12/10/2011

CINE- ANIME: Shôjo Kakumei Utena: Adolescence Mokishirokou

Título: Shôjo Kakumei Utena: Adolescence Mokishirokou 



(Utena: La chica revolucionaria - Adolescencia Apocalíptica)

Duración: 80 min.


Fecha de estreno: 14/8/1999

Concepto: Be Papas

Director: Kunihiko Ikuhara



¿Por qué comentar una película del siglo pasado ya llegados al 2011? Y más aún, cuando, en su debido momento circularon artículos, interpretaciones y exégesis de lo más variada sobre esta singular producción.



A estos cuestionamientos, creo poder responder de la manera siguiente:  Que, dada la distancia en el tiempo es quizás más sosegadamente que resulta posible mencionar lo más esencial, dejar en claro lo más resaltante y poner en valor y perspectiva el significado de esta obra, siendo esta idea válida para cualquier obra artística que se precie o que aspire a aquello que humildemente llamamos trascendencia.



Con lo anterior dado por sentado, podemos entonces afirmar sin ambages que  Shôjo Kakumei Utena  es, antes que una producción audiovisual, un concepto cuyo alcance va más allá de lo estrictamente "consumible" que puede encontrarse -incluso ahora- dentro del mundillo del anime. A saber: contamos con un manga (dibujado por Chiho Saito, encargada del diseño de personajes en la película y serie) además de la Película que hoy nos ocupa, precedida de la serie de 39 capítulos de entre los cuales varios son prescindibles y que siguen la misma estructura de los Shôjo anteriores, como el clásico Sailor Moon, construído a base de repeticiones casi rituales que se desencadenan en episodios climáticos que, consiguientemente, dan paso a un nuevo arco de historia donde las dinámicas se alteran ligeramente, preparando el terreno para la crisis posterior, y así, por oleadas, hasta el clímax final.



Tal es así, que ahora los exégetas y diversos clasificadores mencionan a Utena como una producción emblemático del sub-género yuri que es específicamente de carácter lésbico. A esto, hasta cierto punto, contribuye el diseño de persoajes, de líneas muy finas y sensuales de Chiho Saito (autora también del manga correspondiente)



Al ser interrogado acerca de lo deliberado de este enfoque (y lo potencialmente controversial para algún sector de la audiencia) el Director y jefe creativo del proyecto, Kunihiko Ikuhara, que había ganado fama considerable por otro título notable dentro del sub genero shôjo, orientado al público femenino, este afirmó que una historia de amor de este tipo fue escogida "para que el género de los personajes no entorpeciera la narración" Palabras que tienen relación también con el estilo Takaratzuka  de teatro/comedia musical, donde todos los personajes son representados por mujeres,  llegando a representar la historia como Comedie Musicale: Utena la fillette révolutionnaire.




Llegamos a la trama, en la cual me detendré lo menos posible porque tal como todo en este concepto, es sólo un medio para transmitir profundos pareceres y emociones, los personajes de la historia, al igual que en la serie homónima (estamos hablando en este caso de una variación sobre el tema, de la historia contada desde un ángulo diferente)





Esta se inicia con la llegada de Utena Tenjô (voz: Tomoko Kawakami)  a la Academia Ohtori, aparentemente un internado de alta sociedad cuya extrañas estructuras de arquitecturas imposibles dan a presagiar que algo no encaja del todo bien. En principio, Utena va vestida de chico y es incluso abordado como tal por alguna estudiante descuidada, pero el misterio se profundiza al encontrar esta, dentro del capullo de una rosa en el jardín, un anillo con un sello cuyo motivo refiere a la misma Rosa y que simboliza al oscuro consejo estudiantil. De inmediato se ve transportada un jardín en un piso superior donde una joven, Anthy Himemiya (voz: Yuriko Fuchizaki) riega unos rosales, esta se sorprende al verla con el sello de la rosa y de inmediato interviene otro estudiante, Saionji (voz: Takeshi Kusao) quien la reta a duelo de inmediato, claramente considerando a la novia de la rosa sólo un instrumento.



Este es el inicio de las peripecias de Utena, atrapada en el juego de los duelos de la "Novia de la Rosa" donde todos los participantes, sin saberlo, buscan realizar, a través de esta, algún caro anhelo que se irá revelando en su momento, dentro del denso tejido de la historia.



La narración es deliberadamente no líneal, llena de elipsis y saltos en el tiempo, estos dislates y las reacciones de los personajes (que, como encajando dentro de un plan mayor, representan tanto un color como una emoción) van poco a poco, dando forma a la idea de qué es en realidad la escuela Ohtori y cual es la función de los duelos. Lo que nos introduce a una contradicción que probablemente sea el verdadero leit motif de la producción -y un llamado de atención al fandom, bien disfrazado- es la contradicción entre el cómodo mundo de la escuela (donde "todo" es posible, aparentemente) y el mundo real, que se más ancho y ajeno que nunca, a juzgar por las crípticas escenas finales y que es el que finalmente brinda la explicación a la multitud de paradojas que adornan la trama, comenzando con las arquitecturas imposibles y continuando por diversas escenas que desafían las leyes de la coherencia.



En el apartado técnico, el guión de Shinya Hasegawa se las arregla para mantenernos entretenidos sin ceder un ápice de la complejidad de la historia en ningún momento, donde, como ya es costumbre con Utena, la verdad se revela de a pocos y apelando al uso de analogías y referencias surrealistas (aunque advertidos quedamos, ya desde la primera escena, que la escuela Ohtori no es precisamente normal) Tal como podemos ver en el segundo vídeo líneas abajo.

Finalmente, una de las razones por las que más me llamó la atención esta producción, la música. A cargo,al igual que la serie de una dupla que genera una extraña división: Mitsumune Shinkichi a cargo de las incidentales, entre las cuales se destaca un uso intensivo del piano (como en la célebre pieza Hikari Sasu Niwa, El jardín iluminado por el sol, que aparece en múltiples variaciones a lo largo de la serie y en este film) y una clara influencia del Jazz en algunas construcciones y los coros de Duelo, de estilo Takaratzuka, a cargo del artista conceptual J. A. Seazer, con fuerte influencia de elementos de Rock Progresivo, combinados con instrumentos tradicionales japoneses y letras de una poética tan intensa como a veces críptica, que recorren la más profunda gama de emociones humanas, redondeando un producto de fondo y forma muy interesantes y que seguirá dando que hablar entre los cultores del género.





Enlaces:

Ficha en Anime News Network

5/22/2011

LIBROS: El Camino de los Aegeti


Torres, Jeremy. El camino de los Aegeti. Lima: Editorial Casatomada, 2010. 181 pp.

