaxia, la: el guión pertenece a Nicola Cuti, las viñetas al inefable Esteban Maroto. El inicio suma al Far West, el circo Barnum y el cabaret, como es usual las mujeres de Maroto exhalan encanto y salero, además de apetecibles redondeces, aunque sean hologramas; no obstante, un minero de asteroide entre los asistentes no se deja engañar y agarra a la carne auténtica, así que no se desencadena ninguna orgía pero si una huída, y como era de esperarse un encuentro del fugado empresario del entretenimiento (una pega, el parche debería sustituirse por un ojo electrónico incrustado como ya fue solucionado por Carlos Giménez) con un diseñador de androides, quien fabrica al robot femenino perfecto (quizás demasiado sensible) capaz de soportar el asalto vehemente de una caterva de lujuriosos obreros, pero que acaba ante la adoración de quienes la contemplan ejecutando el strip tease total, el full monty, aquel que expone los mecanismos íntimos, los chips y empalmes positrónicos, los enlaces de Josephson, las redes neurales, y su entrega permanecerá ejecutándose para nuestro horror mientras continué operativa.

1/19/2008

LIBROS: Cthulhu 2000



Jorge Luis Borges, en su inolvidable cuento “Tlön, Uqbar, Orbis tertius”, postulaba la existencia de una vasta enciclopedia que describía en detalle un mundo imaginario, al punto que esta realidad inventada acababa superponiéndose y reemplazando a la realidad auténtica… si es que no ha ocurrido ya.

Con la mitología creada por H.P. Lovecraft (y su círculo), está ocurriendo algo similar a lo escrito por J.L. Borges. Los “Mitos de Cthulhu”, es decir, los cuentos y novelas según los cuales nuestro mundo y nuestra civilización no son sino el patio trasero de un universo que está dominado por unas entidades más allá de nuestra comprensión, que sin embargo intervienen a veces en los asuntos humanos, pero no para nuestro beneficio.

Rafael Llopis, en su magistral introducción a la antología “Los mitos de Cthulhu” publicada por Alianza Editorial, considera que “el ciclo de Cthulhu” ha atravesado las tres etapas de inicio, apogeo y decadencia, basándose en la producción literaria del mismo H.P. Lovecraft, sus precursores y quienes recogieron su legado. De hecho, “Los mitos de Cthulhu” está estructurada en base a las etapas que sugiere Llopis, de las cuales cada cuento sería un ejemplo.

Sin embargo, pese a la proclamada decadencia de la mitología de Lovecraft, los años posteriores (más que posteriores, sobre todo si tenemos en cuenta que Lovecraft murió en 1937) nos demuestran que el mito sigue más vivo que nunca, y que puede adaptarse muy bien a cualquier época. Y sobre todo, que el fervor por Cthulhu y sus engendros no ha menguado con los años.

Como muestra, tenemos la antología “Cthulhu 2000”, publicada originalmente en inglés, con relatos totalmente nuevos que, para sorpresa de muchos, realmente aportan nuevos matices al universo de Lovecraft. No se trata de historias epigonales “a la manera de Lovecraft” ni de cambios de ambientación para volver a narrar lo que ocurrió en Innsmouth en algún otro lugar y tiempo. Son historias que el propio Lovecraft difícilmente reconocería como parte de su ciclo, pero en las cuales no podría dejar de notar su influencia. Aunque no todas sean historias macabras (hay una en la cual Cthulhu funge de Cupido para una pareja en apuros), son definitivamente cthulianas, que no lovecraftianas: es prueba de que los hijos monstruosos de H. P. Lovecraft (además de Cthulhu, hay volúmenes dedicados a Hastur y Nyarlathotep) se han soltado de la mano de su progenitor, y caminan (o reptan) junto a nosotros bajo nuevos avatares.

12/15/2007

Libros: Siembra de jade


Siembra de jade

Alex Irvine

Col. Bibliópolis fantástica, N° 18

Madrid, 2004


He aquí una de esas situaciones que te hacen dudar del sentido de una (¿afición? ¿labor? ¿contribución?), como es actualizar un blog dedicado a lo fantástico. Por que ¿para qué recomendar una novela que no se vende en Perú, que tal vez no se venda en muchos países hispano parlantes (me pregunto también para qué sirven tantos organismos internacionales y sus convenios culturales si un libro publicado en el país vecino no se puede encontrar en el tuyo) y que en suma, tal vez sólo sea accesible a unos pocos? En todo caso, no es culpa de la editorial ni nada de eso.


El caso es que "Siembra de jade" es un libro de esos que te hacen querer seguir leyendo más sobre el tema, que bien podría constituirse en un nuevo género dentro del fantástico, a saber, el encuentro de la riquísima mitología azteca (o méxica, para incluirlos a todos) con el mundo occidental. Tenemos sendos ejemplos en Rihla de Juan Miguel Aguilera y El conquistador de Federico Andahazi, éste último libro sí factible de adquirir en el Perú, al menos. Gracias Premio Planeta.


En Siembra de jade, el encuentro es con el occidente anglosajón, en la mismísima ciudad de Nueva York y en el contexto de mediados del siglo XIX. Incluso podría leerse esta novela como el lado sobrenatural de la película Gangs of New York, donde el origen de las pandillas protagonistas (los Conejos Muertos y la Sociedad Tammany) tiene un significado oculto que prescinde por completo de las étnias de sus integrantes, los irlandeses y los descendientes de ingleses. Uno ni se imagina hasta dónde llegaron los reinos méxicas precolombinos...


Hablar de una historia secreta del mundo, donde los acontecimientos políticos más pedestres tienen fundamentos nada racionales no es acaso muy novedoso, pero Alex Irvine se las arregla para darnos la fascinante visión de los orígenes de los Estados Unidos que tienen que ver más con cultos supervivientes a la conquista de América que con los ideales democráticos y progresistas que la historia formal les atribuye. Incluso para un lego en historia norteamericana, encontrar ese engarce entre lo fantástico y lo político induce a sumergirse en la búsqueda de datos históricos que, oh sorpresa, llevan a más de una conexión poco ortodoxa.


Claro, la novela evoluciona, y pronto nos vemos arrastrados a presenciar el enfrentamiento entre los seguidores de antiguas deidades aztecas opuestas (no hay bien y mal absolutos), sin contar con la presencia de monstruos milenarios, espíritus protectores, animales parlantes, cadáveres resucitados, amuletos de ambiguas propiedades y sacrificios humanos; en un entorno en el que la esclavitud y el analfabetismo coexisten con el progreso industrial y la sed de saber.

Siguiendo la cosmología azteca que mueve los hilos de los personajes (al punto que, a veces, se le pasa la mano a los dioses de la casualidad), cada bando lucha por traer al mundo aquello que los antiguos ni siquiera osaron emplear contra los conquistadores europeos, para crear así un nuevo orden (según ellos, de acuerdo a sus fines), anunciado incluso desde el novus ordo seculorum que aparece impreso en los billetes de un dólar. Pero lo que los hombres desean no siempre es lo mismo que los dioses disponen, aunque a veces pareciera haber una coincidencia en los objetivos.


Es también la historia de un amor filial que no siempre es correspondido a tiempo, pero que siempre actúa como motor de nuestros mayores logros.


