5/14/2008

ANIME: CLANNAD

Producida por Kyoto Animation (de quien recordamos, entre otras, la desternillante serie La Melancolía de Haruhi Suzumiya) y basada en el juego para PC y PS/2 de Key y Visual Art's, CLANNAD es una serie de anime de 24 capítulos, 23 emitidos y un especial emitido como OVA, con una película ya estrenada y de la cual se esperan una OVA adicional, un spin-off basado en uno de los personajes, así como una secuela de la que hablaremos posteriormente.

Siendo el juego un Dating-sim, es decir, una historia donde un chico cualquiera tiene que encontrar a la chica que quiere de entre un ramillete de hermosas y muy particulares señoritas, el juego recrea en parte esa dinámica, pasando a través de los escenarios de cada una de ellas aunque sin la consabida escena de "confesión"

Y aquí se acaban los convencionalismos, ya que el verdadero atractivo, si cabe está en la construcción de sus personajes. tenemos en Primer lugar al inefable protagonista, Tomoya Okazaki (voz: Yuichi Nakamura), que, a sus 16, es esencialmente considerado alguien sin futuro (un delincuente, esto es, y no es que a él le interese especialmente nada, ya que estamos) quien, en una de sus parsimoniosas idas al colegio se cruza con una chica llamada Nagisa Furukawa (voz: Mai Nakahara), un año mayor que él y que también está en el último año, de hecho, debería estar graduada de no ser porque una enfermedad le impidió asistir y culminar los cursos.

En la escuela, Tomoya, sin más que hacer, se dedicará a asistir a la vacilante Nagisa en sus esfuerzos por restaurar el Club de teatro de la escuela y como esos esfuerzos se verán recompensados no sólo por el logro intríniseco, sino por los lazos que en el proceso se establecen con otros personajes.

Primero Tenemos al amigo-bueno-para-nada de Tomoya, Youhei Sunohara (voz: Daisuke Sakaguchi), quien es su compinche y seguidor de mil batallas, al punto que Tomoya practicamente "vive" en el cuarto de residencia estudiantil de Sunohara, esto debido a la malísima relación que tiene con su padre, quien, tras enviudar, se dedicó al alcohol y al juego, y en una pelea con su hijo, le lesionó el hombro de modo que Tomoya se vio forzado a dejar el club de Basketball, donde prometía. Sunohara también se vio forzado a dejar el club de futbol por una pelea con un superior y anda con Okazaki vergeleando y buscando problemas por donde los encuentre, en su caso, es especialmente alarmante su tendencia a buscar peleas de las que nunca sale bien parado y desatinar constante y cotidianamente.



El segundo personaje a mencionar es la segunda "heroína" de la historia Kyou Fujibayasi (Voz: Ryō Hirohashi) , miembro del equipo de Voleyball de la escuela, es una algo atolondrada y energética chica reconocida por su buena sazón y que se pasa buena parte de la serie tratando de emparejar a Tomoya con su hermana Ryou, delegada de la clase de este y adicta a las lecturas de fortuna, aunque sus propios intereses respecto del susodicho no son del todo claros.

La tercera heroína de la historia es Kotomi Ichinose (voz: Mamiko Noto), hija de una pareja de brillantes científicos que perecieron en un accidente de aviación, Kotomi no ha podido dejar de sentirse culpable de sus muertes de algún modo, pese a lo cual es una niña genio cuyas notas está entre las diez mejores del país en cada materia y que en realidad, pasa más tiempo leyendo en la biblioteca libros de temas avanzados. La vinculación de Kotomi con Tomoya viene de la Infancia y de algunos recuerdos agridulces que compartió con él.

La siguiente heroína de la historia es Tomoyo Sakagami (voz: Houko Kuwashima), personaje tan popular que fue protagónista de su propio juego, una extensión del escenario de su personaje llamado Tomoyo After: It's a Wonderful Life, y que al parecer será llevado a la animación. Tomoyo es una estudiante de penúltimo año de traslado reciente y que viene precedida de fama de violenta y pandillera, la cual confirma al darle su merecido a unos tipos de su anterior escuela, su habilidad la hace blanco de los clubes de artes marciales, asedio del cual es rescatada por Okazaki, quien luego la ayudará a ser elegida presidenta del consejo estudiantil, borrando su mala fama.

La heroína final de la historia es Fuko Ibuki (voz: Ai Nonaka) una chica de primer año que tiene una obsesión notable por las estrellas de mar, las cuales talla en todo momento, así como por la boda de su hermana (una ex-profesora de la escuela) la cual trata de promover, aunque Fuko esconde más de un secreto.

El resto de los personajes se completa con la hermana de Sunohara, Mei, quien hace una breve aparición, la Familia de Nagisa, sus padres Sanae (Voz: Kikuko Inoue) y Akio (voz: Mai Nakahara) así como Misae Sagara, encargada del dormitorio estudiantil y Yukine Miyazawa, otra heroína del juego que en la animación hace un papel menor, entre otros.

El guión, desarrollado por Fumihiko Shimo (el mismo de AiR y Kanon, otras versiones animadas de juegos de Key) consigue bien balancear los escenarios (o arcos de historia) de las heroínas del juego, enhebrandolos dentro de un todo coherente y del que, sin embargo, emerge una sola conclusión, necesaria para darle base a una secuela. Un singular detalle es el cuidado puesto en la construcción de personajes y en su humanidad, todos ellos guardan heridas, traumas, resentimientos profundos, ya sean estos reales o inventados, las heridas recibidas condicionan y forman la manera en la que los personajes perciben (en especial Tomoya) y de como emerge, de la nada, la red que nos permite vivir, a la que algunos llaman familia o clan (en el sentido extenso, mensaje bastante claro dado que CLANNAD significa familia en irlandés) en especial en la conexión con un mundo ilusiorio con el que tanto Nagisa como Tomoya sueñan, en el que una niña (la última de la tierra) pasa los días junto con un muñeco animado en un mundo que llega a su fin y que parece una tragedia inminente. Aquí la historia toma prestados elementos tanto de fantasía como de ciencia ficción (así como las alusiones a los universos alternos en el caso de los padres de Kotomi o las misteriosas apariciones de Fuko) que no alteran su sentido de profundo y al mismo tiempo sobrio drama.

el diseño de personajes de Kazumi Ikeda, basado en los originales del juego de Itaru Hinoue es bastante adecuado y fresco, siendo explotado al máximo en la animación en que las expresiones de los personajes son fundamentales. la ambientación es también bastante buena, aunque no comparable con la de AiR, por ejemplo, dado que la mayor parte de escenarios son urbanos.

Para terminar, queda poco más que recomendar a quienes aun no la hayan visto esta serie, no olvidarán sus personajes ni sus pequeños -o sus grandes- dramas en los que algunos de nosotros nos veamos quizás reflejados. Como cierre los dejo con el video del opening del anime, un remix del original del juego, Mag-Mell a cargo del grupo japonés Eufonius:



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4/22/2008

LIBROS: La isla de los amores infinitos


La isla de los amores infinitos


Grijalbo, 2006


Uno no sabe a qué atenerse frente a esta novela. De un lado, el infaltable (e inefable) texto de la contraportada, que nos sugiere una especie de novela rosa a lo Corín Tellado con fondo multinacional, cual si se tratara de una pelicula de James Bond. Del otro, el background de la autora, afamada escritora cubana de ciencia-ficción y fantasía, cuya obra está siendo reeditada por el sello Alfaguara, aunque no se encuentra en librerías peruanas. Por suerte, "La isla de los amores infinitos" si ha tenido una buena distribución en librerías y supermercados, y el precio no es caro.
¿Dejó Daina Chaviano la fantasía y la ciencia-ficción por la novela rosa? Para nada: esta novela, que por cierto, no pude soltar una vez iniciada, mezcla a tantos iguales elementos fantásticos y sucesos reales, pertenecientes a tiempos pasados y contemporáneos. Es pues una fantástica novela de amor, o una novela de amor fantástica. Por que la protagonizan tanto los vivos como los muertos, tanto seres humanos como seres sobrenaturales, resultando triunfantes aquellos que siguen sus mejores sentimientos, especialmente, el amor... No hay una sola historia, mas bien, se trata de varias sagas familiares, con orígenes tan diversos como China, África o España, que llegan a unir sus destinos en la Cuba de los sesenta como en la Miami del siglo XXI.
Si hay un aspecto positivo a destacar de esta novela, entre varios, es su profunda valoración de algo que sólo puede llamarse como "mezcla de razas y culturas", que provoca tantos temores y prejuicios en otros. En el contexto de la novela - y ojalá algún día, en la vida real - , la felicidad parece ser siempre el resultado de la liberación de los prejuicios, de aceptar al otro - y a lo otro, como puede ser lo sobrenatural o lo inexplicable - como parte de nuestras vidas. Cuesta al principio - veáse sino cómo sufre la pareja compuesta por un descendiente de inmigrantes españoles y una mulata ex-prostituta, y cómo éstos engendran el sufrimiento de su hija, al no aceptar su amor por un descendiente de chinos - , pero la autora logra convencernos que la mezcla, la variedad, es siempre sinónimo de vitalidad, alegria y crecimiento.
Uno de los pocos puntos criticables de la novela es un persistente tono anticastrista, que en ocasionales llega a la carícatura ramplona, y que no aporta nada al desarrollo de la novela, ni influye en lo más mínimo en los juicios que el lector pueda formarse sobre la actualidad política de otras partes del mundo.

"La isla de los amores infinitos" ha ganado la Medalla de Oro en el certamen Florida Book Awards 2007, en la categoría Mejor Libro en Lengua Española y se ha traducido a diecinueve idiomas.