Muchas veces en la narrativa peruana nos topamos con novelas atípicas dentro de la producción literaria de moda. Por mucho tiempo el realismo, en todas sus vertientes, por ejemplo el realismo extremo o la narrativa sobre la violencia política, han calado muy hondo en nuestro imaginario hasta prácticamente copar nuestros gustos. Sin embargo, muchas de esas obras han seguido el ritmo de una moda que parecía inagotable, sobre todo el realismo político, resultado de una etapa de desencanto en el Perú, esta es la del último gobierno de Fujimori. Uno puede preguntarse, ¿qué pasó? ¿Por qué otras vertientes literarias como la fantasía, la ciencia ficción y el terror no se desarrollaron en nuestro país como si lo hicieron en otros lares, como por ejemplo, en Argentina? Esto se debe a multitud de factores, una labor que deberá ser desentrañada por académicos notables que se encuentran en plena actividad y que, por cierto, respetan mucho el género fantástico. Porque la fantasía, en todas sus ramas, es un género agradable, vertiente de la Literatura en la cual la imaginación se desborda hasta límites inconcebibles y, a veces, rebasa estos límites para poder brindarnos historias que no nos dejan incólumes. En otra oportunidad me tocará demostrar la gran importancia que tiene el género de la fantasía en nuestro país pues siempre la hubo. Recordemos a Julio M. Del Portillo y Lima de aquí a cien años, a Clemente Palma y sus Cuentos Malévolos o los excelentes relatos de Alberto Hidalgo y Abraham Valdelomar, entre otros. Siempre ha habido fantasía en nuestro país, que no se le haya dado la prensa debida a dichas obras es otro cantar. Pero la hubo y la hay, nuestra misión como lectores constantes es descubrir aquellos textos, leerlos y revalorarlos para darle el lugar que merecen. Si hasta Mario Vargas Llosa en su libro Elogio de la madrastra tiene un par de cuentos que pueden encuadrarse dentro de las corrientes de fantasía y ciencia ficción respectivamente.

A propósito de Vargas Llosa, en su último discurso, en su homenaje por el Premio Nobel de Literatura al que fue acreedor, el célebre escritor menciona una oración que ha quedado impregnada en mi mente con gran fuerza: Uno escribe porque es rebelde e inconformista.

Sabias palabras. Precisas. Concuerdo con ellas. Coincidirá, usted conmigo entonces que no hay género más rebelde, más inconformista, más transgresor que la ciencia ficción. En dicho género el autor propone ideas con respecto a un tema o una problemática, extrapola, dichas ideas, las expone, y logra un producto que discute con la realidad primaria, la cual es nuestra propia realidad refractada en el texto escrito. Mientras la novela histórica, pongo por caso, La guerra y la paz de León Tolstoi se dedica a contarnos: ¿Qué pasó?, la ciencia ficción se formula una pregunta diferente: ¿Qué pasaría si?, ¿cómo sería el mundo?, ¿si el mundo fuera así cómo podríamos cambiarlo?, ¿si pudiéramos cambiar un mundo ya antes transformado a que nos llevarían nuestro actos?, etc. Tantas preguntas, tantas obras escritas dentro del género de la imaginación. Siempre he respetado la fantasía científica, hay quienes aún la siguen menospreciando, pero eso poco a poco va cambiando. 

Al menos este año en el Perú se han publicado varias obras de fantasía, ciencia ficción y otras tantas inclasificables, a las cuales podríamos encuadrar dentro del género de Slipstream. Por ahí alguna obra trascendental como Solo un punto de Julio Meza Díaz. Dentro de esta nueva oleada de obras pertenecientes al slipstream, corriente inclasificable que no puede definirse al ciento por ciento como fantasía neta o ciencia ficción neta, tenemos El camino de los Aegeti de Jeremy Torres. Una obra que me ha sorprendido mucho, de buena manera, por supuesto. Este libro cuenta las peripecias de Julián Spiegel, un joven limeño de veinte años que se convierte en Aegeti, un ser con poderes excepcionales. En la novela se nota el crecimiento del personaje con respecto al dominio de estas facultades, al principio las usará a diestra y siniestra, pero entenderá que su deber radica en hacer el bien y proteger a la raza humana. Hay muchos aspectos que resultan llamativos en el libro, el primero es el dilema moral. Julián no deja de problematizar su propia situación y poner en una balanza su capacidad para el bien y el mal. ¿Es justo acabar con los asesinos, violadores y demás delincuentes? ¿No son acaso ellos seres humanos a los que se debe proteger? Este conflicto moral resulta imprescindible para poder entender la personalidad del joven protagonista y, de este modo, podamos identificarnos con él, a fin de seguirlo a través de incontables aventuras. 

Por supuesto, esta no es una novela típica. No sigue los patrones básicos que cumplen los novelistas. El protagonista emite juicios, es machista a veces, racista también (su mejor amigo lo es, aunque más adelante se arrepiente de tal postura), las mujeres son vistas como un pedazo de carne. Hay errores de redacción y ortografía que muestran un gran descuido editorial, aunque existe la plena confianza de que puedan corregirse en una segunda edición. Hay lugares comunes, clichés, diálogos melosos y situaciones rebuscadas. Eso es cierto, pero nadie que lea la novela podrá decir que es aburrida. Realmente, es una obra bastante entretenida, engancha al lector desde la primera página y lo lleva a vivir una epopeya absorbente y llena de acción. La gran mayoría de los personajes rebosan de vida propia y, a pesar de que el autor maneja un gran número de éstos, no confunde al lector. Define bien a los sujetos y les da un rol adecuado a cada uno. Puede parecer una obra juvenil en principio, pero conforme vayamos leyendo notaremos altas dosis de violencia y alguna escena de sexo muy bien manejada. El camino de los Aegeti es un híbrido entre la ciencia ficción y la fantasía. Del primer género tiene varios elementos: Los mundos paralelos, la conspiración, la tecnología llevada al límite, los mutantes, la devastación de un fragmento de ciudad, los defensores del planeta, etc De la segunda vertiente tiene tantos otros: Los poderes místicos, los (super)héroes autorrealizados, las fuerzas del mal (diabólicas), las fuerzas del bien, la mitología, etc. Y cumple las cualidades de las cuales nos habló Vargas Llosa: la rebeldía y la inconformidad, estoy seguro de que el texto las pregona al máximo. Hay partes logradas, por ejemplo, la escena romántica entre Julián e Isabela Noisette, la cual nos llama la atención por lo extensa que es y por su ambientación bien conseguida, solo un preparativo para lo que vendrá más adelante, una situación de desastre extrema; y de desencanto. Haciendo una acotación sobre este punto, solo en la ciencia ficción se pueden desarrollar este tipo de ideas. Veamos, ¿qué pasaría si un arma biológica destruyera Miraflores, San Isidro, El Callao y otras zonas de Lima. Pues la respuesta se halla en este libro. El combate final ha de ser lo mejor de la novela, aquí se vuelve a apreciar el problema moral que recorre buen número de páginas. Tenemos así una escena memorable que no dejará indiferente a lector alguno. Por cierto, se puede notar que habrá una continuación debido a las grandes cuestiones por resolver que quedan pendientes en el texto. Esperemos que Julián Spiegel en su extenso peregrinaje pueda cumplir su misión. Concluyo que con este libro Jeremy Torres demuestra grandes virtudes, su talento para la construcción de situaciones y para captar la atención del lector, y una gran imaginación. Cierto es que siendo un narrador joven se espera de él un crecimiento literario, una maduración artística que lógicamente llegará con los años. A la espera de ello.