11/13/2007

Libros: Para tenerlos bajo llave


Para tenerlos bajo llave

Carlos Carrillo

Tercera edición

Bizarro ediciones

Lima, junio de 2007

La primera vez que vi un libro de Carrillo – la primera edición de Para tenerlos bajo llave, pasé de largo. La portada no era provocadora ni pornográfica, sino simplemente fea. Igual dicen que agotó dos ediciones. Además, los pocos comentarios que había leído sobre los relatos contenidos en el volumen apuntaban más su temática explícitamente sexual, antes que al aspecto gore o fantástico de sus ficciones.


Para mi suerte, esta tercera edición de Para tenerlos bajo llave vino precedida de algunas entrevistas, una promoción desde el blog de su editor, Max Palacios y la explícita mención a las influencias del autor, entre las cuales incluye a H.P. Lovecraft.


De manera que arriesgué los veinte soles que cuesta el libro, que además viene con un CD de obsequio, el cual incluye algunos cortometrajes basados en los cuentos de Carrillo.


Pues bien, tuve al fin la oportunidad de leerlos. A todos los cuentos, tanto los de terror como los que podríamos llamar explícitamente sexuales (o explicitamente depravados). En mi opinión, haría bien el autor en ahondar en la veta fantástica antes que en la sexual, por una sencilla razón que todos conocemos: lo que antes era para “mayores de 18 años con advertencia”, hoy no lo pasan ni por televisión.


La fantasía de Carrillo apunta al gore más decadente, y bien que logra su cometido. Tan es así, que con seguridad ha de haber quienes piensen que el autor ha vivido algunas de las cosas sobre las que escribe. O peor aún, uno podría llegr a atribuirle al autor las características de sus personajes. ¿Es el poder de la ficción, o una expresión de nuestros miedos (o deseos) más recónditos, el llegar a pensar que realmente existen personas capaces de perpetrar semejantes actos? Tal vez sea mejor no leer, por si acaso nos ocurra lo suele ocurrirle al lector: sentirse identificado con lo que lee…


Identificado con asesinos sedientos de sangre, con vampiros lujuriosos, con depravados capaces de abusar de menores, con víctimas o con testigos… El universo de Para tenerlos bajo llave no tiene ningún asomo de bondad. El mal está aquí y más allá, en tu vecino o en tu mamá, en los inocentes o en los monstruos. No hay personajes victoriosos en este universo, y a mi juicio, esto es lo más terrorífico que puede llegar a concebir la mente humana: un mundo sin redención.


Así, contemplamos con horror a los monstruos impredecibles que juegan con los destinos de los humanos, al tiempo que les hacen creer que satisfacen sus deseos (Mujer de las 4 a.m., La gorgona en el lienzo, Invoca la desgracia, Soplo en el cerebro, Legado de los Cárpatos, La invitación), continuando luego con las andanzas de los monstruos humanos (El coleccionista, Cristales rojos, Euforia permanente y Si a trece le quitas cuatro tienes nueve; éste último acaso el relato más prescindible de todos, no por su temática, sino por la redacción casi escolar del mismo, que convierte en pueril lo que pretende ser, como mínimo, escandaloso).

Mención aparte merece Hija de Hefesto, cuento recién publicado en la presente edición. Tiene de todo: científico loco, víctima indefensa, monstruo aterrador y la cantidad precisa de palabras. Dado que forma parte del “bonus track” de Para tenerlos bajo llave, es de suponer que pertenecen a una esperada época de madurez del autor, que esperamos de para más. Uno de los cuentos de Carrillo que sí volveré a leer.

11/07/2007

LIBROS: It (Eso)


It (Eso)
Stephen King


Si ha pensado leer un libro durante las vacaciones de verano, aproveche y lea “Eso”. Son poco más de mil quinientas páginas. Como para no leer nada más durante un buen tiempo.

Es lo malo de los libros de King: al margen de la opinión final que se tenga de lo que escribe, su manera de escribir es adictiva. Sólo por eso me atrevo a recomendarlo como “el” libro para las vacaciones (yo lo leí en temporada laboral, pero es que yo soy un vago).

¿Y de qué va Eso? Mucha gente, luego de ver la película que se hizo sobre el libro, cree que se trata de un payaso (Pennywise) asesino que persigue a unos niños… Bueno, payaso hay, pero es sólo uno de los aspectos que Eso puede asumir para horrorizar a sus víctimas.

En el pueblito de Derry, en Maine (el Macondo de Stephen King), hay una racha de asesinatos de niños cada cierto período de tiempo. La gente conjetura que se trata de un asesino en serie, y trata de proteger a sus retoños con los consejos habituales (no salgas muy tarde, ten cuidado con los extraños). Pero lo que se oculta detrás de los asesinatos no es humano, es… eso. Una criatura, un ente con poderes indescriptibles (aunque no es todopoderoso), como son los de cambiar de forma, apoderarse de las mentes de sus víctimas o – en una de las escenas más terroríficas que nunca haya leído – introducirse en las fotografías y animarlas desde adentro…

Sus víctimas son y han sido (eso tiene una edad inmemorial) casi siempre niños. Pero en 1958, siete de los niños elegidos para ser sus víctimas (entre tantos otros), descubrirán que entre ellos hay un vínculo diferente y más fuerte que la simple amistad, un vínculo nacido quizá de su propia condición de perdedores y de su especial sensibilidad para percibir a eso… De modo que además de los miedos propios que conlleva cada etapa de la vida, los siete tendrán que optar entre dejar que eso se salga con la suya otra vez o enfrentarlo. De paso, King nos narra con atroz pericia el itinerario de cualquier infancia normal, capaz de contener tanto horror como la historia de terror más truculenta. King hace que uno añore su niñez pero que no desee volver a ser niño nunca más, aún sin eso.

Mejor no lea este libro en sus vacaciones. Más de mil quinientas páginas de eso tal vez sean demasiado. Demasiado horror.

10/29/2007

Elogio de los Monstruos

Por José Güich Rodríguez


(aparecido en el diario Correo)

Suena ocioso entablar debates sobre una tradición de literatura fantástica surgida en predios locales. Frente a lo que hasta hace un tiempo parecía convertirse en muro inexpugnable –el de las poéticas realistas, en todos sus ropajes–, hoy existen suficientes indicios para afirmar, sin temor pudibundo, que ya contamos con un grupo de narradores –nacidos después de 1960– decididos a franquear esa barrera. Algunos nombres ya son referentes indudables, como Carlos Herrera, Enrique Prochazka o José Donayre. Si estos autores, entre otros, encarnan una continuidad respecto a ilustres pioneros como Adolph, Buendía, Durand o Loayza, la discusión deberá ampliarse fuera de los límites de este espacio. Los escritores aludidos, miembros de la Generación del 50, abrieron una vía promisoria, interrumpida bruscamente cuando Vargas Llosa –“realista” implacable y brillante– acaparó, desde 1963, la atención de los medios y de la academia.
Harry Belevan (Lima, 1945) es uno de esos partisanos que decidieron instalarse en la periferia de lo insólito. Seguidor fiel de los modelos más institucionalizados de la vertiente, también resulta uno de los escasos cultores preocupados por reflexionar sobre estas prácticas; para ello, se adscribió a las propuestas de Todorov. El resultado fue la canónica Antología del cuento fantástico peruano (1975), de consulta obligatoria.
En su reciente libro, Cuentos de bolsillo (2007), Belevan quiere saldar una asignatura pendiente con un subtipo afín a lo fantástico latinoamericano: el cuento breve. Los textos del volumen, en diversos formatos, recuperan en parte la impronta de la primera entrega de este escritor y diplomático (el volumen de relatos Escuchando tras la puerta, 1975), es decir, una disposición hacia las paradojas y las especulaciones cultistas. También es visible el reciclaje de viejos tópicos, como sueños y vórtices temporales. El conjunto, en general, funciona con solvencia gracias a su lenguaje refinado. A pesar de lo sobrio del estilo, no todos los cuentos ofrecen el mismo nivel: los mejores siempre son aquellos donde se revela la destreza del escritor para articular una historia, como en Pie de página o La verdad y las mentiras, próximos a las convenciones clásicas. Sin embargo, cuando incursiona en los sofisticados juegos del intelecto, los resultados no superan la condición de divertimentos. Revela un saber enciclopédico digno de respeto, pero que no se ha transformado en materia prima de una ficción. Con todo, es satisfactorio que Belevan haya retornado a sus orígenes.
En cuanto al panorama actual de la literatura fantástica en estas tierras, los síntomas son estimulantes. Incluso la ciencia ficción, noble capítulo, anuncia su inminente salida de las catacumbas, en una explosión justa y necesaria. Festejemos que los monstruos ya reptan, dispuestos a reclamar esos territorios vedados por el sistema.