4/14/2008

CINE - La Brújula Dorada


Una pregunta de rigor antes de ver esta película era si los estándares del entretenimiento Hollywoodense le quitarían o no el encanto a esta nada igenua saga literaria (comentario sobre los libros aquí) en nombre del mantener un estándar de PG-13 (considerando además las referencias a Blake y a Milton que pese a todo han sacado ya ronchas a la Iglesia Católica) y la convertirían en un tan espectacular como soso despliegue de pirotecnia visual sin los elementos de fondo que son, para el lector, la carne de la historia.

Lo cierto es que el Director Chris Weitz (American Pie, etc) se las ingenia para mantener en pie algo de la historia, y rescatar en algo la dignidad de los personajes y es que el cambio de la novela de Pullman al Guión, escrito por el Mismo Weitz, contiene algunos cambios respecto al original que le agregan ritmo narrativo (y, más destacablemente, lo sostienen), pero le quitan consistencia.

El primero de estos es el alucinante Spoiler que te hacen al principio de la película ¡nada de pensar! ¡nada de hacer algo de trabajo mental para que te des cuenta que no estás en esta Tierra! ¡no! Y menos aun si se trata de no dejar que te des cuenta que existe algo llamado el Magisterium que, como todas las corporaciones, tiene particulares intereses y deseos que defender, y con ello, la amenaza constante a sus intereses debe ser... eliminada preventivamente.

Y cuando creíamos que la película iba por otro lado aparece Dakota Blue Richards quien, pese a algunos disfuerzos, cumple en su papel de Lyra "Lengua de Plata" Belacqua, sobre todo en las características más saltantes: la vocación por el juego y la aventura constante y su inquebrantable lealtad.

Por otro lado, su "tio" el inefable Lord Asriel es interpretado por el 007 Daniel Craig quien apenas es notado en sus intervenciones en pantalla, desapareciendo demasiado rápido, similar inri se puede hacer sobre la actuación de Nicole Kidman, ya que tal parece que la tónica es no lucir, pero no desentonar.

Más notables son los esfuerzos de Jim Carter y Tom Courtenay como los líderes Egipcianos John Faa y Farder Coram, bien puestos dentro de lo que cabe, cosa que no se puede decir de la guapa Eva Green, cuya participación como la interesantísma (en la novela) bruja Serafina Pekkala se reduce a dos o tres parlamentos dichos con la voz engolada y varias tomas de "pantalla verde" matando malosos con su arco.

La sorpresa radica, en este caso, no en los personajes reales, sino en los virtuales, en especial el Tremendo (literalmente) Iorek Byrnison, notabílisimo y como no si su voz es la de nada menos que el Gran Ian Mc Kellen (para quien recuerde ese Thou Shalt not Pass!) que por extraño que suene, le da relieve y fuerza a la forma virtual del oso acorazado.

Del mismo modo, las actuaciones de voz de los daimoniones, Kristin Scott-Thomas como Stelmaria, daimonion de Asriel y nada menos que Kathy Bates, como Hester, el daimonión de Lee Scoresby (Sam Elliot)

Poco queda por comentar, con excepción de un a partitura bastante adecuda de Alexander Desplat así como la cinematografía, de parte de Harry Braham, de tonalidades claras y luminosas, independientemente de la locación, lo cual hace díficil diferenciar las tomas en locación de lo digitalmente arreglado o sobrepuesto. Elementos que hacen de esta producción una muy buena pieza de entretenimiento, aunque sin el brillo y la lúcidez de su contraparte literaria.

4/11/2008

LIBROS: Cuentos de extremo occidente


Cuentos de Extremo Occidente

Rodolfo Hinostroza
Serie Ficciones NARRATIVA
PUCP
Marzo de 2002


La nota introductoria de este libro pone lo siguiente:

El Extremo Occidente – que para Borges es sinónimo de América Latina – es para mí una incierta región “donde sopla el viento del espíritu” y pasan cosas que merecen ser recogidas bajo la forma de cuento fantástico. El nombre de este libro es pues un homenaje al maestro argentino que no cesa de guiarnos con el brillo de su prosa.


El señor de París: Un criminal condenado a muerte a manos del señor de París, que es como se conoce al encapuchado verdugo que ejecuta a los sentenciados por la justicia en la guillotina. Una costumbre secular que puede cambiarlo todo. Una liberación. Pero quien ha nacido para verdugo no puede evitar su destino.

Memorándum: Sin razón aparente, alguien está asesinando a los más encumbrados industriales y negociantes de Europa. La policía francesa, a cargo de la investigación, es cuestionada por su falta de resultados. Falta el motivo que proporcione siquiera una pista que conduzca al criminal. Hasta que un policía tiene la intuición de vincular a las víctimas con los productos de sus industrias: máquinas, muebles, alimentos; los cuales formarían parte del universo cercano al asesino. Conjetura entonces que el asesino, como cualquier persona, está rodeado por un número limitado de cosas, y por ende, será factible prever sus siguientes pasos. El contacto con un filósofo especializado en la memoria y la doctrina de Giordano Bruno, con quien confronta su teoría, lo lleva al encuentro tanto del asesino como de sus insólitos móviles, en un giro de tuerca magistral.

Variante Pasamayo: El Pasamayo es un punto de la geografía peruana donde suelen ocurrir accidentes de tránsito. En este relato, se convertirá en una suerte de vórtice donde confluyen, no diferentes realidades, sino diferentes miradas a una misma realidad, que al final puede no ser sino una ficción. Como quien dice, todo es según el color del cristal con que se mira… aún cuando quien mira es la misma entidad.

Las memorias de Drácula: Esta historia se publicó por entregas en el diario “La República”, y al fin puede leerse en versión completa. Estamos ante una ucronía vampírica, no, mejor aún, ante una utopía vampírica. El conde Drácula, en lugar de ser destruido a manos de Abraham van Helsing y Jonathan Harker, decide establecerse en Inglaterra de una manera más asolapada, atrayendo hacia su círculo a diversos intelectuales y artistas. El ambiente cultural europeo de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX se ve sacudido por la aparición de estos seres inmortales que evidencian un gran amor por la vida y sus placeres. La inmortalidad que otorga el vampirismo se convierte en un atractivo difícil de eludir, de modo que sus efectos se expanden por todo el mundo. Pero hay un límite que los vampiros temen: de convertirse toda la humanidad en seres que se alimentan de sangre, ¿de donde sacarían después el líquido vital? Vampiro no muerde vampiro… Pero puede ser que la solución se encuentre en un producto cuyo origen, sino peruano, tiene en nuestro país carta de ciudadanía. Delirante e imperdible.

El benefactor: Un tranquilo académico, profesor de literatura para más señas, recibe una misteriosa llamada felicitándolo por su nominación en un importante concurso literario. Dado que no ha enviado nada a dicho concurso, trata de aclarar que se trata de algún malentendido. Pero las cosas se salen de control: alguien, el enigmático benefactor del título, está empeñado en proporcionar una carrera literaria a nuestro otrora profesor, quien deviene en un engreído autor de moda, adinerado y voceado candidato al Premio Nobel. La explicación para estos enigmáticos sucesos es apenas sugerida, y contradicha, a lo largo de todo el relato.

El muro de Berlín: Si bien no estamos ante un relato fantástico, también es de los mejores de la selección. Es de esos que deben hacer fruncir el entrecejo a mas de un alma rígida. Un crítico literario francés es comisionado al Perú a fin de investigar aspectos biográficos de un escritor en ascenso. Los diversos testimonios que recoge le muestran una cara totalmente desconocida de dicho escritor, cuyo pasado está pasmosamente plagado de corrección política… hasta que el crítico es raptado por un comando del MRTA, y sometido a cautiverio, donde aprenderá lo ilusorio de lo que consideramos es la realidad y, sobre todo, que pícaros hay por todos lados. También a ambos lados del muro de Berlín.

Las leyes del amor: Un estudiante peruano de psicología es en realidad un adepto a la astrología, disciplina que cultiva en el París de fines del siglo XX. Una enfermedad lo postra en la ciudad del Cusco, en la cual elabora una complicada teoría astrológica sobre el amor. Asombra la erudición del autor en los términos y símbolos astrológicos, aunque puede ser que, como en el mundo exotérico, un exceso de teoría nos aparta de la práctica, lo cual siempre trae consecuencias, en este caso, hilarantes.

3/09/2008

Libros: RIHLA


Rihla
Juan Miguel Aguilera
Colección Pegasus
Editorial Minotauro, 2004
424 pp.

Ya desde el título Rihla (aventura, viaje sagrado) nos da señas de prometer y si es cierto que la obra al principio parece ofrecer un ritmo algo moroso, va lentamente cuajando en una historia sólida y abierta a muchas interpretaciones ya sea desde el campo de la Fantasía pura y dura como desde el más riguroso de la ciencia ficción, que la enmarca en la tradición de la Ucronía.

Nuestro principal personaje es el sabio (Faquih) sufí Lisan-Al-Aysar Ibn-Barrayar Ibn-Xahin (quizás me equivoque con el nombre pero bueno) es un hombre con dos obsesiones: la primera, el conocimiento, como fiel seguidor del sufísmo, es su búsqueda de conocimiento lo que lo hace empujarse a sí mismo y a su hermano de amistad Ahmed junto con su manumiso esclavo Jâmil hacia una aventura incierta y mal recomendada por más de un punto de vista.