—Carlos Enrique Saldivar

5/20/2011

CINE: El Imaginario del Doctor Parnassus (2009)

Para los conocedores, el nombre Terry Gilliam (Medicine Lake, 1940) es casi siempre garantía de buen cine y de elementos siempre presentes para bien del espectador que gusta de lo fantástico, así, vamos desde el apocalíptico futuro de 12 Monos hasta los Hermanos Grimm en el que vamos de la prestidigitación al cuento de hadas hecho, irónicamente, realidad de la peor forma posible.

Parnassus es también notable por ser la última película del ganador póstumo del Oscar Heath Ledger quien falleció al apenas haber completado aproximadamente la mitad de las tomas correspondientes a su papel: un amoral hombre de negocios al cual algo siempre parece salvarlo inesperadamente.

Más allá de esta especie de Leyenda Negra acerca del film, he de decir que es una pieza muy interesante de entretenimiento que bebe de varias tradiciones y vertientes, desde el teatro del absurdo a la comedia negra, con una variedad de personajes que desafían cualquier molde preestablecido.

Tenemos en primer lugar al Doctor Parnassus (Christopher Plummer) Un viejo sabio y por una broma del destino, inmortal. En el film se declaran sus orígenes, adentrándonos en una extraña secta que canta una canción -literalmente- "para sostener al universo" (¿habrá tenido en cuenta Gilliam a la Mecánica Cuántica y la teoría de cuerdas en ello?) y en el clásico episodio de caída de la gracia de la mano de un torcido, socarrón, apostador y siempre de bigote y sombrero diablo (el inacabable rockero Tom Waits) que es el punto de inicio de una larga historia de la que el espectador solo se entera indirectamente y que sirve de marco para el drama central del film.

Este drama involucra a la joven hija de Parnassus, Valentina (la modelo Lily Cole) quien lo asiste en un teatro ambulante junto con un joven prestidigitadot de nombre Anton (Andrew Garfield) y otro viejo compañero de la secta, Percy (Verne Troyer) teatro en el que ofrecen, a través de un espejo mágico, un camino a la iluminación para quien se atreva a transitarlo, intención que se suele ver frustrada por los astutos ardides del diablo que acaba tomando para sí las incautas almas que se pierden detrás del espejo. Este cuadro se termina de completar con el hallazgo, colgado de un puente, de un misterioso hombre llamado Tony (Ledger) quien además de estar colgado, lleva un extraño tubo en la garganta.

Así, van agregándose los elementos de la apuesta final con el diablo, en la que "Tony" tendrá una participación crucial.

Un tema interesante que la trama de la película plantea es la dualidad realidad/imaginación, léase, el mundo detrás del espejo (como en la novela de Lewis Carroll) donde es la imaginación de quien cruza, potenciada por las misteriosas habilidades de Parnassus crea las leyes de funcionamiento de este, rompiéndose cualquier concepción preestablecida, tema con el que Gilliam juega bien para compensar la ausencia de Ledger: así, en un viaje al imaginario donde la imaginación de una mujer de mediana edad prima, Tony cambia de apariencia volviéndose, literalmente, Johnny Depp. En otra circunstancia, las propias fantasías de poder de Tony lo llevan a asumir la forma de Jude Law y en un ingreso posterior, esta vez de la mano de Valentina, es la forma de Colin Farrell la que el personaje toma.

Sin duda una salida creativa, donde vemos que el imaginario tiene sus propias reglas y que, para cada participante en este, el imaginario resuena y proyecta una nueva realidad, de acuerdo a las pulsiones o deseos de quien en el entra, lo cual nos lleva a otra muy humana paradoja: la distancia entre conocer la verdad sobre uno mismo y aceptarla.Una contradicción que se muestra claramente en el Filme, donde, a cada sugerencia de Parnassus dentro del imaginario (incluyendo cosas tan disparatadas como un baile can-can protagonizado por policías usando portaligas y zapatos de taco) está siempre presente la del Diablo, ofreciendo la salida fácil que siempre acaba en condenación.

En resumen, una película que destaca por lo original de su trama, lo creativo de sus resoluciones y sobre todo, por el testimonio de solidaridad que reperesenta, cosa ciertamente rara en la "hoguera de vanidades" que suele sea la Industria del Cine.

Finalmente... ¡el trailer!

2/12/2011

RESEÑA: Fanzine EL HORLA

El Horla

Fanzine de Fantasía, Terror y Ciencia Ficción
Año 1 / N° 01 / Editorial Vellocino de Oro


Aunque se presenta como un fanzine termina como una revista digna acompañante de su hermana mayor Argonautas. La carátula de Bacon surreal e inquietante marca el sendero por donde se deslizarán los textos, parece traslucir una invitación hacia una situación incómoda pero enriquecida de emociones. La contracarátula con un dibujo de Pham LeUyen expone una mezcla tremebunda de horror y seducción colereada con acierto y recogiendo la angustia onírica del uno y el apetiro masivo de la otra. Los selección de las viñetas interiores puede mejorarse para un próximo número pero manteniendo la presentación de las webs latinoamericanas e hispanas de nuestros géneros emblemáticos.

El editorial visceral y sincero nos permite transitar por las venas abiertas del proceso editorial, así mismo nos entrega con ejemplar desparpajo las pulsiones secretas y anécdotas ocultas del autor que acude a compartirlas con la convicción que durante la lectura cada cual conforma ese ser multiforme y potente del cual nos hablaba Karl Gustav Jung, y es que en cierta forma recorrer los textos nutre ese constructo denominado “inconsciente colectivo” de la humanidad que permite explicar tantas extraños eventos. Según como abordemos las minibiografías serán con frecuencia tan sabrosas que constituyan un adecuado postre para el cierre o un agradable cordial de introducción al banquete literario propuesto.