Autor: Harry Belevan
Título: Cuentos de Bolsillo
Editorial: Universidad Ricardo Palma (115pp.)

10/26/2007

SAGAS - Viriconium o Una tierra en sombras...

Viriconium, producto de la desbordante imaginación de M John Harrison (Londres, 1945), pasa de ser una simple saga o un producto de franquicia y trasciende incluso el género de fantasía en el que se encuentra, mostrándose como un complejo y tornasolado cristal en el que nunca hay respuestas fáciles (o donde, incluso la posibilidad de una respuesta se desvanece).

Cocebido a partir del poema elegiático de Mary Webb "Viroconium" esta saga se centra en la ciudad de Viriconium (o Viroconium, o Uroconium, dependiendo de la época en la que la narración nos situa) ciudad última de la humanidad, ciudad final, último paradero de viaje de la humanidad hacia la larga noche de los tiempos.

Aquí podríamos establecer más de un paralelo con otras sagas de fantasía y, en específico con La Tierra Moribunda, de Jack Vance, de la cual toma algunos elementos como los páramos terribles (convertidos aquí en desiertos de herrumbre y pecios de contaminación suprema) bajo los cuales aguardan enterradas las huellas de las desquiciadas culturas del atardecer, las cuales, llevando su impetú prometeico al límite, dejaron a los que quedaron las cenizas.

Y es sobre esas cenizas que se erige Viriconium, la ciudad Pastel, la Roma Eterna del fin de los tiempos, la Paris y la Viena de finales del siglo XIX, todas las ciudades en un sólo campo, un tapiz de culturas y delirios diversos.

En este caso, me ocupa reseñar la compliación de la sage editada por Bibliopolis Fantástica que, a diferencia de la original, que consta de cuatro volúmenes (a saber: las novelas The Pastel City, 1975, A Storm of Wings, 1980, In Viriconium, 1982 y la compilación de cuentos Viriconium Nights, 1985) se ha resumido en tres, incluyendo las novelas en cada volumen y fragmentando el volumen de cuentos parcialmente en cada volúmen.

Así, el primer número Caballeros de Viriconium incluye el cuento del mismo nombre, un relato donde un connotado duelista, Ignace Retz, tiene una experiencia oceánica frente al glorioso pasado (que fue, y de algún modo, permanece) y la Novela La Ciudad Pastel que fue la primera en ser publicada en la saga. Esta primera entrega nos presenta, desde el molde más tradicional de la fantasía, a la ciudad alta, ciudad de caballeros y Reyes, donde la joven reina Methvet Nian, hija de uno de los pocos hombres que intentó hacer algo el Rey Methvet, se encuentra amenazada por las hordas bárbaras de la falsa Reina Canna Moidart, ante lo cual el protagónista de esta historia, el veterano caballero Tegeus-Cromis, sacado de su exilio y retiro por un misterioso personaje, regresa a la ciudad que defendió para enfrentar su última aventura, junto a él, los Methven restantes: Birkin Grif, un pendenciero e irriatable guerrero, Sepulcro el enano, infatigable buscador en los páramos de Herrumbre y Theomeris Glyn, viejo verde aunque aun leal caballero a la causa de los Methven.

A ellos se enfrenta su ex-compañero Norvin Trinor, sagaz estratega y una desconocida amenaza que luego el pajarero Cellur llamará los Geteit Chemosit, misteriosos habitantes del atardecer del mundo cuya finalidad se revela hacia el final del relato, junto con el retorno de los hombres nuevos (es decir, los habitantes del atardecer) quienes regresan para una segunda oportunidad.

El estilo es demoledor, ya que combina los elementos tradiciones de la narrativa de aventuras (personajes activos, ritmo trepidante, paisajes cambiantes) con los grises elementos del atardecer del mundo, así tenemos los paramos de herrumbre combinados con las claras aunque vestustas estructuras de la ciudad alta, la via Protón o las grisáceas (tan británicas estas) costas donde vive Cellur el pajarero, sitios donde lo único realmente existente es el pasado acaso glorioso, acaso delirante que esta faitgada tierra padeció y de la que parece surgir otra vez.

El volumen tambien incluye los cuentos Señores del Desgobierno en el que un joven Cromis -aparentemente- visita una comunidad con constumbres extrañas que son el indicativo de algo más serio aun y Grandes y extraños pecados en el que un joven hombre comprenderá, mediante el examen dela vida de su Tio, Balduin Prinsep, obsesionado por la bailarina Vera Ghillera, protagonista de otro relato de esta colección, varias lecciones sobre madurez y autodeterminación.

El segundo Título de la colección Tormenta de Alas es la continuación más atípica que he podido leer de saga alguna, ya que, antes de profundizar en las convenciones de su propio universo, las derrumba, haciéndonos recordar que aunque no podamos evitarlo, estamos frente al final del camino.

La historia se inicia ochenta años después del fin de La Ciudad Pastel, con El buen Cromis ya muerto, apenas queda Sepulcro el Enano y la reina Jane de los protagonistas de la novela anterior, con la adición del resucitado hombre del atardercer Aslath Fulthor, quien busca junto con otros, crear un nuevo presente.

Y es entonces cuando se inicia la caída, debida a la intervención de una serie de extraños fenómenos, que se inician en el barrio de los artistas, en la ciudad baja, donde un asesino a sueldo llamado Galen Hornwrack trabará contacto con los adeptos de un misterioso culto llamado el signo de la langosta, así como el retorno desde las sombras del aeronautra Benedict Paucemanly, perdido en un viaje a la luna e incluso el retorno -y la más sorprendente narración- del pajarero Cellur quienes junto a una demente renacida llamada Fata Cristal emprenden un viaje para averiguar el origen de todo el misterio, el que los llevará a los extremos del delirio, la locura y los someterá al aplastante peso de un pasado que no puede dejarse atrás, siendo además que el fenómeno causante de todo (la aparición de las langostas) es algo que sobrepasa a la fantasía y se inscribe mucho más en lo que podríamos llamar ciencia ficción pura y dura, aunque leída con los protocolos de la fantasía redondea una novela inquietante, ausente de lugares comunes y precisa hasta para el exceso, con un final que, fiel al estilo del autor, ultradesformula cualquier suposición previa.