Tal es la obsesión de Lisan que sin quererlo, termina en garras de los ambiciosos genoveses, quienes, siendo de los principales poderes comerciales, no desean que un sarraceno sabihondo les arruine la fiesta y es otro encuentro desafortunado el que le permite salir de su cautiverio, al cruzarse con un "mameluco" llamado Baba Ibn-Abdullah, quien lo sacará de Genova por un precio quizás demasiado alto.

Luego transcurre lo verdaderamente interesante, la preparación de un viaje extraordinario más allá de las columnas de Hércules hacia el extraordinario destino mencionado en unas oscuras tablas tirias (o fenicias, esto es) que mencionan la destrucción de una isla presenciada por un poderoso mago llamado Talos el Rojo. No es esta otra que Santorini (o Thera) el autor se detiene en detalle en el periplo incluso anunciado por presagios y portentos y finalmente, por el desastre.

Y es a partir de estas peripecias que el autor pone de relieve su oficio: en el choque entre los "fuertes" musulmanes y los "salvajes" americanos, tanto itzás como méxicas, el contraste entre ambas visiones, los aterrados y desgarradores momentos de los rituales de las sangrientas liturgias y las alucinaciones invocadas que van apuntando con todo a un momento de confrontación crucial, el fin de un ciclo, la caída de un sol y con ello, nada menos que el fin del mundo.

Y poco a poco, las revelaciones, los misteriosos ojos que Lisan no puede sacar de su mente -su otra obsesión-, mayas y méxicas que parecen recordar vidas anteriores o ser inmortales, magia de dioses ocultos, y un Baba que no parece ser musulmán siquiera, sino un monarca cristiano (y mago) que gustaba de empalar otomanos para sus muy particulares propósitos (para que el lector enterado saque sus propias conclusiones)

La novela deja en general un buen sabor, es de ritmo agradable y de lectura magnética, y además es notorio el esfuerzo del autor en documentarse e investigar sobre las costumbres tanto de los mayas como de los méxicas que son relatadas con exquisito detalle desde el punto de vista de Lisan.

un punto bajo de la historia es el tener quizás demasiados personajes que merecerían un mejor tratamiento (o mejor dicho, más tiempo en cámaras) como es el caso del ya mencionado Baba o Koos Ich el guerrero maya, incluso su esposa Sac Nicte, merecerían quizás un mejor desarrollo en sus personajes, ya que sus apariciones son meramente instrumentales para un plan mayor que conduce hacia la confrontación final, además el final algo abrupto que deja más preguntas que respuestas, sobre todo muchas cosas que deberían haberse explicado y que se dejan a alusión del lector, pero que no desmerce el conjunto de la obra: a saber, una novela sólida, bien documentada y de una aventura no trepidante, pero si estremecedora y con profundos tintes esotéricos.

3/06/2008

CINE: Sweeney Todd, El barbero demoniaco de la calle Fleet

¿Qué hace el Remake cinematográfico de un musical de Broadway en la casa de jarjacha? pues esa es una pregunta que tiene una respuesta muy simple y que se relaciona con la segunda palabra en el encabezado de nuestro blog ¿y que decía eso? Fantasía, Terror y misterio, y si, se trata de terror.

Y es que antes de un Fábula moralista y pletórica de realismo dostoyevskiano sobre el crimen, el castigo y la venganza (muy a lo siglo XIX) el musical del Arthur Sondheim explora los tormentos y horrores cotidianos y la forma en la que cada uno de nosotros, grande o pequeño, poderoso o insignificante los enfrenta y sobrevive o no a ello, o al menos esta es la interpretación que puedo hacer del enfoque del director, el célebre Tim Burton, al respecto.

El primer personaje en el que se hace patente esta particular inclinación es el desafortunado protagonista Benjamin Barker (Johnny Depp) quien, apartado de su esposa y de su pequeña hija por una calumnia y encarcelado sin razón por quince años, regresa a la Londres de sus dulces días para cobrar venganza.

Es notorio el contraste entre las escenas de Flashback y las de este presente descorazonador y estremecedoramente oscuro y sórdido de los arrabales de la Gris y empobrecida Londres del siglo XIX, el Barker (o Todd) de la Historia no es más que una pálida sombra, un perdedor cuya única tabla de cercanía con la sania no es otra que el vago recuerdo de una hija perdida y sobre todo, el ansia de venganza contra el "Honorable" Juez Turpin (Alan Rickman) responsable directo de los enredos que arruinaron su vida.

En el inicio de su peripecia, se encuentra con otra alma perdida como él, la pastelera Señora Lovett (la siempre eficiente y musa de Burton Helena Bonham-Carter) y los anodinos detalles de su vida y los pasteles de carne que hace (o no puede hacer y que rellena con una serie de "jugosos" aditamentos) y este encuentro es tan providencial como anunciado, ya que la Sra. Lovett se vuelve colaboradora, artifice y complice de las tropelías del infame Todd, y también lo acompaña en su descenso hacia la locura y la sed de sangre. Es en esta poderosa dupla actoral que se sustenta el peso de toda la historia.

Y así como abunda el odio en esta historia, también debe encontrarse una pizca de amor, y allí es donde la desdichada hija de Barker, Johanna (Jayne Wisener) encaja, y no es otro que el romántico compañero de Todd, Anthony Hope (Jamie Campbell Bower), cuyo nombre de hecho no es casual, dado que Hope significa esperanza. Y ahora entre estos dos se celebrará, inevitablemente una version acaso más féliz o más desdichada de Romeo y Julieta.

Y es en la tensión entre estos dos amores (el de Lovett por Todd y el de Hope por Johanna)una obsesion (la de turpin por Johanna) y el Enorme Odio de Todd, que la cinta fluye como una serie de imagenes impresionantes, destaca sobre todo el manejo del color, pletórico de tonos fríos y lobrégos tan conocidos de Burton y sobre todo, la palidez cadavérica de los dos protagónistas, tal vez una alusión a la muerte en vida de la que habla Camus en El mito de Sísifo en el que la vida no es mas que una muerte cierta en la que nos hundimos, y es que, sin nada a lo que aferrarse, bien puede decirse que no se vive.

Extraordinariamente llevadas son las escenas de sangre y el descenso de Todd hacia la locura homicida, narrada con alusiones pero sin explicitar en el Gore -y es que es un musical, ya que estamos- y la fluidez de las escenas en la que convergen lo gris-real contra lo soñado-luminoso, para terminar en un climax final impresionante y que, si se quiere ver como fábula moral, podría leerse como La venganza no es un plato que deba calentarse o El crimen paga, pero cobra doble.

Muy recomendable, sobre todo si se está de un humor casi tan gris como el de aquella Londres.

2/24/2008

Reunión Coyllur 23/01

Extracto de la reunión del día 23/02 del grupo Coyllur donde se habla, esencialmente, de ciencia ficción:

2/23/2008

Libros: Kafka en la Orilla


Kafka en la Orilla
Colección Andanzas
Editorial Tusquets, 2006
584 pp.
© Haurki Murakami, 2002





Una primera cosa a notar acerca de esta novela es que (y tal cual parecen confirmar algunas lecturas de novelas reseñadas en este blog) al parecer, las buenas novelas de fantasía “seria” tienen algo así como una especie de receta, a saber: alguien hizo/dejó de hacer/conjuró algo en algún tiempo pasado, lo cual acarrea amargas consecuencias a las personas relacionadas directa o indirectamente con aquel suceso que tienen que vivir con ello y, en algunos extraños casos, enfrentarlo cada uno a su particular manera.

Kafka en la Orilla (Umibe no Kafuka) de Haruki Miurakami (Tokyo, 1949) es una novela de elaboración compleja, donde varios temas se enarbolan y combinan a lo largo de la trama en varios hilos argumentales que derivan, paulatina e inexorablemente, hacia una conclusión que no deja lugar a dudas y es que Murakami, a diferencia de otros autores de fantasía, no parece tener demasiado interés en sagas o secuelas directamente relacionadas (en esto quizás de acerca a otro autor ya reseñado por estos pagos, Jonathan Carroll)

El personaje acaso central de los enredos que se pergeñan en esta historia es Kafka Tamura, ofuscado y ensombrecido hijo de un escultor de renombre mundial, Kôichi Tamura, un oscuro personaje cuya muy particular visión artística se centra en la expresión de lo subconsciente como tema y en especial en las formas del laberinto como composición. Un interesante concepto que el autor usa como metáfora para el devenir de los personajes y que inicia con la voz de la conciencia de Kafka, el joven llamado cuervo (en el que el autor comete una licencia de traducción; ya que Kafka en checo se traduce como corneja, a diferencia del japonés karasu, cuervo) cuyas intervenciones desahogan el complejo mundo interior del personaje.

El contrapeso de Kafka en la trama es el anciano Satoru Nakata, quien de muy pequeño presenció un misterioso incidente que dejó graves secuelas sobre él volviéndolo esencialmente un idiota capaz sólo de hacer tareas repetitivas y hablar con los gatos y que, habiendo vivido una vida rutinaria y carente de brillo, es arrastrado por su propia habilidad (un trabajo de medio tiempo encontrando gatos perdidos) a la vorágine de otros destinos. En este caso, donde la experiencia de Kafka está llena de reflexiones y circunloquios, Nakata apenas se permite el lujo de la reflexión, lo suyo es el devenir constante de acciones y de hechos narrados desde una perspectiva de primer plano y que pese a ello, da lugar a lo fantástico.