Clonandino: Adriana Alarco de Zadra
Más allá de su tono ligero y líneas ingrávidas, casi suave miel, posee un fuerte núcleo que funciona como atractor: la posibilidad tecnológica de lograr lo que consideramos imposible. Y cuando creímos llegar al muelle de la carcajada con alguna burla al miembro clonado, chocamos contra el énfasis social, la denuncia que la autora asume en muchos de sus sentidos relatos, aquí atiborrado con recuperación de imágenes mitológicas, ligadas a la defensa de los discapacitados y expresiones del cinismo habitual con que el bloque de poder se solaza en perpetuar sus desatinos.

Hay que escuchar a los hijos: Carlos Enrique Zaldívar
Empieza colocándose bajo el abrigo protector de uno de sus autores más queridos mientras desbroza con detallada observación los comportamientos sociales de los implicados, y aunque presentimos de que tema debe tratarse, con una resolución siempre desplazada al párrafo siguiente logra acicatearnos para que arribemos a la sorpresa final. A pesar de que el uso del tiempo es deliberadamente confuso consigue transmitirnos una dimensión adicional cuando se recurre a la lectura dentro de la lectura. Nunca existirán explicaciones de porque el padre cubre jornadas de trabajo tan extenuantes ni como soportan una niñera tan negligente y horrorosa ni otros temas semejantes, pero no importa cuando palidecen ante el sortilegio inmarcesible de una cierta eternidad tramposa.

El amante de Irene: Daniel Salvo
Fluído, nos contagia al instante de su humor sarcástico, de su solapado intento de desmontar las artimañas de una familia suburbana para continuar estirando su vida convencional hasta el definitivo momento de la separación, ya no se quieren pero desean proseguir hasta el engaño final, y es que ese contacto ET que nos ofrece es sorprendente como un uppercut que irrumpe cuando menos lo esperas por el significado que lo acompaña, ¡ay, de las reivindicaciones de género!.

Selene: Gonzalo Del Rosario
Deriva ontogénica pautada por las etapas sexuales, no explicará cual tecnología se usa para captar cada coito realizado con afán, cada movimiento dibujado con placera, así que no tendremos otro remedio que otorgarle al diabloo a algunos de sus congéneres, discípulos o sirvientes el poder para liquidar a la víctima con la comprensión de sus avatares digitales y un postrer polvo.

¿Encuentro...?: Luís Antonio Bolaños De La Cruz
Un náufrago, fruto tardío de conflictos empresariales a largo plazo y choques violentos a renglón siguiente, sobrecargado de subsistemas redundantes mantenedores de vida, pero que no encuentra a su Viernes que lo redima sino a su verdugo que lo aniquila; una forma de vida muy ET aterrorizada por extraviar sus referentes colectivos, diseñada con acierto, y entregando suficientes elementos para conjeturar sobre su sociedad, sus angustias e intrigas y lo que influye sobre la toma de decisiones; planos que se mixturan para armar un desenlace fatal entre dos solitarios en medio de la aridez interminable de las planicies desgastadas de un planeta moribundo, ambos signados por la tristeza y... la desolación aunue por diferentes motivos. Una imagen sobre la dificultad de comunicarnos que sólo encontraremnos en el marco de un relato de CF.

Desencuentro: Luís Cangalaya
De la existencia dinámica universitaria al latido vibrante pero en simultánea indiferente de un cafetín, para exponer en las flagrantes heridas del protagonista el romanticismo más desenfrenado y especular, ya que lo que nos sacude en el papel sucede en una habitación muy particular y no dudamos que será la clave para la escena final.Y aunque no lo crean tras mis palabras, acaba bien.

Marcas: Eva Asdi
Eva nos presenta un excelente relato, tan gráfico que a pesar de no tenerlas, imaginamos las viñetas, resueltas con humor y gracia, atrapando destellos que recuerdan desde las incursiones de Julius Zimmerman hasta las de Joseph Michael Linsner y Jay Atanasio en el sabroso tema de relaciones sexuales entre ángeles y demonios.

El Jala Alma: Dennis Arias
Entre coloquial y casi costumbrismo campesino crea en pocas líneas el sinsentido necesario, y sin embergo coherente, para degustar lo fantástico y convertir el Jala Alma en un protagonista ordinario de la historia, pero donde lo insólito se torna cotidiano gracias al enfoque del autor.

Ramón, Doctor Corazón: Luís Torres
Buena redacción en esta muestra de ciberpunk peruano, ambientado cual mural exhorbitante promete mucho pero no remata, o como fresco colorido, al inicio apabullante pero que se despinta al final cuando se diluye y prácticamente no pasa nada, parece un capítulo para una obra de más largo aliento.

El nombre: Julio Meza Días
Las posiciones son trazadas desde el marcador y las descripciones del proceso apenas disfrazan y más bien revelan la realidad peruana que emerge con transparencia y fuerza, quizás porque el deporte y sus franjas conexas como tema de fondo combina frustración continua y anhelo trocado en una burla colosal que desnuda a los Medios Masivos de Información y las jerarquías, broma que no por chabacana deja de ser paradigmática. Julio se esmera y se lo agradecemos... a pesar de la crueldad con que trata a su personaje.

El cigarro que volvía: Luís Eduardo Milano
Demasiado humo, demasiado vicio, demasiada tragedia, demasiada locura, con esta reiteración apunto a un relato con enfermedades inexistentes, palabras fetiche, mitos de la tecnología, aspectos que que no convencen hasta que aparece el episodio sobre el cual pivotara la magia de un pucho interminable (demasiado humo) que mezclado con el exceso (demasiado vicio) transforma el panorama en nauseoso, en asqueroso (demasiada tragedia) empujando al éxtasis definitivo de morir inhalando humo (demasiada locura), y es que así nos sentimos ante el conseguido personaje que nos endilga Luís ¿qué más se puede pedir?