Complementa el volumen el relato La danzarina y la Danza, que nos lleva a la ciudad baja y específicamente, al barrio de los artistas, lugar preferido del autor por lo restante de la saga, en la que, de una manera conmovedora -y hasta cruel- de la relación entre la bailarina Vera Ghillera y Egon Rhys, en el que el autor muestra más de una acepción válida de la danza

El tercer volumen de la saga, Nocturnos de Viriconium está compuesto de la novela En Viriconium en la que el notable retratista Ashlyme, famoso por la crueldad de sus retratos, trata de salvar la vida a su amiga la pintora Audsley King, aquejada por una misteriosa plaga que asola la ciudad baja y que al parecer está relacionada con la aparición en la ciudad de los hermanos Barley, tarambanas y bellacos, pero portadores de un importante secreto. En esta novela la narración decanta en una narrativa urbana e intima, más cercana a las convenciones del Mainstream aunque igualente narrada con esa pasión por lo inquietante tan propia del autor.

El volumen también contiene los cuentos la suerte en la cabeza onírico relato de un ritual, La lamia y Lord Cromis, que ahonda en la juventud del heroíco Cromis y El viaje de un joven a Viriconium mezcla de narrativa de costumbres con relato urbano, que nos llevaal paroxismo de la negación de la realidad (esto es, Viriconium, mas que una ciudad es -definitivmente- un sueño) no desmereciendo al resto de la saga.

En resumen, una saga sólida, construída con magnificencia y ojo crítico -Harrison desliza en su saga su opinión respecto a la actualidad de Inglaterra en esa época- y sin concesión alguna, quizás la saga para terminar con las demás sagas de fantasía, quizás sólo una novedad más entre otras tantas, pero no se puede negar que M John Harrison es hoy por hoy, uno de los más inquietantes y originales autores de género, un verdadero objeto de culto, cuyas obras, nunca felices y nunca facilistas, son testimonio de una búsqueda estética permanente, en la que nada se da por descontado y donde la sorpresa asoma -casi siempre- a la vuelta de la esquina.

Enlaces:


9/10/2007

LIBROS: Desesperación/Posesión



La historia transcurre en un pueblito de Nevada llamado "Desesperación". Este pueblo alberga una mina abandonada, que en su tiempo contó con una importante presencia de trabajadores chinos, quienes vieron o creyeron ver algo maligno... Y parece que ese algo maligno ha emergido desde el fondo del tiempo, con intenciones nada buenas para el género humano. Primero un policía de caminos, luego un pueblo entero, la entidad se irá apoderando de todo aquel que tenga la mala suerte de caer en sus inmediaciones.


Pero nada dura por siempre: la entidad, como todo ser viviente, está determinado por su entorno, su fisiología y su psicología. Vamos, que no es un ser todopoderoso o poseedor de poderes absolutos. Y tal como es él, puede serlo también un ser humano. En este caso, un niño muy especial, un creyente sincero, cuya fe le proporciona una fuerza que constituye un obstáculo para los fines de la entidad (¿un demonio? ¿un ser extraterrestre?). King incluso juega con la posibilidad de una intervención divina real, aunque el Dios cuya existencia se postula no tiene mucho de lo que consideramos propio de una divinidad...


Si con "Desesperación" pasamos más de un momento angustioso, con "Posesión" las cosas toman otro cariz, donde lo terrorífico se manifiesta en lo que puede considerarse lo más puro e inocente (¿hay algo inocente en la imaginación de King? Lo dudo.), como son los juguetes de los niños. Magistralmente, se realiza la fantasía que todos hemos tenido alguna vez: que nuestros personajes favoritos de la ficción (dibujos animados en este caso) cobren existencia real y se manifiesten ante nosotros. Pero en este caso, los personajes animados (una especie de escuadrón de justicieros dotados de armamento a lo G.I. Joe) no tienen nada de "buenos de serie de televisión". Solo se prestan para cumplir la voluntad de algo que posee a un niño autista de diez años. Algo que ha matado a sus padres, y que tiene un perverso deseo sexual hacia la tía del niño cuyo cuerpo habita... o comparte. Poco a poco, los límites entre lo ficticio y lo real se irán cayendo, al tiempo que los incrédulos habitantes de Wentworth, Ohio, se convertirán en las víctimas de este cruce entre realidades. Como en los cuentos de hadas, sin embargo, hay una esperanza que se basa en el amor y en la fuerza que éste sentimiento puede proporcionar, aunque nunca sabremos si ésta fuerza es suficiente para acabar con el mal.

8/29/2007

LIBROS: Bruniquilda


Bruniquilda

Nilo Espinoza Haro
Suma de Letras, 2007


El inicio de esta novela no puede ser más prometedor: en la España medieval, un copista de pergaminos llamado Isidoro, quien labora a las órdenes del dominus Suiberto, tiene la visión de la legendaria y hermosa reina Bruniquilda. En pleno éxtasis visionario, Isidoro se hiere a sí mismo con los filos de una pluma de ganso, y con la sangre que brota de sus dedos, consigue dibujar el rostro de Bruniquilda en un trozo de pergamino. Su arte le confiere tal poder de evocación a esta imagen, que al punto entra en otro tipo de éxtasis, esta vez más corpóreo…

Sangre y semen. La receta para fabricar al homúnculo, si nos atenemos a los preceptos del místico Paracelso (semen y sangre humana en una retorta, a la temperatura del vientre de un caballo). Con esa fuerza y esas resonancias góticas es que aparece Bruniquilda, imagen que Isidoro atesora dibujada en pergamino, junto a su corazón.

Como un conjuro místico o tal vez demoníaco, Bruniquilda pasará a convertirse en una presencia cada vez más gravitante en la vida de Isidoro y quienes lo rodean. Su historia, revelada a través de los palimpsestos atesorados por la familia a la que Isidoro sirve, tendrá trazas sublimes como vulgares, mágicas como prosaicas, al punto de no saberse a ciencia cierta cómo fue en realidad la reina Bruniquilda de Austrasia, santa o pecadora. En tanto emerge de los pergaminos, el tiempo y la historia parecen detenerse para girar en torno a ella, pese a su absoluta incorporeidad. El poderoso amo a quien sirve Isidoro el copista, por ejemplo, se obsesiona también con los pergaminos en los que se relata la historia de Bruniquilda, pues en los mismos está también profetizada su muerte. Al mismo tiempo, se inicia un delicado mecanismo que involucra persecuciones de herejes, luchas por el poder político, búsqueda de objetos legendarios e intrigas de entrecasa, que en el presente caso corren a cargo de los monjes Lauerio y Abelardo, que ocultan más de un secreto…

“Bruniquilda” podría encuadrarse en el fascinante género de la novela histórica con ribetes fantásticos, como “El nombre de la rosa” de Umberto Eco. Como en la novela del semiólogo italiano, hay toda una nueva exhuberancia verbal, un nuevo mundo de definiciones y términos que permiten al lector instalarse gozosamente en una época y lugar distintos al actual; además de la omnipresente lucha entre el poder eclesiástico y el poder secular. Asimismo, hay un componente entre mágico y fantasmagórico, que es la recurrencia a los pergaminos que predicen una historia, cuyo inmediato referente sería el Melquíades de “Cien años de soledad”, aunque Isidoro no es ningún taumaturgo sino, por el contrario, una víctima del hechizo que Bruniquilda parece encarnar, y de los miedos y expectativas de su amo, Suiberto.