Y sin embrago, pese a sus pocas apariciones en la trama, probablemente el primerísimo personaje de esta historia es la misteriosa señora Saeki, en quien se acumulan la pérdida, la soledad y sobre todo, una extraña pesadumbre que parece rodearla. De su vida apenas llegamos a saber que tras perder al hombre que amaba, despareció, para luego regresar y hacerse cargo de la Biblioteca Conmemorativa Kômura, los detalles de esta vida oculta, que permanecen sin revelar para el lector salvo por sutiles alusiones y especulaciones más o menos fundadas, resultan siendo la clave para todos los misterios que envuelven al resto de personajes, en especial la canción que compuso cuando más joven y que alcanzó un relativo éxito, pese a lo oscura de su letra y a lo simple de su composición y que da el título a esta novela.

El resto de personajes presentes en este singular drama tampoco está demasiado cerca de la difusa línea de la normalidad: Ôshima, el (la) dependiente de la biblioteca Kômura, quien combina una extraña serie de preferencias con una condición médica y un afán por el peligro (o, como dicen los goo goo dolls: cuando todo se siente como una película, si, sangras sólo para saber que estás vivo) poco común, el buen Hoshino, un vulgar camionero quien, extrañamente, se vuelve compañero de aventuras del malhadado Nakata, quizás para pagar, en medio de todo, su deuda kármica y Sakura, probablemente la más “normal” de este grupo, cuya vinculación a Kafka no es clara y ni siquiera se sugiere claramente, junto con otros que apenas hacen una aparición como Johnny Walken (casi como Johnny Walker, si saben a lo que me refiero) el Coronel Sanders (si, lo crean o no) y más extrañamente, una prostituta que sabe filosofía y que cita a Hegel durante su trabajo.

Y es como resultado de la interacción de estos personajes que emergen capa tras capa de significaciones, sentimientos y percepciones encontradas y acaso de un valor universal.

Primero, tenemos el afán infantil (o patológico) de evitar el cambio, de detener el paso del tiempo para evitar la tragedia de abandonar la felicidad ganada o la infelicidad obtenida, idea que es el motor de la historia, como el lector sabrá entender al acercarse a las últimas páginas. En segundo lugar tenemos el sino trágico impuesto por Kôichi Tamura sobre su hijo, a saber, el mismo del soberano tebano que aniquiló a la Esfinge empeorado en algún grado perceptible. Tercero, de la interacción entre estos dos, surge la vinculación entre las personas, es decir, que ningún destino es enteramente individual, así como ninguna decisión es enteramente propia, revelación que en tiempos de tan acendrado individualismo social, va un poco a contracorriente.

En cuarto y último lugar tenemos el contraste que existe entre la vivencia plena y la plana supervivencia, diferencia que se da cuando llegamos al punto a partir del cual dejamos de avanzar y nos negamos a experimentar, encontrando refugios, atalayas desde las cuales juzgar al mundo y sobre todo, a nuestras propias faltas, sin esperanza alguna de expiación o redención, ya que el sólo hecho de intentarlo implicaría dar un paso hacia lo aterradoramente desconocido. Y con ello, la principal de sus consecuencias: el vacío o la sensación de vacuidad que se extiende entre las personas (a las que no podemos conocer) y hacia dentro de nosotros mismos (cuando la verdad que profesamos no es más que una ficción mal montada porque la “verdadera” causa es sencillamente, insoportable y se prefiere al falsedad cómoda al conocimiento doloroso)

En conclusión, una novela compleja y sin embargo, de una lectura relativamente sencilla y fluida y que no es para los débiles de corazón, ya que muchos se pueden sentir identificados con las desventuras e inquietudes del joven Kafka.

Technorati tags: fantasía, Haruki, Murakami, Kafka

Revista 1984 - 01


Año que ya está lejano en la memoria, ingresaba Shakespeare a China, acompañado de Dickens y Aristóteles, los sandinistas lanzaban la ofensiva que culminaría en la caída de Somoza, en Lima las jornadas del 22 y 23 de Mayo (paro general) demostraban que la población estaba cansada del gobierno militar, y aunque el costo fue perder dirigencias sindicales completas se convirtió en el canto del cisne que marcó el puente de doble vía hacia la Constituyente , es también el secuestro de Aldo Moro por las brigadas Rojas ,la Tragedia de Jonestown, el enroque Vaticano, la muerte de Kurt Gödel y Giorgio De Chirico, pero asimismo el nacimiento de la primera bebé probeta, colindando con nuestra temática se estrenaban Coma, Capricornio One y Piraña, la Invasión de los ultracuerpos, el Amanecer de los muertos, Superman, los Niños del Brasil y el Señor de los Anillos, sólo para recordar y comprender en que contexto apareció 1984. Demasiado cercano el techo temporal decían algunos, pero Zona84, demostraría que tales predicciones fueron erróneas. Hubo CF para rato.

Alucinante portada de Corben, con su desmesura habitual y su gusto por lo bizarro, un astronauta alienígena traza una diagonal de fuego sobre los domos de una astronave donde se arraciman otros ET. La presentación se ampara en la dignidad de los precursores para advertir que más que profetizar se trata de extrapolar, realizar un ejercicio de prospectiva crítica, saciarse en las rugosidades de la realidad plenas en interpretaciones y abrevar en la condición humana del distraerse a tope para entregar una visión placentera y crítica, que se pueden ambas. Luego nos contaran las peripecias que transitó el proyecto antes de arribar a nuestras comictecas, la exposición de los incidentes que acaecieron en las reuniones de coordinación agregan valiosa información, gracias a la cual comprendemos la casi omnipresencia de Bill Dubai (director artístico de la Warren, aliada de Toutain Editores) en los guiones de este primer número (debía ser impulsado con fuerza) que desplegamos a continuación.

La última “Chispa de la vida” americana: guión de Bill Dubai; perfiles y rayas de José Ortiz.
Enfrenta dos personajes: un capitán anciano y no muy brillante y un minusválido casi paranoico en un antiguo carguero espacial con los compartimentos repletos con el postrer semen de la humanidad en el marco de una imposible guerra fría entre USA y URSS, que ha terminado con un gobierno de mujeres físicamente feas y deformes como consecuencia de las terribles armas químicas y radiactivas que se lanzaron en mutua embestida y dispuestas a cualquier acto para conquistar esa esperma, para su sorpresa encuentran en el viejo capitán alguien con quien podrán experimentar en directo, es el único varón que al exiliarse en el vacío interplanetario no estuvo expuesto a dichas armas y aún mantiene los cojones en su sitio; los eventos se salen de madre y galopan hacia un final que el dibujo funcional, con un entintado feroz de Ortiz potencia y expande, el mensaje impregnado de amargura y sin nota de esperanza, nos revuelca con una nota irónica que no por haberlo visto venir pierde su dureza.

Insectos: guión de Bill Dubai y dibujos de Joe Vaultz
Crónica de un “primer contacto” desafortunado y cruel, desde el inicio la comedia de equivocaciones esparce su aroma embaidor para desorientarnos, y al margen de que la nave se denomina Looney Tooney, la estólida candidez de los tripulantes terráqueos semejante a la actitud de las sectas que apuestan a que cualquier ET que tropecemos será mejor que nosotros, merecen el castigo que les cae… pero que condena a la humanidad a la extinción. Otro tipo de angustia, pero con una arista cítrica similar al anterior. El dibujo es práctico y directo, sin regodeos.

Una noche en el manicomio: guión al alimón de Wally Wood (que también esgrime el lápiz) y de Bill Dubai: Un prólogo prometedor, mezclando manipulación de la mente, violentos combates, virtualidad y reiteración, sensualidad (eso de las seis lenguas reconociéndole el cuerpo al paciente) y ritualidad no nos prepara para lo que devendrá: el enloquecido personaje dividido entre una semiconciencia y una terapia demasiado parecida a su vida de guionista de TV (una patada en los testículos de las producciones televisivas), enfermo y nauseado por los avatares que vive interminables en su sistema de conocimiento, asume la orientación clásica de las historias por el narradas, para tratar de retorcerlas y escapar en definitiva con la rubia que debe rescatar, pero echando por fin un polvo, que hasta ese momento del tratamiento, nunca culmina y cuya renovada postergación lo mantiene en permanente frustración. Aparentes inconvenientes técnicos parecen colocarlo tras la pista: es sólo una venganza japonesa por la derrota y las bombas de Hiroshima y Nagasaki, y se entrega al sueño dentro del sueño, suspendiendo sus subsistemas para ingresar a la entropía final, un excelente relato, una y otra me digo cuando me deleito con Wally Word: cuando daño provocan la intolerancia… y el macarthismo en particular. La demolición del perturbado por el “tubo psíquico” que le aplican para retornarlo a la normalidad corre paralela a la suya en la vida real.

Saga de Xotz y Xatz: Guinovart
Viñeta que combina la extinción de la civilización en el planeta, el arribo de investigadores ET y una vuelta de tuerca aplicada sobre el propio material de los comics: una confusión que a cualquier explorador le puede suceder. Tiene su gracia en trazos, ambientación y personajes. Cero y van… tres. Sin comparar pareciera que la tendencia de 1984 era insinuar que marchábamos al ocaso y probable desaparición.

Mundo Mutante: Richard Corben el grande se ocupa de la parte gráfica y Jan Strnad del texto. Una primera página de impacto, que anuncia lo que devendrá y asimila al escorpión de Wild Bunch (Sam Pecpinpah) con la rata irradiada. Las dudas existenciales sobre comer roedor podrido se disipan ante la presencia de un gordo caballo, y una guapa jovencita que reorientará su rumbo. La arquitectura de las ruinas y las tablillas indicadoras congelan el momento de la catástrofe a fines de la década del 60 y tiñen de encanto surrealista el escenario. La crueldad campea y un trío puede atraparte para devorarte y un huevo puede transformarse en una emboscada siguiendo las pautas de Alien, el octavo pasajero, segundo guiño que nos arroja Corben sobre la relación entre cine y comic. Un salvamento “in extremis” tiende con gracia el puente hacia el próximo episodio.