2/11/2011

Eludiendo la distopía para echar a volar la mariposa de la utopía



Eludiendo la distopía para echar a volar la mariposa de la utopía

Luís Antonio Bolaños De La Cruz

Una conversación con un amigo mientras degustaba una ensalada de frutas y enseguida la lectura de un interesante texto de Perry Anderson “El río del tiempo” donde recurre indistinto a la sociología y la ciencia-ficción para pensar sobre el devenir de las transfiguraciones de las categorías de la existencia me motivo a presentarles este par de páginas donde insisto, como es usual durante los debates de Coyllur, en especial este sábado 28.01.11, cuando trato de explicar mis ideas acerca de las propuestas tecnológicas de mejoramiento de los modelos anatómicos humanos: no es mutilación sino inserción, no es destrucción de esencias sino potenciación y expansión de las mismas, no es invasión de corpúsculos letales sino convivencia con microformas vitales que nos añaden valor y tiempo de vida, no me colocan prótesis sino me habilitan extensiones, en fin que soy de los que se ubican en la ruta de la “revolución” realizada en el único lugar donde no me pueden alcanzar los megapropietarios de las cosas: en mi propio cuerpo. Recuerden que no extraviaremos ninguna identidad porque esa ya la posee la corporatocracia, lo mejor es que forjaremos una a medida de nuestros sueños y apetencias nutrida por sucesivos conflictos cognitivos que se plasman en intervenciones somáticas, por eso la propuesta fáctica apunta hacia una apropiación consciente de la ciencia e incorporación práctica de los frutos de la tecnología, la ciencia-ficción y las redes, a través de una entidad cuya colonización podemos eludir: nuestra mente.

Ni cyborgs ni biomáquinas: La próxima revolución tecnológica no sólo ocurrirá en nuestros cuerpos como señalan pos transhumanistas sino que traerá aparejada por primera vez la posibilidad de innovaciones a medida de cada cual, ya que muchas de las inclusiones se a incrustarse bajo la dermis o de los micocomponentes que circularán en sangre y linfa estarán basadas en el propio ADN, los nanoartilugios de sostenimiento y reconstrucción continua de una situación saludable sufrirán de indeterminación cuántica en el sentido que serán influidos por el entorno intelectual de la mente a la cual nutren, las minimáquinas que nos sembrarán se someterán a las especificidades del cuerpo en el que se desplazarán, y los biochips a los que recurriremos incorporarán fractalidad sensible a la voluntad del individuo recipiente. No obstante, nos mantendremos vinculados a la naturaleza, a la defensa de los ecosistemas y el ambientalismo militante, único entorno que garantiza la exploración inteligente y sensible de Gaia.

Las ontologías del presente exigen arqueologías del futuro, y no predicciones del pasado: Potenciados, aumentados, lanzados a un universo donde el secreto individual habrá desaparecido merced a las hiperedes interconectadas requeriremos crear asociaciones para redistribuirnos y en esa opacidad de la gestalt conformada por la multitud que soy pero en la cual no me disuelvo porque conservo mi patrón organizativo para encontrar una opción de intimidad que es manifestación artística y enlace; claro que compartida, pero impenetrable porque la rapidez con que cambian sus algoritmos estará impulsada por la primera tecnología biológica de comunicación más rauda que los mecanismos externos que intenten escanear sus procesos, lo único que encontrarán serán los pecios sucesivos de las colisiones creativas, preñados de contenidos pero virados hacia la periferia de la colectividad, y que no darán cuenta del momento real en que vibran, aunque si de los derrelictos de sus imaginación.

Paisaje de pixeles y matices: Nos moveremos ondulando sobre vastas planicies de datos, y mediante acoples estructurales mixtos y multidimensionales exploraremos los “quizás” con tanta intensidad como las “concreciones”, sin estar constreñidos por imposiciones ideológicas diseñaremos ovisistemas que simultáneamente son trampas para impedir rastreos y procreadores de huellas de intelecto que serán reconocidas como la firma del grupo (la perspectiva es que cada cual tras un período de ensoñaciones puede mantenerse o migrar hacia otros colectivos semejantes o no según la volición y las clausuras operacionales preprogramadas para arranques y aceleraciones que establecen la profunda diferencia entre átomos y bits y trazan la ruta de salida del sistema de propietariado.

Crujientes y lubricados, una humanidad en epifanía: Despiertos, dinámicos, activos los humanos nos desplazaremos tanto en físico como en gestalt por los terrenos colectivizados de la ciencia expresada en tecnologías, avances de investigación, teorías explicativas, miríadas de informaciones y así nuestra deriva ontológica estará teñida de una cierta deriva discontinua pero rastreable con meditaciones, que irán conformando una dilatada deriva filogenética con corrientes de reflexiones intensas y veloces encuadradas en océanos lentos de pensamientos y a cuyos manantiales y flujos podremos acudir a cada instante desde la red o nuestros propios cerebros quebrando tapices temporales y disolviendo con intuición los bloqueos que puedan presentarse por las colisiones cognitivas que no logran interpenetrarse a la velocidad con que son requeridos por las asociaciones transitorias que juegan y se acarician en mente y músculo para propiciar una llovizna de orgasmos, demoliendo los restos del trabajo alienado y transitando de la necesidad a la libertad.

Imagen: Hayden Panettierre is a cyborg por J(mtonic.com)

1/16/2011

JUEGOS- WARHAMMER 40000: Dawn Of War

¿Por qué hablar de Warhammer, cuya historia está evidentemente ambientada en un futuro lejano en un blog de fantasía? Por la misma razón por la cual un juego como Final Fantasy estaría en este blog, al final, si sacamos la tecnología y los efectos especiales, estamos frente a una típica obra de Fantasía, peor aun, del tipo Sword & Sorcery

Hablar de Warhammer 40000 si bien para el común de las personas puede no resultar del todo familiar, para los entendidos en materia de juegos y en particular en lo que representen los juegos de Rol de tipo manual (usando tarjetas al mejor estilo Yu-gi-oh) son una de las franquicias más célebres.

Es de este modo, e inspirado en la novela homónima que THQ produce este juego de estrategia en Tiempo real ambientado en el universo de esta franquicia y en el que seremos participes de otro episodio en que la humanidad, agrupada en algo llamado el Imperio de la Humanidad (Imperium) y sus fuerzas, se enfrentan a las fuerzas de otras civilizaciones, cada cual con sus particulares características e intereses.

Tenemos en primer lugar a los Orkos, raza guerrera que, por sobre todas las cosas, valora la fuerza y no aprecia nada más que una buena pelea. También a los Eldar, la antigua raza cuyas acciones pueden resultar incomprensibles para los humanos, pero que son impulsadas por la habilidad de estos para ver el futuro y finalmente los archienemigos de la humanidad, las terribles fuerzas del caos.

Durante la campaña de este juego, el jugador toma control de la tercera compañía de los cuervos sangrientos, un capítulo de los Marines Espaciales (Space Marines) considerados como los más poderosos entre las fuerzas de la Humanidad, estos guerreros, altamente capacitados y geneticamente mejorados, representan al misterioso Emperador de la humanidad, confinado al Trono Dorado en la Tierra.