El aspecto histórico tiene también un tratamiento que evidencia el arduo trabajo de investigación que debe haber efectuado el autor. Estamos en una época en la que los estados nación de Europa apenas se insinúan, donde pululan reyes y reinas de nombres y resonancias difíciles de precisar, y se toman como veraces sucesos propios del mundo de la fábula y de la mitología. Los wise gotten (visígodos) no son meras estampas de texto escolar, sino los acaso injustamente olvidados gestores de gran parte de la cultura europea, de la cual formamos parte de una manera u otra.

Nilo Espinoza Haro tiene una rara habilidad para convertir las imágenes y episodios más prosaicos en joyas luminosas hecha de palabras, como si hubieran no una sino muchas Bruniquildas acechando al lector para hechizarlo, como al pobre copista Isidoro.

En suma, estamos ante un libro muy hermoso (la portada, a cargo de Camila Bustamante, es un regalo para la vista), lleno de imágenes evocadoras y portador de una trama aparentemente alejada de nuestros latinoamericanos avatares, pero que en realidad refleja una constante, la recurrencia del eterno femenino que, aún ausente, inquieta las almas de los hombres incluso desde un pergamino perdido en la historia.

8/23/2007

LIBROS: El empalador



El empalador



Lima, junio de 2007



El mito del vampiro es inagotable. Si bien se suele afirmar que ya no hay nada nuevo que se pueda decir sobre el tema, ya en su momento Stephen King, Anne Rice y Kim Newman aportaron nueva "sangre" al género historias de vampiros.

¿Cómo podría ser de otra manera? Dada la existencia (esperemos que ficcional sólamente) de un monstruo que se alimenta de sangre, de un no-muerto que puede incluso transformar a sus víctimas en seres como él, es dable que su progenie (ficcionalmente hablando) acabe por alcanzar todos los rincones de la Tierra, todas las épocas... y quien sabe, el universo entero. Si Clark Ashton Smith imaginó países de vampiros (Malneant, Averoigne), ¿por qué no planetas de vampiros? En lo que a mí concierne, no me incomodaría en lo más mínimo ser mordido por una vampira, si fuera como Vampirella, por ejemplo.

Para el presente caso, El empalador de Glauconar Yue riza el rizo, por así decirlo, y nos proporciona una particular versión del mito del vampiro, regresando a los propios orígenes del mismo: nos narra la leyenda de un príncipe de Valaquia, defensor de su patria ante los turcos, habitante de un castillo en los montes Cárpatos, siempre deseoso de ver correr la sangre, sobre todo si provenía de víctimas recién empaladas. Un príncipe llamado Vlad...

Pero no es solo su historia. Es la historia también de Lilith, la primera mujer, según algunas mitos hebreos, que rechazó a Adán para cohabitar con el Demonio, y de sus oscuros designios sobre los hombres, así como del rojo homenaje que gusta recibir de sus adoradores. Lilith proporciona poder a los suyos, un poder más allá de lo imaginable, pero el precio por ese don está también más allá de lo imaginable. Quienes creen servirse de tales poderes, acaban siendo esclavos de ellos.

Con una economía de medios envidiable, Glauconar Yue logra una fusión de mitos que resulta en un estupendo final, ambiguo como el color de la sangre a la luz de la luna.

7/18/2007

Feria del Libro: qué comprar

A partir del 19 de julio de 2007, tendrá lugar la 12° Feria Internacional del Libro de Lima. Los stands estarán ubicados en las instalaciones del Jockey Plaza, y la entrada costará un sol (increíble que cobren para ingresar a un lugar donde vas a comprar, pero así es el Perú de fantástico).


Ahora bien, como nunca antes, el presente mes ofrece una auténtica variedad de ofertas (no se si económicas) en el campo de los libros del género que tanto nos gusta, el fantástico. Y mejor aún si es un fantástico "de sabor nacional", es decir, de autores peruanos. Permítaseme un poco de chauvinismo, aunque méramente informativo, no creo que ser autor peruano, marciano o de donde sea haga que una obra sea necesariamente mejor o peor que la escrita por un no-connacional.


Sin embargo, es de destacar el hecho de que en esta oportunidad si hay la posibilidad real de hacerse de un "pack" (¿se escribirá así? vaya uno a saber...) de buenas novelas y cuentos, de escritura reciente y sin trampa alguna. Los precios de las novedades no son muy altos. Aprovechemos la buena racha.




Para comenzar, "Bruniquilda" de Nilo Espinoza Haro. Si disfrutó de "El nombre de la rosa" y "Cien años de soledad" y "El anatomista", este libro es para usted. La Bruniquilda del título, una reina medieval, emerge de antiguos manuscritos para imponerse en la España visigótica, vampirizando de paso a un monje que oculta más de un secreto. Luego, la bolsa se llena con dos libros de horror (amariconadamente llamados "de literatura gótica") de provocativo nombre: "El empalador" de Glauconar Yue (que tiene un blog sobre literatura fantástica y de terror), basado en cierto personaje histórico de origen rumano cuyo nombre provoca resguardarse el cuello (también, con este frío).




El otro es "Para tenerlos bajo llave" (¡que incluye un CD con cortometrajes de regalo!) de Carlos Carrillo, de profesión economista. ¿A qué viene la mención de una carrera profesional tan prosaica? Por que es el único atisbo de normalidad en la obra de Carrillo, cuyos cuentos son, justamente, como para tenerlos bajo llave. Uno se tranquiliza pensando que se trata sólo de su imaginación... ¿o no?





Pasando del terror a lo fantástico (y por qué no, ciencia ficcional), con dos volúmenes publicados por Editorial San Marcos. Uno de ellos es la selección de relatos "Es sólo un viejo tren" de nuestro conocido José B. Adolph. Si bien la temática es variopinta, no escasean cuentos de monstruos, de asesinos filosóficos, de fantasmas, y de seres humanos tan normales como usted y como yo, que sólo tienen que vivir para siempre con los monstruos engendrados por el tedio, la crueldad, la mezquindad y la locura.

Y para cerrar con broche de oro a los autores nacionales (permítaseme la huachafería, por favor), "El palacio del Almirante" de Luis Enrique Tord. Una novela sobre la "historia secreta" del mundo, que transcurre en una ciudad del Cuzco que ha sido elegida por un grupo de iluminados de la Fraternidad Rosacruz para que sea un nuevo centro de poder, desde el cual edificar la proyectada Nueva Atlántida de Francis Bacon o la Ciudad del Sol de Tomás de Campanella... alquimia, utopías, arquitectura cuzqueña y astronomía incaica (cuyos alcances causaron asombro entre los propios intelectuales de la época de la conquista), nos revelan una trama de la historia nacional (estupendamente novelada, por cierto) cuyo develamiento es un tour de force. Ese Perú "oculto" ha sido materia de otra novela, mal entendida como un tratado de angelología (sic), "Yo me perdono" de Fietta Jarque. Como pone el texto de la contraportada de "El palacio del Almirante"(¿quién es Dnb?), "La obra literaria de Tord revela de esta forma un Cuzco que había permanecido ignorado por los estudios contemporáneos, abrumados por un tedioso y elemental positivismo cuya declinación está dejando paso a nuevas visiones que tienen que ver con la historia de las ideas y aspectos espirituales fundamentales de la aventura humana".