Al principio…: guión de Bill Dubai y dibujos de Alex Niño
Concierta viajes al pasado con micro miniaturización, oposición de las muchedumbres a la ciencia y primeros organismos vivos (espeluznantes) para espectar como ocurrió. La composición alternada de Alex es genial, podemos observar el desenlace de ambas extremos temporales, el del centro de control y el del artefacto temporal con sus tripulantes. Pero nos reserva la sorpresa final al estilo de Arthur Clarke: no sólo somos fruto de la contaminación por el atraque inesperado de una inescrupulosa pareja de alienígenas sino descendientes de su flora y fauna intestinal.

Diosa de la Galaxia, la: el guión pertenece a Nicola Cuti, las viñetas al inefable Esteban Maroto. El inicio suma al Far West, el circo Barnum y el cabaret, como es usual las mujeres de Maroto exhalan encanto y salero, además de apetecibles redondeces, aunque sean hologramas; no obstante, un minero de asteroide entre los asistentes no se deja engañar y agarra a la carne auténtica, así que no se desencadena ninguna orgía pero si una huída, y como era de esperarse un encuentro del fugado empresario del entretenimiento (una pega, el parche debería sustituirse por un ojo electrónico incrustado como ya fue solucionado por Carlos Giménez) con un diseñador de androides, quien fabrica al robot femenino perfecto (quizás demasiado sensible) capaz de soportar el asalto vehemente de una caterva de lujuriosos obreros, pero que acaba ante la adoración de quienes la contemplan ejecutando el strip tease total, el full monty, aquel que expone los mecanismos íntimos, los chips y empalmes positrónicos, los enlaces de Josephson, las redes neurales, y su entrega permanecerá ejecutándose para nuestro horror mientras continué operativa.

1/19/2008

LIBROS: Cthulhu 2000



Jorge Luis Borges, en su inolvidable cuento “Tlön, Uqbar, Orbis tertius”, postulaba la existencia de una vasta enciclopedia que describía en detalle un mundo imaginario, al punto que esta realidad inventada acababa superponiéndose y reemplazando a la realidad auténtica… si es que no ha ocurrido ya.

Con la mitología creada por H.P. Lovecraft (y su círculo), está ocurriendo algo similar a lo escrito por J.L. Borges. Los “Mitos de Cthulhu”, es decir, los cuentos y novelas según los cuales nuestro mundo y nuestra civilización no son sino el patio trasero de un universo que está dominado por unas entidades más allá de nuestra comprensión, que sin embargo intervienen a veces en los asuntos humanos, pero no para nuestro beneficio.

Rafael Llopis, en su magistral introducción a la antología “Los mitos de Cthulhu” publicada por Alianza Editorial, considera que “el ciclo de Cthulhu” ha atravesado las tres etapas de inicio, apogeo y decadencia, basándose en la producción literaria del mismo H.P. Lovecraft, sus precursores y quienes recogieron su legado. De hecho, “Los mitos de Cthulhu” está estructurada en base a las etapas que sugiere Llopis, de las cuales cada cuento sería un ejemplo.

Sin embargo, pese a la proclamada decadencia de la mitología de Lovecraft, los años posteriores (más que posteriores, sobre todo si tenemos en cuenta que Lovecraft murió en 1937) nos demuestran que el mito sigue más vivo que nunca, y que puede adaptarse muy bien a cualquier época. Y sobre todo, que el fervor por Cthulhu y sus engendros no ha menguado con los años.

Como muestra, tenemos la antología “Cthulhu 2000”, publicada originalmente en inglés, con relatos totalmente nuevos que, para sorpresa de muchos, realmente aportan nuevos matices al universo de Lovecraft. No se trata de historias epigonales “a la manera de Lovecraft” ni de cambios de ambientación para volver a narrar lo que ocurrió en Innsmouth en algún otro lugar y tiempo. Son historias que el propio Lovecraft difícilmente reconocería como parte de su ciclo, pero en las cuales no podría dejar de notar su influencia. Aunque no todas sean historias macabras (hay una en la cual Cthulhu funge de Cupido para una pareja en apuros), son definitivamente cthulianas, que no lovecraftianas: es prueba de que los hijos monstruosos de H. P. Lovecraft (además de Cthulhu, hay volúmenes dedicados a Hastur y Nyarlathotep) se han soltado de la mano de su progenitor, y caminan (o reptan) junto a nosotros bajo nuevos avatares.

12/15/2007

Libros: Siembra de jade


Siembra de jade

Alex Irvine

Col. Bibliópolis fantástica, N° 18

Madrid, 2004


He aquí una de esas situaciones que te hacen dudar del sentido de una (¿afición? ¿labor? ¿contribución?), como es actualizar un blog dedicado a lo fantástico. Por que ¿para qué recomendar una novela que no se vende en Perú, que tal vez no se venda en muchos países hispano parlantes (me pregunto también para qué sirven tantos organismos internacionales y sus convenios culturales si un libro publicado en el país vecino no se puede encontrar en el tuyo) y que en suma, tal vez sólo sea accesible a unos pocos? En todo caso, no es culpa de la editorial ni nada de eso.


El caso es que "Siembra de jade" es un libro de esos que te hacen querer seguir leyendo más sobre el tema, que bien podría constituirse en un nuevo género dentro del fantástico, a saber, el encuentro de la riquísima mitología azteca (o méxica, para incluirlos a todos) con el mundo occidental. Tenemos sendos ejemplos en Rihla de Juan Miguel Aguilera y El conquistador de Federico Andahazi, éste último libro sí factible de adquirir en el Perú, al menos. Gracias Premio Planeta.


En Siembra de jade, el encuentro es con el occidente anglosajón, en la mismísima ciudad de Nueva York y en el contexto de mediados del siglo XIX. Incluso podría leerse esta novela como el lado sobrenatural de la película Gangs of New York, donde el origen de las pandillas protagonistas (los Conejos Muertos y la Sociedad Tammany) tiene un significado oculto que prescinde por completo de las étnias de sus integrantes, los irlandeses y los descendientes de ingleses. Uno ni se imagina hasta dónde llegaron los reinos méxicas precolombinos...


Hablar de una historia secreta del mundo, donde los acontecimientos políticos más pedestres tienen fundamentos nada racionales no es acaso muy novedoso, pero Alex Irvine se las arregla para darnos la fascinante visión de los orígenes de los Estados Unidos que tienen que ver más con cultos supervivientes a la conquista de América que con los ideales democráticos y progresistas que la historia formal les atribuye. Incluso para un lego en historia norteamericana, encontrar ese engarce entre lo fantástico y lo político induce a sumergirse en la búsqueda de datos históricos que, oh sorpresa, llevan a más de una conexión poco ortodoxa.


Claro, la novela evoluciona, y pronto nos vemos arrastrados a presenciar el enfrentamiento entre los seguidores de antiguas deidades aztecas opuestas (no hay bien y mal absolutos), sin contar con la presencia de monstruos milenarios, espíritus protectores, animales parlantes, cadáveres resucitados, amuletos de ambiguas propiedades y sacrificios humanos; en un entorno en el que la esclavitud y el analfabetismo coexisten con el progreso industrial y la sed de saber.

Siguiendo la cosmología azteca que mueve los hilos de los personajes (al punto que, a veces, se le pasa la mano a los dioses de la casualidad), cada bando lucha por traer al mundo aquello que los antiguos ni siquiera osaron emplear contra los conquistadores europeos, para crear así un nuevo orden (según ellos, de acuerdo a sus fines), anunciado incluso desde el novus ordo seculorum que aparece impreso en los billetes de un dólar. Pero lo que los hombres desean no siempre es lo mismo que los dioses disponen, aunque a veces pareciera haber una coincidencia en los objetivos.


Es también la historia de un amor filial que no siempre es correspondido a tiempo, pero que siempre actúa como motor de nuestros mayores logros.


11/13/2007

Libros: Para tenerlos bajo llave


Para tenerlos bajo llave

Carlos Carrillo

Tercera edición

Bizarro ediciones

Lima, junio de 2007

La primera vez que vi un libro de Carrillo – la primera edición de Para tenerlos bajo llave, pasé de largo. La portada no era provocadora ni pornográfica, sino simplemente fea. Igual dicen que agotó dos ediciones. Además, los pocos comentarios que había leído sobre los relatos contenidos en el volumen apuntaban más su temática explícitamente sexual, antes que al aspecto gore o fantástico de sus ficciones.


Para mi suerte, esta tercera edición de Para tenerlos bajo llave vino precedida de algunas entrevistas, una promoción desde el blog de su editor, Max Palacios y la explícita mención a las influencias del autor, entre las cuales incluye a H.P. Lovecraft.


De manera que arriesgué los veinte soles que cuesta el libro, que además viene con un CD de obsequio, el cual incluye algunos cortometrajes basados en los cuentos de Carrillo.


Pues bien, tuve al fin la oportunidad de leerlos. A todos los cuentos, tanto los de terror como los que podríamos llamar explícitamente sexuales (o explicitamente depravados). En mi opinión, haría bien el autor en ahondar en la veta fantástica antes que en la sexual, por una sencilla razón que todos conocemos: lo que antes era para “mayores de 18 años con advertencia”, hoy no lo pasan ni por televisión.