Las fuerzas regulares de la humanidad están conformadas por la llamada Guardia Imperial, formada por soldados conscriptos que son fácil presa de los enemigos.

Es de hecho, en medio de un luctuoso episodio donde los Orkos, atacando un planeta llamado Tartarus (Tártaro, como en la mitología griega, la referencia no es casual) parecen desbordar a las fuerzas de la Guardia imperial cuando los Marines Espaciales aparecen para salvar el día.

Ante la dramática situación: el comandante de la fuerza, Gabriel Angelos y el Bibliotecario Isador Akios, se movilizan para enfrentar a los Orkos, confiando en su capacidad de combate pese a encontrarse en clara inferioridad numérica.

Así, en el transcurso de sangrientas batallas, los Space Marines se verán envueltos en los horrores de la guerra, así como en la conspiración de las fuerzas del caos, que tienen en la mira al planeta por una muy definida razón.

En cuanto al modo de juego, Dawn of War se diferencia de otros juegos de Estrategia en Tiempo Real (como por ejemplo, los títulos punteros de Blizzard, Starcraft y Warcraft) en varios aspectos: el primero y más saltante es que no manejamos unidades indivuales sino colectivas (escuadras, las llaman) con las excepciones de los vehículos de combate y algunas unidades especiales, la base de las fuerzas son unidades de combatientes que funcionan colectivamente durante el juego. Estas pueden ser reforzadas y mejoradas en el campo, complicando un poco las estrategias de los jugadores

Asimismo, además de la vida (o los puntos de daño) de cada unidad, se agrega un componente, la "moral" que se puede definir como el ánimo al luchar de la unidad, con lo cual, una unidad desmoralizada será más fácilmente aniquilada por el enemigo, del mismo modo, algunas armas enemigas son mejores para disminuir la moral que otras.

Una tercera diferencia es que los recursos necesarios para construir nuestras fuerzas están en relación directa con la cantidad de territorio del mapa de juego que controlamos mediante la posesión de puntos clave sobre el terreno, los cuales confieren a su ocupante una cierta tasa de obtención de recursos, así como acceso a tecnologías particulares, útiles para producir las más poderosas unidades del juego (las llamadas reliquias). Al igual que otros juegos, existen dos tipos de recursos, junto con el rendimiento de ocupación del territorio está también la energía, producida por generadores de plasma que deben ser construídos por los jugadores para tal fin.

Este juego cuenta con tres expansiones: Winter Assault, Dark Crusade y Soulstorm donde lo esencial se mantiene, aunque intervienen más razas que las ya mencionadas (en Winter Assault se puede jugar con la Guardia Imperial, en Dark Crusade aparecen los Tau y los Necron y finalmente, en Soulstorm entran en escena las Hermanas de Batalla y los Dark Eldar.

Como colofón a esta nota, basta decir que estos juegos son, para el habituado a los RTS, una buena pieza de entretenimiento, con una trama si bien no muy interesante, si bastante intensa y envolvente, para muestra, lo siguientes dos vídeos líneas abajo, grabados directamente del juego.




11/22/2010

Libros: Líneas Muertas (2004)

Greg Bear (San Diego, 1951) es un escritor que, dentro de los géneros del fantástico y sus diversos ramales, en particular la ciencia ficción, debe ser extraño a muy pocos, muy leído, multipremiado y aclamado tanto por la crítica como el público, nos ha legado ya en su extensa producción literaria obras trascendentes como Eón (1987) o Marte se mueve (1993)

Lineas muertas (dead lines, 2004) es no la primera, pero si la más reciente incursión de este afamado autor en el formato (o el registro,si se quiere) del thriller (junto con la ya comentada Vitales) Historias, que, como bien conocen los entendidos en la materia, tratan consistentemente de un misterio que, revelado de a pocos y omnipresente como denominador común a cierto acontecimiento que determinó las trayectorias de los personajes en cierto momento anterior al inicio de la narración, acaba desenrollándose, con consecuencias imprevisibles y siempre sorprendentes para los involucrados -o por lo menos, el lector-.

En este caso, Bear nos pone en la piel de Peter Russell, un ficticio director retirado de películas softcore en los 60s y 70s, quien, ya establecido en la vida y buscando otro tipo de ocupaciones, es sacudido por una tragedia personal, la pérdida de una de sus hijas, asesinada brutalmente sin que ni los motivos ni los responsables fueran aclarados. Años después, Peter, divorciado y emocionalmente quebrado, se aferra a encargos de poca monta para sobrevivir, en especial de las costillas de un antiguo benefactor, Joseph Adrian Benoliel.

Es la confluencia de hechos entre una pregunta que Benoliel solicita a Russell hacer a una determinada mística (de nombre Sandaji) y la aparición, de la mano de la esposa de este, Michelle, de unos misteriosos aparatos llamados trans el inicio del despeñadero final para Russell que es esta novela. Siendo este despeñadero, en cierto sentido, la narración de un viaje de reconciliación, castigo y, de acuerdo a como el lector pueda interpretarlo, expiación.

La narración es lineal, con algunos dislates temporales (flashbacks) un epílogo y prólogo algo crípticos, pero muy inteligibles y solo una digresión notable, al principio, con la descripción detallada de un lugar específico y su historia pasada, que, más adelante en el texto, demuestran su importancia en la trama general, se nota en ello que Bear no ha dejado nada al azar y que la argumentación -si se la quiere llamar a sí- en pro de la tesis que sostiene acerca de su particular interpretación de lo que nos pasa (o debería pasar) cuando cruzamos, como dirían los egipcios, "al otro lado del río" es considerablemente sólida, pese a enfrentarnos con alusiones a la locura, a la racionalización apresurada, a la crítica destructiva y a la siempre desoladora mirada desde el trauma, la limitación y la pérdida.

Así, viajamos con Peter Russell, desde las atestadas autopistas de Los Angeles al condado Marin, donde la primera clarinada de alerta (la muerte de su amigo Phil) ocurre repentinamente. Y en medio la intervención indirecta de Benoliel y de un cínico empresario (de nombre Weinstein) continúa por el camino hacia la última morada de Phil (el oceáno, tal como le habría gustado) y luego de regreso a la ciudad, pasando por la infáme prisión de San Andreas, reconvertida en un parque empresarial donde Weinstein y el "Científico loco" de turno (de nombre Arpad Kreissler) nos introducen a la bête noire, el corazón de la red Trans, la promesa de un espacio vacío de ancho de banda, donde, por algún motivo cuya explicación escapa a los intereses del relato, no hay demora en la comunicación ni pérdida de calidad por la distancia, en la explicación de Kerissler nos habla de un Gran espacio de Silencio allí presente y virgen para ser utilizado por un mundo cada vez más deseoso de comunicarse.