No quisiera terminar este publicherry sin mencionar a la producción latinoamericana fantástica, presente en la FIL, tanto en obras como en autores: nos visitan Federico Andahazi quien presentará su ucronía "El conquistador" (la historia de Quetza, un joven méxica que viaja a Europa antes del arribo de Colón a América); Pablo De Santis, ganador de la primera edición del Premio Iberoamericano Planeta-Casa de América con su novela "El enigma de París", cuya acción transcurre a fines del siglo XIX, en la cual confluyen doce de los investigadores más famosos del mundo (y de la literatura). Algo así como la "Liga de los caballeros extraordinarios", pero con detectives. Por último, pero no el menos, el boliviano Edmundo Paz Soldán, autor de varias novelas de ciencia ficción publicadas en Alfaguara, entre ellas, "El delirio de Turing" y "Sueños digitales". Hay más de un motivo para ir a la FIL.

7/03/2007

LIBROS: El guerrero número 13

Entre caníbales y vikingos (Emecé, 1977)
Devoradores de cadáveres (Plaza & Janés, 1988)
El guerrero número 13 (DeBolsillo, 2003)


Título original en inglés: Eaters of the dead (1976)


Vaya una serie de traducciones al título original de esta entretenida e interesante novela. Desde el anodino de Emecé, pasando por el más exacto de Plaza & Janés, parece ser que la versión definitiva se quedará con el título dado a la película basada en el libro, dirigida por John McTiernan en 1999.

La historia no puede ser más imaginativa y colorida: en el siglo X de nuestra era, el árabe Ibn Fadlan debe abandonar su amada Bagdad y dirigirse nada menos que a la lejana Bulgaria, en calidad de embajador (lo que nos revela que los árabes de esa época viajaron por más lugares de los que podemos pensar). Entra en contacto con los vikingos, quienes son atemorizados por una amenaza legendaria: los wendol, o devoradores de cadáveres, demonios que habitan en la niebla y que son aparentemente indestructibles. Un grupo de guerreros, liderados por Buliwyf, es designado para cumplir con la misión de enfrentarse a los wendol. Y quieren las tradiciones y rituales mágicos que los grupos de guerreros deban estar conformados por trece hombres, siendo el decimotercer guerrero de esta aventura el pobre Ibn Fadlan, más hábil con la pluma que con la espada. Muy a su pesar, es embarcado hacia tierras más remotas que su destino original, en medio de hombres cuya cultura recién empieza a conocer…

Los hechos son narrados desde la perspectiva de Ibn Fadlan, quien pasa del asombro y el recelo ante estos toscos guerreros que copulan, beben y ríen en su presencia, a la admiración y emulación de sus virtudes, como son la lealtad, el espíritu de grupo y el coraje. Por cierto, su carácter exótico lo hace objeto a su vez de la curiosidad de los vikingos, quienes tampoco entienden a este hombre de piel atezada que adora a un solo Dios, sabe escribir y vive obsesionado con la limpieza.

Ibn Fadlan (a diferencia del personaje de la película, que puede aprender idiomas en una semana) debe recurrir al latín para comunicarse con sus forzosos compañeros de aventura, entablando una suerte de relación amical con el propio Buliwyf, quien admira su dominio del arte de la escritura, y con su lugarteniente Herger, con quien suele entablar discusiones sobre religión, moral y otros aspectos que podríamos llamar culturales.

Tras una larga pero no aburrida introducción al mundo vikingo (que están lejos de ser los brutos con cascos de cuernos que la imagen popular les atribuye), los héroes llegan a las tierras donde moran los terribles wendol. Demás está decir que todos, incluso Ibn Fadlan, deben vencer su propio miedo y adentrarse en terrenos desconocidos, hasta la misma guarida de los monstruos (de los que se van encontrando algunos restos y armas que arrojan una posible explicación sobre su origen y naturaleza). Los enfrentamientos entre ambos bandos son tan sangrientos como puede deducirse del título de la novela.

Chrichton incluye en su texto notas y apéndices que ayudan a una mejor comprensión de los hechos narrados, dejando al lector una serie de hipótesis e incógnitas sobre el destino de Ibn Fadlan, la conexión entre Buliwyf y el héroe Beowulfo, y sobre todo, el destino de los misteriosos wendol. Entretenida de principio a fin.

6/20/2007

LIBROS: La conquista del Ibero-Suyo


La conquista del Ibero – Suyo
Genaro Ledesma Izquieta
Editorial San Marcos
Lima, 1994

En términos culinarios, podría describirse este libro como una (mayormente) sabrosa mazamorra.

Y es que el autor (el connotado político Genaro Ledesma Izquieta, fundador del partido político FOCEP, ex prisionero del SEPA, personaje de las novelas de Manuel Scorza y prolífico autor de novelas y crónicas) ha mezclado cuanto ha encontrado sobre quipus, la cultura incaica, la mitología incaica, poesía, geografía, historia, platillos voladores, historia, teogonías varias, tradiciones hispánicas, reencarnaciones y varias otras cosas más que – a pesar de los gruesos errores ortográficos, históricos, etimológicos y varios otros que no menciono – no menciono por que entonces esta reseña sería interminable.

El estilo de Genaro Ledesma me ha hecho recordar tanto al Manuel Scorza de Redoble por Rancas como al Rafael A. Lafferty de Llegada a Easterwine. Estamos ante una posible ucronía mezclada con realismo mágico. Y un sentido del humor que sólo podría calificar como que muy pero que muy peruano. Están advertidos.

La historia (si es que se le puede llamar así) principia con el hallazgo fortuito, en la ciudad del Cusco, de una quiputeca (sic), en la cual están guardados los quipus que cuentan la verdadera historia de la conquista del quinto suyo o Ibero-Suyo por parte de las fuerzas armadas incaicas, que contaba, entre otros adelantos, con una fuerza aérea de cóndores cargados con lava volcánica (que a última hora deciden no entrar en acción).

Precisemos algunos conceptos: los quipus son instrumentos empleados por los pueblos precolombinos del Perú, que consistían en cuentas anudadas de diversas maneras que representan algún tipo de información. Hasta el presente, no se tiene claro el sistema de registro ni de decodificación de dicha información, es decir, no se ha podido descifrar ningún quipu.

Sobre la historia que conocemos, sucintamente: en 1492, Cristóbal Colón llega a América. En 1518, Francisco Pizarro desembarca en Tumbes e inicia la conquista de estas tierras para el reino de España. En 1821, el Perú se convierte en una república independiente (no es ciencia ficción).

En cambio, en La conquista del Ibero – Suyo, los quipus almacenados en el Cusco revelan una historia oculta, que abarca desde la propia creación del mundo pasando por la designación de los incas como el verdadero pueblo elegido por el dios Wiracocha para ejecutar sus mandatos. Así, los incas se convierten en el summun bonum del mundo, el pueblo más noble, laborioso, inteligente, hermoso y un largo etcétera. Asistimos a una suerte de brevísima historia del incanato, que mezcla sin distinción fantasía y realidad, además de anacronismos evidentes (el autor atribuye a la palabra “carajo” un origen andino, pese a su documentada filiación hispánica). El Tawantinsuyo o reino de las Cuatro Regiones resulta ser la fuente de toda civilización, incluida la griega y la hebrea. Es su misión civilizadora, encarnada en Manco Cápac y Mama Ocllo, los míticos fundadores del incario.