La fantasía de Carrillo apunta al gore más decadente, y bien que logra su cometido. Tan es así, que con seguridad ha de haber quienes piensen que el autor ha vivido algunas de las cosas sobre las que escribe. O peor aún, uno podría llegr a atribuirle al autor las características de sus personajes. ¿Es el poder de la ficción, o una expresión de nuestros miedos (o deseos) más recónditos, el llegar a pensar que realmente existen personas capaces de perpetrar semejantes actos? Tal vez sea mejor no leer, por si acaso nos ocurra lo suele ocurrirle al lector: sentirse identificado con lo que lee…


Identificado con asesinos sedientos de sangre, con vampiros lujuriosos, con depravados capaces de abusar de menores, con víctimas o con testigos… El universo de Para tenerlos bajo llave no tiene ningún asomo de bondad. El mal está aquí y más allá, en tu vecino o en tu mamá, en los inocentes o en los monstruos. No hay personajes victoriosos en este universo, y a mi juicio, esto es lo más terrorífico que puede llegar a concebir la mente humana: un mundo sin redención.


Así, contemplamos con horror a los monstruos impredecibles que juegan con los destinos de los humanos, al tiempo que les hacen creer que satisfacen sus deseos (Mujer de las 4 a.m., La gorgona en el lienzo, Invoca la desgracia, Soplo en el cerebro, Legado de los Cárpatos, La invitación), continuando luego con las andanzas de los monstruos humanos (El coleccionista, Cristales rojos, Euforia permanente y Si a trece le quitas cuatro tienes nueve; éste último acaso el relato más prescindible de todos, no por su temática, sino por la redacción casi escolar del mismo, que convierte en pueril lo que pretende ser, como mínimo, escandaloso).

Mención aparte merece Hija de Hefesto, cuento recién publicado en la presente edición. Tiene de todo: científico loco, víctima indefensa, monstruo aterrador y la cantidad precisa de palabras. Dado que forma parte del “bonus track” de Para tenerlos bajo llave, es de suponer que pertenecen a una esperada época de madurez del autor, que esperamos de para más. Uno de los cuentos de Carrillo que sí volveré a leer.

11/07/2007

LIBROS: It (Eso)


It (Eso)
Stephen King


Si ha pensado leer un libro durante las vacaciones de verano, aproveche y lea “Eso”. Son poco más de mil quinientas páginas. Como para no leer nada más durante un buen tiempo.

Es lo malo de los libros de King: al margen de la opinión final que se tenga de lo que escribe, su manera de escribir es adictiva. Sólo por eso me atrevo a recomendarlo como “el” libro para las vacaciones (yo lo leí en temporada laboral, pero es que yo soy un vago).

¿Y de qué va Eso? Mucha gente, luego de ver la película que se hizo sobre el libro, cree que se trata de un payaso (Pennywise) asesino que persigue a unos niños… Bueno, payaso hay, pero es sólo uno de los aspectos que Eso puede asumir para horrorizar a sus víctimas.

En el pueblito de Derry, en Maine (el Macondo de Stephen King), hay una racha de asesinatos de niños cada cierto período de tiempo. La gente conjetura que se trata de un asesino en serie, y trata de proteger a sus retoños con los consejos habituales (no salgas muy tarde, ten cuidado con los extraños). Pero lo que se oculta detrás de los asesinatos no es humano, es… eso. Una criatura, un ente con poderes indescriptibles (aunque no es todopoderoso), como son los de cambiar de forma, apoderarse de las mentes de sus víctimas o – en una de las escenas más terroríficas que nunca haya leído – introducirse en las fotografías y animarlas desde adentro…

Sus víctimas son y han sido (eso tiene una edad inmemorial) casi siempre niños. Pero en 1958, siete de los niños elegidos para ser sus víctimas (entre tantos otros), descubrirán que entre ellos hay un vínculo diferente y más fuerte que la simple amistad, un vínculo nacido quizá de su propia condición de perdedores y de su especial sensibilidad para percibir a eso… De modo que además de los miedos propios que conlleva cada etapa de la vida, los siete tendrán que optar entre dejar que eso se salga con la suya otra vez o enfrentarlo. De paso, King nos narra con atroz pericia el itinerario de cualquier infancia normal, capaz de contener tanto horror como la historia de terror más truculenta. King hace que uno añore su niñez pero que no desee volver a ser niño nunca más, aún sin eso.

Mejor no lea este libro en sus vacaciones. Más de mil quinientas páginas de eso tal vez sean demasiado. Demasiado horror.

10/29/2007

Elogio de los Monstruos

Por José Güich Rodríguez


(aparecido en el diario Correo)

Suena ocioso entablar debates sobre una tradición de literatura fantástica surgida en predios locales. Frente a lo que hasta hace un tiempo parecía convertirse en muro inexpugnable –el de las poéticas realistas, en todos sus ropajes–, hoy existen suficientes indicios para afirmar, sin temor pudibundo, que ya contamos con un grupo de narradores –nacidos después de 1960– decididos a franquear esa barrera. Algunos nombres ya son referentes indudables, como Carlos Herrera, Enrique Prochazka o José Donayre. Si estos autores, entre otros, encarnan una continuidad respecto a ilustres pioneros como Adolph, Buendía, Durand o Loayza, la discusión deberá ampliarse fuera de los límites de este espacio. Los escritores aludidos, miembros de la Generación del 50, abrieron una vía promisoria, interrumpida bruscamente cuando Vargas Llosa –“realista” implacable y brillante– acaparó, desde 1963, la atención de los medios y de la academia.
Harry Belevan (Lima, 1945) es uno de esos partisanos que decidieron instalarse en la periferia de lo insólito. Seguidor fiel de los modelos más institucionalizados de la vertiente, también resulta uno de los escasos cultores preocupados por reflexionar sobre estas prácticas; para ello, se adscribió a las propuestas de Todorov. El resultado fue la canónica Antología del cuento fantástico peruano (1975), de consulta obligatoria.
En su reciente libro, Cuentos de bolsillo (2007), Belevan quiere saldar una asignatura pendiente con un subtipo afín a lo fantástico latinoamericano: el cuento breve. Los textos del volumen, en diversos formatos, recuperan en parte la impronta de la primera entrega de este escritor y diplomático (el volumen de relatos Escuchando tras la puerta, 1975), es decir, una disposición hacia las paradojas y las especulaciones cultistas. También es visible el reciclaje de viejos tópicos, como sueños y vórtices temporales. El conjunto, en general, funciona con solvencia gracias a su lenguaje refinado. A pesar de lo sobrio del estilo, no todos los cuentos ofrecen el mismo nivel: los mejores siempre son aquellos donde se revela la destreza del escritor para articular una historia, como en Pie de página o La verdad y las mentiras, próximos a las convenciones clásicas. Sin embargo, cuando incursiona en los sofisticados juegos del intelecto, los resultados no superan la condición de divertimentos. Revela un saber enciclopédico digno de respeto, pero que no se ha transformado en materia prima de una ficción. Con todo, es satisfactorio que Belevan haya retornado a sus orígenes.
En cuanto al panorama actual de la literatura fantástica en estas tierras, los síntomas son estimulantes. Incluso la ciencia ficción, noble capítulo, anuncia su inminente salida de las catacumbas, en una explosión justa y necesaria. Festejemos que los monstruos ya reptan, dispuestos a reclamar esos territorios vedados por el sistema.

Autor: Harry Belevan
Título: Cuentos de Bolsillo
Editorial: Universidad Ricardo Palma (115pp.)

10/26/2007

SAGAS - Viriconium o Una tierra en sombras...

Viriconium, producto de la desbordante imaginación de M John Harrison (Londres, 1945), pasa de ser una simple saga o un producto de franquicia y trasciende incluso el género de fantasía en el que se encuentra, mostrándose como un complejo y tornasolado cristal en el que nunca hay respuestas fáciles (o donde, incluso la posibilidad de una respuesta se desvanece).

Cocebido a partir del poema elegiático de Mary Webb "Viroconium" esta saga se centra en la ciudad de Viriconium (o Viroconium, o Uroconium, dependiendo de la época en la que la narración nos situa) ciudad última de la humanidad, ciudad final, último paradero de viaje de la humanidad hacia la larga noche de los tiempos.

Aquí podríamos establecer más de un paralelo con otras sagas de fantasía y, en específico con La Tierra Moribunda, de Jack Vance, de la cual toma algunos elementos como los páramos terribles (convertidos aquí en desiertos de herrumbre y pecios de contaminación suprema) bajo los cuales aguardan enterradas las huellas de las desquiciadas culturas del atardecer, las cuales, llevando su impetú prometeico al límite, dejaron a los que quedaron las cenizas.

Y es sobre esas cenizas que se erige Viriconium, la ciudad Pastel, la Roma Eterna del fin de los tiempos, la Paris y la Viena de finales del siglo XIX, todas las ciudades en un sólo campo, un tapiz de culturas y delirios diversos.

En este caso, me ocupa reseñar la compliación de la sage editada por Bibliopolis Fantástica que, a diferencia de la original, que consta de cuatro volúmenes (a saber: las novelas The Pastel City, 1975, A Storm of Wings, 1980, In Viriconium, 1982 y la compilación de cuentos Viriconium Nights, 1985) se ha resumido en tres, incluyendo las novelas en cada volumen y fragmentando el volumen de cuentos parcialmente en cada volúmen.