Lo que todos, incluyendo Kreissler desconocen, es que ese espacio de silencio existe por un propósito y que irrumpir en él implica consecuencias peligrosas para los que aun estamos aquí.

Bear, a través de las peripecias de Russell, que se desarrollan tanto fuera como dentro de su mente, nos introduce a su particular teoría de lo que nos pasa cuando morimos y como algunos lugares parecen tener una concentración especial de algunos "rastros" de personas que sencillamente no pueden -o no quieren- irse. Detalles de la cual dejaré para los lectores.

En suma, un libro ágil, con una propuesta fuerte y sobre todo, con personajes creibles, que nos recuerda que hablar de la muerte es, en suma, hablar de la importancia de la vida.

7/31/2010

FANTASY IN MUSIC (VIII) - THE NUMBER OF THE BEAST - Iron Maiden


Iron Maiden es una banda birtánica de Heavy Metal que no necesita mayor presentación y a la cual tuvimos oportunidad de ver en Vivo en Lima hace algunos años y que incluye dentro de su música referencias a temas fantásticos, de ciencia ficción e incluso religiosos, tal como este, de su clásico álbum del mismo nombre, El número de la Bestia (The number of the Beast)

7/09/2010

LIBROS: Hipnos (Javier Azpeitia)



Hipnos

Javier Azpeitia

Ed. Lengua de trapo, 1996



Un verdadero golpe de suerte hallar este libro, de remate, en un stand de la Feria del Libro de Lima. La edición es de 1996, y la portada es menos espectacular que la que ofrece el presente post, portada que se basa en la película homónima filmada en 2004.

La novela está narrada en primera persona, con una muy efectiva caracterización de los sentimientos y sensaciones de la protagonista, la psiquiatra Beatriz Vargas. Especialista en hipnosis, a su vez padece de adicción a ciertos fármacos, y guarda en su interior no uno sino varios recuerdos traumáticos, que incluyen la muerte de seres queridos y una previa estadía en un hospital psiquiátrico, en calidad de paciente.
La búsqueda de respuestas a las interrogantes acerca de su propia vida la llevan a la clínica siquiátrica del doctor Von Hagen, cuyos métodos se sustentan en una teoría que roza los límites de la ciencia-ficción: en una zona del cerebro se alojan no los hechos ocurridos en la vida del ser humano, sino también los que ocurrirán en el futuro. Considerado poco ortodoxo por la comunidad científica, es, sin embargo, la última esperanza para la doctora Vargas y otros pacientes, como por ejemplo el exitoso ilusionista que de un día para otro decidió asesinar a su esposa e hijos, y que afirma no recordar nada...
La poca razón que le queda a Beatriz Vargas parece ir cediendo ante el entorno del hospital psiquiátrico, cuyos médicos y asistentes parecen estar tan alterados como los pacientes. Un día, ocurre una muerte dentro de las instalaciones del nosocomio, y entonces los acontecimientos se disparan. De investigadora, Beatriz Vargas pasa a ser investigada, y de médica psiquiatra, a paciente. Y es cuando la realidad se altera, pierde todos sus referentes, por que así como Beatriz varía radicalmente su comportamiento, los demás personajes, principales y secundarios, asumen nuevos roles e identidades, de tal manera que no solo la razón de la doctora Vargas corre peligro, sino su vida misma. ¿Serán útiles las estrambóticas teorías del director del hospital? ¿El objetivo del mismo es realmente curar a los pacientes?
Nada es lo que parece en Hipnos, al punto que no una sino varias vueltas de tuerca se suscitan en la mente del lector una vez concluido el libro... si es que realmente ha concluido. Al margen de la inquietante trama, Javier Azpeitia se da maña para mostrarnos que incluso nuestros recuerdos más luminosos y nuestos más nobles deseos podrían ser falsos... o peor aún, no pertenecernos. Incluso el recuerdo de haber leído un libro titulado Hipnos...
Daniel Salvo

6/07/2010

LIBROS: Arcoiris en Negro



LOS INCITANTES COLORES DE VILO ARÉVALO

Arévalo, Vilo. Arco iris en negro. Lima: Bizarro ediciones, 2007. 30 pp.

Vilo Arévalo (Lima, 1982) es una de las voces más recientes en la literatura peruana. Antologado hace algunos años en la compilación de Max Palacios: “Abofeteando a un cadáver”, con un poema del libro que estoy por comentar, ya ha demostrado en el taller literario con la escritora Carmen Ollé (CELACP, verano de 2008) sus notables dotes para la narrativa. Sin embargo es su primer poemario lo que nos ocupa en esta oportunidad. Una bonita edición (aunque con muy pocas páginas) cuyo contenido resulta muy interesante y, en el buen sentido, estremecedor pues su poesía se desarrolla dentro de un universo fantástico —y, por momentos, terrorífico— de alucinantes implicancias. Hay poemas muy logrados como “Fin del mundo” de reminiscencias apocalípticas:

“Las puertas del Tiempo se abren como llave de oro,
con la llave del inframundo, las tinieblas invaden el mundo,
la luz se esconde como una temerosa cría.” (pp. 28)


O el mejor poema del libro, “¿Demonio o Ángel?”, donde la dualidad es el tema primordial, la lucha de dos fuerzas internas que planean proyectarse al exterior, la mente humana y sus constantes desvaríos:

“Mi alma y mi vida me hacen preguntar si soy
Un ángel malvado o un demonio bondadoso.
Gritos de dolor, gritos de emoción...
Mi cuerpo quema por la lucha,
¿ganará la vida o la destrucción?” (pp. 26)


Aunque se percibe un aliento gótico y/o fantástico en esta entrega es fácil identificar algunos mecanismo propios de la ciencia ficción, por ejemplo en el poema que da título al libro, “Arco iris en negro”:

“Indiferente tormenta que azota todo,
el veneno del aire que respiramos
llenará nuestros pulmones y los quemará.” (30)

Existe, entonces, una gran deuda con Charles Baudelaire y otros poetas malditos. Los temas predominantes son: 1) la muerte, 2) el fin del mundo y la extinción de la raza humana y 3) el mundo post-apocalíptico planteado a partir de algunas reminiscencias bíblicas (los ángeles, los demonios, la luz, la oscuridad, etc).
Poesía de la buena, sencilla, sincera y carente de las innecesarias ampulosidades a la que otros poetas jóvenes someten sus textos. Quizá hubiera resultado interesante que el autor se animara a publicar un volumen más gordo, de al menos el doble de páginas. Sin embargo —y esto es sorprendente— sí es posible obtener una visión global del poemario y absorberlo como corpus integrado. El tema central: El Apocalipsis, está muy claro. También es fácil observar las posibilidades literarias del autor, las cuales se vislumbran óptimas debido al exuberante mundo que éste construye a partir del lenguaje (claro, preciso y bastante imaginativo).
En su primera entrega Arévalo nos obsequia buena poesía, mostrándonos sus grandes condiciones en pos de convertirse en una figura digna de seguimiento dentro de la literatura peruana actual. Recomiendo febrilmente no perder a este autor de vista.