Para mejor cumplir esta misión civilizadora, los incas desarrollan las ciencias en un grado superlativo, al punto de lograr amasar las piedras (elevando así sus enigmáticas edificaciones). Descubren cómo domesticar a los cóndores, que utilizan a manera de fuerza aérea (guerreros incas montados sobre cóndores…) Desarrollan poderes mentales que les permiten percibir sucesos ocurridos en tierras lejanas, siendo así que descubren la existencia de Hispania, poblada por “indios blancos” que practican una religión bárbara que venera a un hombre colgado de maderos y que no conocen los logros de la civilización incaica. Entonces, el inca Pachacutec en persona (mejor dicho, en proyección que algunos llamarían astral, no se qué decir de la que ofrece el libro) se introduce en la alcoba de los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, poco antes de la fecha de partida de Cristóbal Colón hacia América. En este episodio, la imaginación del autor se desafora totalmente. La proyección del inca informa a los Reyes Católicos de sus intenciones civilizadoras, de la inminente llegada de ejércitos incas (en balsas y en cóndores) al Ibero - Suyo, para civilizar y educar y no para robar, matar, violar, forzar o simplemente, conquistar a esos pobres indios blancos. Los reyes, bastante preocupados, deciden tomar las disposiciones del caso.

¿Mareados? Imagínense entonces lo que son los diálogos, las descripciones, los atisbos de humor (no siempre acertados) y los discursos (ay, ese mito de los incas bonachones, que no fueron conocidos por los chancas, wankas, chimúes, guarcos y tantos pueblos sojuzgados por el Tawantinsuyo) algo soporíferos. Provoca asombro la existencia de periodistas (sic) que registran sus notas de prensa en quipus, así como otros anacronismos que, una vez aceptadas las reglas del juego, el lector no puede menos que disfrutar. No menos desconcertante es el cameo de la actriz norteamericana Shirley McLaine insistiendo en su papel de princesa inca reencarnada…

Hasta la primera mitad del libro, los eventos narrados llevan a un punto de tensión: la inminente conquista del Ibero – Suyo. Las tropas están listas, algunos presagios son favorables. Incluso las naves aéreas fabricadas por los sabios en la meseta de Nazca (sic), que permiten el arribo del tlatoani mexicano Moctezuma al Cusco para asistir a la coronación de Huayna Cápac, están a pleno poder.

Pero, por esas razones que la razón ignora, pasamos de los preparativos a los discursos. La muerte de Pachacútec y de Túpac Yupanqui, los incas que gobernaron antes de Huayna Cápac, han originado una sucesión de intrigas al interior de la familia real. Al mejor estilo de “Plan Nueve del Espacio Exterior” y “La conjura contra América”, pareciera que limitaciones de presupuesto (imaginativo) hacen recular al autor, quien en lugar de llevarnos al extremo ofrecido por el lado ucrónico de la novela (la conquista de España por parte de los incas), de alguna manera deshace lo andado para que la historia vuelva al cauce que todos conocemos.

O al menos, así parece… La conquista del Ibero – Suyo, a juzgar por la información de la contrasolapa, está dividida en dos tomos, de los cuales hasta ahora solamente se ha publicado el primero. Vaya uno a saber qué tenía en mente el autor en 1994.


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5/30/2007

CINE - Cosas de Magos

Desde el viejo antepasado nuestro que, sentado al fuego de su cueva, impresionaba a sus semejantes con un torpe movimiento de manos que era suficiente, aduciendo una "explicación mística" lo "mágico" o "esotérico" ha tenido un lugar de especial importancia en nuestro quehacer, y ni la literatura ni el cine han obviado tan tamaña parte de nuestro imaginario.

Hoy me ocupa reseñar dos películas que, aunque distintas, tienen en común el toque de asombro y la construcción en claroscuros que la magia -en especial la de salón- requieren, junto con personajes de lo más particulares.
La Primera de ellas, El gran Truco (The prestige, 2006) es dirigida por Christopher Nolan (Insomnia, Memento , Batman Returns) y está además basada en la novela de Christopher Priest, The prestige (El Prestigio, en español) que relata la rivalidad entre dos magos. El espectacular -aunque no demasiado ingenioso- Robert Angier (Hugh Jackman) y el misterioso y brillante,pero poco lucido Alfred Borden(Christian Bale) quienes, de ser compañeros en un espectáculo de magia, desarrollan una rivalidad que poco a poco, irá llegando a más de un extremo.

Ambientada en la Inglaterra y la norteamérica de finales del siglo XIX y principios del XX (en todo caso, antes de la gran depresión) la película transita con todo detalle, en retrospectiva, ya que los hechos se inician con la muerte de Angier, un "crimén" por el que Borden será condenado, sin pausa somos introducidos a una evolución en parálelo de su rivalidad (como si la simetría fuese en realidad un elemento más que significativo de la trama, cosa que efectivamente, sucede.) a través de la lectura mutua de los diarios de ambos, los sucesos comentados por otros observadores: en especial el ingeniero Cutter, un magistral Michael Caine quien parece ser el único suficientemene sensato (o desapasionadamente inglés) en una situación donde el antagonismo raya en la obsesión.

Otros tres personajes merecen también atención: primero, la esposa de Borden, Julia Mc Cullough (Piper Pearbo) quien se debate entre la seguridad de un hombre que ama y el terror que le produce no conocerlo.

En segundo lugar, Olivia Wenscombe (la espectacular Scarlett Johansson) quien,ilusamente, trata de apartar a Angier de su obsesión -y acaba atrapada en la telaraña de Borden en el proceso.- Y finalmente, al gran David Bowie en el papel del tan brillante como misterioso Nikola Tesla que si bien para el Neófito puede pasar como alguien "esóterico" (revelando claves secretas y verdades aparentemente ocultas a Angier, no sólo acerca de su invento, sino de los peligros de dejarse llevar por una obsesión) y sin embargo, más que hablarnos de cuestiones estrictamente esotéricas, Tesla y sus preocupaciones aparecen claramente como la expresión de la preocupación central de la ciencia, la búsqueda de un propósito real para el conocimiento (cual es labor de la técnica, la tecnología y en último caso, de la ingeniería, podemos agregar la famosa frase del gran Arthur C. Clarke, quien afirma que La ciencia, llegado a un determinado grado de avance, no nos parecerá en nada distinta a la magia) y de como este conocimiento, al servicio de un determinado fin, puede causar más mal que bien (cosa que Angier comprobará de la manera díficil)

La historia es narrada a cuentagotas, fiel al estilo del autor, agregándose a las simetrías antes mencionadas, la mención implicita o explícita a detalles aparenemente intrascendentes, pero que van encajando de a pocos, así como el ocultamento deliberado de ciertos hechos que, posteriormente revelados al espectador, terminan aclarando el panorama, complementado además por la banda sonora, a cargo de David Julyan y una excelente fotografía a cargo de Wally Pfister.

Basada en el cuento de Steven Millhauser y ambientada en una Viena contemporánea a la del film anteriormente mencionado, Eisenheim el Ilusionista (The Illusionist, 2006) es, antes que una historia sobre magia, magos o trucos, un melodrama.

Si bien está narrado con las características de una película de misterio (sobre todo si pensamos en la palabra "detectivesca" junto a esta) son las características del melodrama las que priman, cosa que se hace notoria desde el principio del film, la escena de un tan idilico como bucólico encuentro entre dos jovenes Eisenheim y Sophie, encuentro que, años después, se vuelve a producir.