Así, el primer número Caballeros de Viriconium incluye el cuento del mismo nombre, un relato donde un connotado duelista, Ignace Retz, tiene una experiencia oceánica frente al glorioso pasado (que fue, y de algún modo, permanece) y la Novela La Ciudad Pastel que fue la primera en ser publicada en la saga. Esta primera entrega nos presenta, desde el molde más tradicional de la fantasía, a la ciudad alta, ciudad de caballeros y Reyes, donde la joven reina Methvet Nian, hija de uno de los pocos hombres que intentó hacer algo el Rey Methvet, se encuentra amenazada por las hordas bárbaras de la falsa Reina Canna Moidart, ante lo cual el protagónista de esta historia, el veterano caballero Tegeus-Cromis, sacado de su exilio y retiro por un misterioso personaje, regresa a la ciudad que defendió para enfrentar su última aventura, junto a él, los Methven restantes: Birkin Grif, un pendenciero e irriatable guerrero, Sepulcro el enano, infatigable buscador en los páramos de Herrumbre y Theomeris Glyn, viejo verde aunque aun leal caballero a la causa de los Methven.

A ellos se enfrenta su ex-compañero Norvin Trinor, sagaz estratega y una desconocida amenaza que luego el pajarero Cellur llamará los Geteit Chemosit, misteriosos habitantes del atardecer del mundo cuya finalidad se revela hacia el final del relato, junto con el retorno de los hombres nuevos (es decir, los habitantes del atardecer) quienes regresan para una segunda oportunidad.

El estilo es demoledor, ya que combina los elementos tradiciones de la narrativa de aventuras (personajes activos, ritmo trepidante, paisajes cambiantes) con los grises elementos del atardecer del mundo, así tenemos los paramos de herrumbre combinados con las claras aunque vestustas estructuras de la ciudad alta, la via Protón o las grisáceas (tan británicas estas) costas donde vive Cellur el pajarero, sitios donde lo único realmente existente es el pasado acaso glorioso, acaso delirante que esta faitgada tierra padeció y de la que parece surgir otra vez.

El volumen tambien incluye los cuentos Señores del Desgobierno en el que un joven Cromis -aparentemente- visita una comunidad con constumbres extrañas que son el indicativo de algo más serio aun y Grandes y extraños pecados en el que un joven hombre comprenderá, mediante el examen dela vida de su Tio, Balduin Prinsep, obsesionado por la bailarina Vera Ghillera, protagonista de otro relato de esta colección, varias lecciones sobre madurez y autodeterminación.

El segundo Título de la colección Tormenta de Alas es la continuación más atípica que he podido leer de saga alguna, ya que, antes de profundizar en las convenciones de su propio universo, las derrumba, haciéndonos recordar que aunque no podamos evitarlo, estamos frente al final del camino.

La historia se inicia ochenta años después del fin de La Ciudad Pastel, con El buen Cromis ya muerto, apenas queda Sepulcro el Enano y la reina Jane de los protagonistas de la novela anterior, con la adición del resucitado hombre del atardercer Aslath Fulthor, quien busca junto con otros, crear un nuevo presente.

Y es entonces cuando se inicia la caída, debida a la intervención de una serie de extraños fenómenos, que se inician en el barrio de los artistas, en la ciudad baja, donde un asesino a sueldo llamado Galen Hornwrack trabará contacto con los adeptos de un misterioso culto llamado el signo de la langosta, así como el retorno desde las sombras del aeronautra Benedict Paucemanly, perdido en un viaje a la luna e incluso el retorno -y la más sorprendente narración- del pajarero Cellur quienes junto a una demente renacida llamada Fata Cristal emprenden un viaje para averiguar el origen de todo el misterio, el que los llevará a los extremos del delirio, la locura y los someterá al aplastante peso de un pasado que no puede dejarse atrás, siendo además que el fenómeno causante de todo (la aparición de las langostas) es algo que sobrepasa a la fantasía y se inscribe mucho más en lo que podríamos llamar ciencia ficción pura y dura, aunque leída con los protocolos de la fantasía redondea una novela inquietante, ausente de lugares comunes y precisa hasta para el exceso, con un final que, fiel al estilo del autor, ultradesformula cualquier suposición previa.

Complementa el volumen el relato La danzarina y la Danza, que nos lleva a la ciudad baja y específicamente, al barrio de los artistas, lugar preferido del autor por lo restante de la saga, en la que, de una manera conmovedora -y hasta cruel- de la relación entre la bailarina Vera Ghillera y Egon Rhys, en el que el autor muestra más de una acepción válida de la danza

El tercer volumen de la saga, Nocturnos de Viriconium está compuesto de la novela En Viriconium en la que el notable retratista Ashlyme, famoso por la crueldad de sus retratos, trata de salvar la vida a su amiga la pintora Audsley King, aquejada por una misteriosa plaga que asola la ciudad baja y que al parecer está relacionada con la aparición en la ciudad de los hermanos Barley, tarambanas y bellacos, pero portadores de un importante secreto. En esta novela la narración decanta en una narrativa urbana e intima, más cercana a las convenciones del Mainstream aunque igualente narrada con esa pasión por lo inquietante tan propia del autor.

El volumen también contiene los cuentos la suerte en la cabeza onírico relato de un ritual, La lamia y Lord Cromis, que ahonda en la juventud del heroíco Cromis y El viaje de un joven a Viriconium mezcla de narrativa de costumbres con relato urbano, que nos llevaal paroxismo de la negación de la realidad (esto es, Viriconium, mas que una ciudad es -definitivmente- un sueño) no desmereciendo al resto de la saga.

En resumen, una saga sólida, construída con magnificencia y ojo crítico -Harrison desliza en su saga su opinión respecto a la actualidad de Inglaterra en esa época- y sin concesión alguna, quizás la saga para terminar con las demás sagas de fantasía, quizás sólo una novedad más entre otras tantas, pero no se puede negar que M John Harrison es hoy por hoy, uno de los más inquietantes y originales autores de género, un verdadero objeto de culto, cuyas obras, nunca felices y nunca facilistas, son testimonio de una búsqueda estética permanente, en la que nada se da por descontado y donde la sorpresa asoma -casi siempre- a la vuelta de la esquina.

Enlaces:


9/10/2007

LIBROS: Desesperación/Posesión



La historia transcurre en un pueblito de Nevada llamado "Desesperación". Este pueblo alberga una mina abandonada, que en su tiempo contó con una importante presencia de trabajadores chinos, quienes vieron o creyeron ver algo maligno... Y parece que ese algo maligno ha emergido desde el fondo del tiempo, con intenciones nada buenas para el género humano. Primero un policía de caminos, luego un pueblo entero, la entidad se irá apoderando de todo aquel que tenga la mala suerte de caer en sus inmediaciones.


Pero nada dura por siempre: la entidad, como todo ser viviente, está determinado por su entorno, su fisiología y su psicología. Vamos, que no es un ser todopoderoso o poseedor de poderes absolutos. Y tal como es él, puede serlo también un ser humano. En este caso, un niño muy especial, un creyente sincero, cuya fe le proporciona una fuerza que constituye un obstáculo para los fines de la entidad (¿un demonio? ¿un ser extraterrestre?). King incluso juega con la posibilidad de una intervención divina real, aunque el Dios cuya existencia se postula no tiene mucho de lo que consideramos propio de una divinidad...


Si con "Desesperación" pasamos más de un momento angustioso, con "Posesión" las cosas toman otro cariz, donde lo terrorífico se manifiesta en lo que puede considerarse lo más puro e inocente (¿hay algo inocente en la imaginación de King? Lo dudo.), como son los juguetes de los niños. Magistralmente, se realiza la fantasía que todos hemos tenido alguna vez: que nuestros personajes favoritos de la ficción (dibujos animados en este caso) cobren existencia real y se manifiesten ante nosotros. Pero en este caso, los personajes animados (una especie de escuadrón de justicieros dotados de armamento a lo G.I. Joe) no tienen nada de "buenos de serie de televisión". Solo se prestan para cumplir la voluntad de algo que posee a un niño autista de diez años. Algo que ha matado a sus padres, y que tiene un perverso deseo sexual hacia la tía del niño cuyo cuerpo habita... o comparte. Poco a poco, los límites entre lo ficticio y lo real se irán cayendo, al tiempo que los incrédulos habitantes de Wentworth, Ohio, se convertirán en las víctimas de este cruce entre realidades. Como en los cuentos de hadas, sin embargo, hay una esperanza que se basa en el amor y en la fuerza que éste sentimiento puede proporcionar, aunque nunca sabremos si ésta fuerza es suficiente para acabar con el mal.

8/29/2007

LIBROS: Bruniquilda


Bruniquilda

Nilo Espinoza Haro
Suma de Letras, 2007


El inicio de esta novela no puede ser más prometedor: en la España medieval, un copista de pergaminos llamado Isidoro, quien labora a las órdenes del dominus Suiberto, tiene la visión de la legendaria y hermosa reina Bruniquilda. En pleno éxtasis visionario, Isidoro se hiere a sí mismo con los filos de una pluma de ganso, y con la sangre que brota de sus dedos, consigue dibujar el rostro de Bruniquilda en un trozo de pergamino. Su arte le confiere tal poder de evocación a esta imagen, que al punto entra en otro tipo de éxtasis, esta vez más corpóreo…

Sangre y semen. La receta para fabricar al homúnculo, si nos atenemos a los preceptos del místico Paracelso (semen y sangre humana en una retorta, a la temperatura del vientre de un caballo). Con esa fuerza y esas resonancias góticas es que aparece Bruniquilda, imagen que Isidoro atesora dibujada en pergamino, junto a su corazón.

Como un conjuro místico o tal vez demoníaco, Bruniquilda pasará a convertirse en una presencia cada vez más gravitante en la vida de Isidoro y quienes lo rodean. Su historia, revelada a través de los palimpsestos atesorados por la familia a la que Isidoro sirve, tendrá trazas sublimes como vulgares, mágicas como prosaicas, al punto de no saberse a ciencia cierta cómo fue en realidad la reina Bruniquilda de Austrasia, santa o pecadora. En tanto emerge de los pergaminos, el tiempo y la historia parecen detenerse para girar en torno a ella, pese a su absoluta incorporeidad. El poderoso amo a quien sirve Isidoro el copista, por ejemplo, se obsesiona también con los pergaminos en los que se relata la historia de Bruniquilda, pues en los mismos está también profetizada su muerte. Al mismo tiempo, se inicia un delicado mecanismo que involucra persecuciones de herejes, luchas por el poder político, búsqueda de objetos legendarios e intrigas de entrecasa, que en el presente caso corren a cargo de los monjes Lauerio y Abelardo, que ocultan más de un secreto…

“Bruniquilda” podría encuadrarse en el fascinante género de la novela histórica con ribetes fantásticos, como “El nombre de la rosa” de Umberto Eco. Como en la novela del semiólogo italiano, hay toda una nueva exhuberancia verbal, un nuevo mundo de definiciones y términos que permiten al lector instalarse gozosamente en una época y lugar distintos al actual; además de la omnipresente lucha entre el poder eclesiástico y el poder secular. Asimismo, hay un componente entre mágico y fantasmagórico, que es la recurrencia a los pergaminos que predicen una historia, cuyo inmediato referente sería el Melquíades de “Cien años de soledad”, aunque Isidoro no es ningún taumaturgo sino, por el contrario, una víctima del hechizo que Bruniquilda parece encarnar, y de los miedos y expectativas de su amo, Suiberto.

El aspecto histórico tiene también un tratamiento que evidencia el arduo trabajo de investigación que debe haber efectuado el autor. Estamos en una época en la que los estados nación de Europa apenas se insinúan, donde pululan reyes y reinas de nombres y resonancias difíciles de precisar, y se toman como veraces sucesos propios del mundo de la fábula y de la mitología. Los wise gotten (visígodos) no son meras estampas de texto escolar, sino los acaso injustamente olvidados gestores de gran parte de la cultura europea, de la cual formamos parte de una manera u otra.

Nilo Espinoza Haro tiene una rara habilidad para convertir las imágenes y episodios más prosaicos en joyas luminosas hecha de palabras, como si hubieran no una sino muchas Bruniquildas acechando al lector para hechizarlo, como al pobre copista Isidoro.

En suma, estamos ante un libro muy hermoso (la portada, a cargo de Camila Bustamante, es un regalo para la vista), lleno de imágenes evocadoras y portador de una trama aparentemente alejada de nuestros latinoamericanos avatares, pero que en realidad refleja una constante, la recurrencia del eterno femenino que, aún ausente, inquieta las almas de los hombres incluso desde un pergamino perdido en la historia.

8/23/2007

LIBROS: El empalador



El empalador



Lima, junio de 2007



El mito del vampiro es inagotable. Si bien se suele afirmar que ya no hay nada nuevo que se pueda decir sobre el tema, ya en su momento Stephen King, Anne Rice y Kim Newman aportaron nueva "sangre" al género historias de vampiros.

¿Cómo podría ser de otra manera? Dada la existencia (esperemos que ficcional sólamente) de un monstruo que se alimenta de sangre, de un no-muerto que puede incluso transformar a sus víctimas en seres como él, es dable que su progenie (ficcionalmente hablando) acabe por alcanzar todos los rincones de la Tierra, todas las épocas... y quien sabe, el universo entero. Si Clark Ashton Smith imaginó países de vampiros (Malneant, Averoigne), ¿por qué no planetas de vampiros? En lo que a mí concierne, no me incomodaría en lo más mínimo ser mordido por una vampira, si fuera como Vampirella, por ejemplo.

Para el presente caso, El empalador de Glauconar Yue riza el rizo, por así decirlo, y nos proporciona una particular versión del mito del vampiro, regresando a los propios orígenes del mismo: nos narra la leyenda de un príncipe de Valaquia, defensor de su patria ante los turcos, habitante de un castillo en los montes Cárpatos, siempre deseoso de ver correr la sangre, sobre todo si provenía de víctimas recién empaladas. Un príncipe llamado Vlad...

Pero no es solo su historia. Es la historia también de Lilith, la primera mujer, según algunas mitos hebreos, que rechazó a Adán para cohabitar con el Demonio, y de sus oscuros designios sobre los hombres, así como del rojo homenaje que gusta recibir de sus adoradores. Lilith proporciona poder a los suyos, un poder más allá de lo imaginable, pero el precio por ese don está también más allá de lo imaginable. Quienes creen servirse de tales poderes, acaban siendo esclavos de ellos.

Con una economía de medios envidiable, Glauconar Yue logra una fusión de mitos que resulta en un estupendo final, ambiguo como el color de la sangre a la luz de la luna.

7/18/2007

Feria del Libro: qué comprar

A partir del 19 de julio de 2007, tendrá lugar la 12° Feria Internacional del Libro de Lima. Los stands estarán ubicados en las instalaciones del Jockey Plaza, y la entrada costará un sol (increíble que cobren para ingresar a un lugar donde vas a comprar, pero así es el Perú de fantástico).


Ahora bien, como nunca antes, el presente mes ofrece una auténtica variedad de ofertas (no se si económicas) en el campo de los libros del género que tanto nos gusta, el fantástico. Y mejor aún si es un fantástico "de sabor nacional", es decir, de autores peruanos. Permítaseme un poco de chauvinismo, aunque méramente informativo, no creo que ser autor peruano, marciano o de donde sea haga que una obra sea necesariamente mejor o peor que la escrita por un no-connacional.


Sin embargo, es de destacar el hecho de que en esta oportunidad si hay la posibilidad real de hacerse de un "pack" (¿se escribirá así? vaya uno a saber...) de buenas novelas y cuentos, de escritura reciente y sin trampa alguna. Los precios de las novedades no son muy altos. Aprovechemos la buena racha.




Para comenzar, "Bruniquilda" de Nilo Espinoza Haro. Si disfrutó de "El nombre de la rosa" y "Cien años de soledad" y "El anatomista", este libro es para usted. La Bruniquilda del título, una reina medieval, emerge de antiguos manuscritos para imponerse en la España visigótica, vampirizando de paso a un monje que oculta más de un secreto. Luego, la bolsa se llena con dos libros de horror (amariconadamente llamados "de literatura gótica") de provocativo nombre: "El empalador" de Glauconar Yue (que tiene un blog sobre literatura fantástica y de terror), basado en cierto personaje histórico de origen rumano cuyo nombre provoca resguardarse el cuello (también, con este frío).




El otro es "Para tenerlos bajo llave" (¡que incluye un CD con cortometrajes de regalo!) de Carlos Carrillo, de profesión economista. ¿A qué viene la mención de una carrera profesional tan prosaica? Por que es el único atisbo de normalidad en la obra de Carrillo, cuyos cuentos son, justamente, como para tenerlos bajo llave. Uno se tranquiliza pensando que se trata sólo de su imaginación... ¿o no?





Pasando del terror a lo fantástico (y por qué no, ciencia ficcional), con dos volúmenes publicados por Editorial San Marcos. Uno de ellos es la selección de relatos "Es sólo un viejo tren" de nuestro conocido José B. Adolph. Si bien la temática es variopinta, no escasean cuentos de monstruos, de asesinos filosóficos, de fantasmas, y de seres humanos tan normales como usted y como yo, que sólo tienen que vivir para siempre con los monstruos engendrados por el tedio, la crueldad, la mezquindad y la locura.

Y para cerrar con broche de oro a los autores nacionales (permítaseme la huachafería, por favor), "El palacio del Almirante" de Luis Enrique Tord. Una novela sobre la "historia secreta" del mundo, que transcurre en una ciudad del Cuzco que ha sido elegida por un grupo de iluminados de la Fraternidad Rosacruz para que sea un nuevo centro de poder, desde el cual edificar la proyectada Nueva Atlántida de Francis Bacon o la Ciudad del Sol de Tomás de Campanella... alquimia, utopías, arquitectura cuzqueña y astronomía incaica (cuyos alcances causaron asombro entre los propios intelectuales de la época de la conquista), nos revelan una trama de la historia nacional (estupendamente novelada, por cierto) cuyo develamiento es un tour de force. Ese Perú "oculto" ha sido materia de otra novela, mal entendida como un tratado de angelología (sic), "Yo me perdono" de Fietta Jarque. Como pone el texto de la contraportada de "El palacio del Almirante"(¿quién es Dnb?), "La obra literaria de Tord revela de esta forma un Cuzco que había permanecido ignorado por los estudios contemporáneos, abrumados por un tedioso y elemental positivismo cuya declinación está dejando paso a nuevas visiones que tienen que ver con la historia de las ideas y aspectos espirituales fundamentales de la aventura humana".



No quisiera terminar este publicherry sin mencionar a la producción latinoamericana fantástica, presente en la FIL, tanto en obras como en autores: nos visitan Federico Andahazi quien presentará su ucronía "El conquistador" (la historia de Quetza, un joven méxica que viaja a Europa antes del arribo de Colón a América); Pablo De Santis, ganador de la primera edición del Premio Iberoamericano Planeta-Casa de América con su novela "El enigma de París", cuya acción transcurre a fines del siglo XIX, en la cual confluyen doce de los investigadores más famosos del mundo (y de la literatura). Algo así como la "Liga de los caballeros extraordinarios", pero con detectives. Por último, pero no el menos, el boliviano Edmundo Paz Soldán, autor de varias novelas de ciencia ficción publicadas en Alfaguara, entre ellas, "El delirio de Turing" y "Sueños digitales". Hay más de un motivo para ir a la FIL.

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