Y es entonces que Eisenheim (Edward Norton) debe recurrir a todo su arsenal de trucos para retener a su amada Sophie (Jessica Biel) y rescatarla de un tan inconveniente como inféliz compromiso con el Principe de la Corona Leopold (Rufus Sewell) que contará como aliado al jefe de policia, Inspector Uhl (un siempre cumplidor Paul Giamati)

Este film, dirigido por Neil Burger logra captar la atención del espectador, en una historia con un ritmo bien administrado y una fotografía (a cargo de Dick Pope) en la que destacan los tonos cálidos, ya sean de los salones de la realeza en Viena o de la frondosidad de un bosque en una tarde o de las mortecinas luces del teatro donde Eisenheim actúa, constibuyendo así a una estética elegante a la vez que sobría en la que los tiempos se distienden (lentos para un personaje, rápidos para otro) y una interesante dinámica se genera, a partir de la elucubración final del detective Uhl, en la que, finalmente, todo parece cobrar sentido y coherencia, siendo esta explicada de una forma clara y extremadamente lógica, descartándose aquí cualquier aspecto o explicación estrictamente esotérica o mágica queda de lado.

Finalmente, se pueden establecer algunos parálelos entre ambas películas,ya que ambas apelan a la magia no como un fin sino como un medio para lograr algo (el reconocimiento -la venganza- para Angier o Borden o el amor para Eisenheim) con lo cual la "magia" queda establecida claramente como una forma de arte y precisamente como ello es que pervive,aun en nuestros tan tecnológicos días.


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5/15/2007

LIBROS: Beloved


Beloved

Toni Morrison (1987)

Hay una casa situada en las afueras de Cincinnatti. La dueña, una antigua esclava negra llamada Sethe, debe soportar la presencia de un fantasma muy peculiar: el fantasma de su pequeña hija Beloved, muerta con apenas unos meses de nacida, quien descarga su furia contra su madre y sus hermanos, Howard, Buglar y la pequeña Denver. Todos viven aterrorizados por las maldades de este fantasma.

¿Por qué los atormenta así el fantasma de una niña recién nacida? ¿Cómo es que una ex - esclava negra se ha convertido en propietaria de una casa? La historia avanza en dos lineas paralelas: una se inicia con la llegada a la casa de Sethe de Paul D., ex – esclavo como ella, quien obligará al fantasma a dejar la casa… ¿para siempre? Días después, encontrarán a una misteriosa muchacha sentada en el tocón de un árbol, quien decidirá quedarse a vivir con ellos. Sin historia y sin recuerdos, la muchacha demostrará una inusual capacidad de adueñarse de la situación, trastocando el orden de la familia que la acoge. ¿Su nombre? Beloved…

La otra línea avanza “hacia atrás”: nos muestra el lado más oscuro de los Estados Unidos de América, ese que pocos quieren considerar parte de su historia: la esclavitud en todo su apogeo. Desde el lado más suave – las disputas teóricas entre esclavistas y abolicionistas – hasta su más extrema brutalidad, la cual hace que más de una esclava haya preferido matar a sus hijos a fin de no verlos convertirse en lo que ellas han sido. Se nos muestra una vida de permanente miedo, de constante temor ante la imprevisible voluntad de los blancos, ora benévolos, ora despóticos y brutales, pero siempre amos.

Huelga decir que ambas líneas confluyen. Pese a que ya han pasado años desde el fin de la guerra civil norteamericana y Sethe ya no es una esclava, los recuerdos y los efectos de decisiones tomadas más de veinte años atrás cobrarán una suerte de nueva vida para solucionar el conflicto iniciado por la ¿nueva? Beloved.

Además de las almas de algunos difuntos (la gente que muere mal no se queda bajo tierra, dice un personaje de la novela), hay otro fantasma: un penoso y terrible pasado esclavista, un fantasma que recorrió tanto América del Norte como América del Sur, incluyendo, obviamente, a nuestro querido Perú.

Beloved fue llevada al cine en 1998. La película estuvo dirigida por Jonathan Demme.

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5/07/2007

LIBROS: Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos


Lo admito: jamás he leído una sola novela de Arthur Conan Doyle. Ni las de Sherlock Holmes ni "El mundo perdido", comentado clásico de la ciencia ficción. No hay ningún motivo en particular: simplemente, dichas novelas nunca estuvieron al alcance de mi mano. Así de simple.


De modo que difícilmente puedo decir si esta novela de Rodolfo Martínez hace o no justicia al detective creado por el escritor inglés. Aunque, ¿quién no ha oido siquiera hablar de Sherlock Holmes, considerado el paradigma del detective cerebral? ¿Quién no conoce la famosa frase "elemental, mi querido Watson"? En todo caso, me queda como tarea pendiente conocer al Sherlock Holmes "literario", ese que tal vez esté más que alejado de ciertos clichés y tópicos surgidos alrededor de su famosa figura.


Pero más allá de lo adecuado o no de la relación entre el Holmes de Conan Doyle y el de Rodolfo Martínez, no puede negarse que la novela de Martínez se defiende por sí sola. Las aventuras de "su" Holmes y "su" Watson tienen un sabor - y un toque de humor - que resultan en libro de aventura y fantasía ameno y placentero.


Más aún, el disfrute se incrementa en cuanto conocemos la premisa de la aventura: ¿qué pasaría si el detective más famoso de todos los tiempos se topara a su vez con otros mitos literarios igualmente famosos, a saber, los creados por H.P. Lovecraft y Bram Stoker?


Tal es el tenor de "Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos". Holmes y Watson se sumergirán en el mundillo del ocultismo de principios del siglo XX, bastante agitado a la sazón, debido a la presencia de un misterioso personaje que está a la caza de un no menos misterioso volumen: el Necronomicon, o Al - Azif, o Libro de los Nombres Muertos. Hay quienes mueren tan solo por entrar en contacto con el libro (hay un magnífico guiño a la obra de Harry Manders (miren nomás quien se ocultaba detrás de ese nombre) y su "El problema del puente quejumbroso", publicado en el volumen Ciencia ficción 23 de la fenecida editorial Bruguera). Si el Holmes de Conan Doyle se parece al Holmes de Rodolfo Martínez, entonces nos encontramos frente a un personaje realmente excepcional.


No menos interesante es la aventura "Desde la tierra más allá del bosque". Se trata de una angustiante y trágica historia en la que el conde Drácula, aparentemente destruido por Abraham Van Helsing y compañía, ha logrado sobrevivir (si se le puede llamar así a la existencia de un no-muerto), retornando a Inglaterra, más sabio y astuto que nunca, para llevar a cabo un plan de dimensiones continentales. Sherlock Holmes y el doctor Watson unirán fuerzas y conocimientos con Abraham Van Helsing y el doctor John Seward para enfrentarse al monstruo, repelente y fascinante a un tiempo, dotado de una nueva y original existencia por Rodolfo Martínez. Dentro de los aspectos destacables de esta narración está el uso de la técnica utilizada por Bram Stoker al escribir "Drácula", como es el utilizar fragmentos de diarios de los personajes para hacer avanzar la acción. Tendremos pues una visión de primera mano del diario del doctor Watson, en el cual descargará alguno que otro detalle de su vida íntima bastante sorprendente.


Rodolfo Martínez ha continuado con las aventuras de Sherlock Holmes y el doctor Watson en "Sherlock Holmes y las huellas del poeta", también editada por la editorial Bibliópolis.


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