Carlos Enrique Saldivar

5/06/2010

LIBROS - Cromosoma Z




Historias de porcelana FINA




Thorndike, Jennifer. Cromosoma Z. Lima: Bizarro ediciones, 2007. 108 pp.

Un libro que generó mucho comentarios al momento de su publicación y muy bien merecidos, por cierto, pues trata la homosexualidad de manera abierta no tanto como una llamada de atención a la sociedad, sino como una condición indesligable de la vida de estos atípicos seres que luchan por sobrellevar sus dramas continuos e incesantes. El primer libro de Jennifer Thorndike es un fuerte gancho de derecha a la literatura peruana que se centra a menudo en situaciones cómodas y sencillas, que todos queremos vivir. Este texto es distinto. Ya lo comentó muy bien Rocío Silva Santisteban en la contratapa: “Los lectores o lectoras no podrán salir ilesos”. Con un estilo directo y apropiado, aunque por momentos desordenado (tomemos en cuenta que el universo de los personajes queda reflejado en la prosa y éste es casi imposible de poner en palabras, sin embargo, en este caso, los mundos internos son claramente definibles) Thorndike narra mucho en pocas líneas y seguirle el paso no es difícil. Son diez cuentos que tratan el problema de la identidad sexual desde multitud de ángulos, como el amor no correspondido, las relaciones mal llevadas, o la desgracia humana debido a la condición de rechazado o de buscador de placeres imposibles (los ejemplos de este tipo de literatura por momentos ideal, a ratos realista, en ciertas ocasiones vital, en otras, sumamente pesimista, abundan en la literatura peruana, sobre todo en un subgénero literario que habitó en los noventa: el realismo sucio). Hay cuentos muy logrados, como por ejemplo “Porcelana”, donde el fetichismo es el tema central. Otro cuento digno de mención es “Maquillaje corrido”, donde la situación de desamor que vive la protagonista logra golpearnos en mitad del vientre. El amor es el tema central y un tópico derivado de inmediata importancia es el consecuente sufrimiento producto de algunos amores inalcanzables. Otros tópicos importantes son: la intolerancia y la violencia, los cuales se conjugan a la perfección en el cuento “El espejo multicolor”. Un relato que posee todos los elementos juntos es “Un mechón de su pelo”, que nos revela la fijación de una chica con una parte del cuerpo de la joven de la cual está enamorada. Situaciones insostenibles, realidades subyugantes, un nivel acertado de erotismo y manifestaciones un tanto perturbadoras son, en resumen, las constantes de este libro, diferente y muy recomendable.

Carlos Enrique Saldivar

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4/16/2010

ANIME: Demonbane (2006)



Basada en el correspondiente juego para Playstation 2 (versión moderada del original para PC, con contenido erótico) Kishin Houkou Demonbane (機神咆吼デモンベイン) es una serie de anime que combina elementos (o tópicos, si se quiere) repetidos hasta la saciedad en el género con temas del universo de Lovecraft. Lo cual lo hace, en cierto modo, un homenaje (o parodia) de este.

Y es que los elementos clásicos de esta obra maestra del Terror están presentes: la magia, la ciudad de Arkham, la Universidad Miskatonic, etc. pero esta producción dirigida por Shoichi Masuo agrega a la mezcla al fetiche de los Robots gigantes y una miriada de personajes femeninos (recuérdese que en la obra original la presencia de estrógenos era más bien escasa) totalmente apropiada para el ya consabido Fan Service.

El personaje principal de la historia es el detective de poca monta Kurou Daijūji (voz: Kentarō Itō, aparentemente, la traducción al japonés de Titus Crow protagonista de las novela de Brian Lumley ambientadas en ese mismo universo) quien se interna en la trama de intrigas y pugnas por el poder en la ciudad (entre una sociedad secreta llamada Black Lodge y el Grupo Financiero Hadou, dirigido por la última heredera de la familia, Ruri Hadou (voz: Junko Asami) una seria y responsable líder, quien se opone a los avances de la Logia impulsando varias iniciativas, una de las cuales involucrará a Kurou y a su vez, hará aparecer a Al-Azif (voz: Rie Kanda) quien es nada menos que la encarnación del más Poderoso Grimorio, el Necronomicón.

La asociación (que convierte a Kuro en un ser mágico o Magius) de ambos les permite invocar al gigantesco mecha Demonbane con los cuales se enfrentará los miembros de Black Lodge, liderados por un misterioso individuo llamado Master Therion (bestia en griego) y que es poseedor de otro grimorio, los Manuscritos Pnakotic, al igual que los más conspicuos miembros del Black Lodge, un grupo conocido como Anticross, todos ellos poseedores de grimorios y capaces de invocar sus particulares Deus Machina (léase Robot gigante de turno)

Y sin embargo, hay una tercera parte al acecho, una misteriosa dama llamada Nya con una agenda ciertamente misteriosa, cuyas motivaciones de develarán a lo largo del avance de la trama.

Las cuotas de humor también están cubiertas, a través del tan siniestro como estrafalario y Desafotrunado Dr. West y su creación, la Androide Elsa que se la pasan tratando de poner a Kuro en apuros.

En resumen, 12 episodios de animación de muy buena calidad, en particular, muy bien logrado el diseño mecánico a cargo de Yoshihiko Machida y Kazutaka Miyatake tanto para los Deus como para el Protagonista Demonbane, muy recomendable para los adeptos del terror y el ritmo trepidante.

Y finalmente, el opening de la serie, un ágil tema titulado Hito, Kami, Hata (Hombre, Dios, máquina) interpretado por Yuichi Ikuzawa.



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4/07/2010

LIBRO: Trampas para incautos




Trampas para incautos
Yeniva Fernández

Revuelta editores
Lima, diciembre de 2009


Si bien es absurdo sentir nostalgia por lo que no pasó, uno no puede menos que lamentar que en nuestro país no se haya producido el boom de las revistas dedicadas tanto al terror como a la ciencia ficción que hubo en los Estados Unidos en las décadas de los años treinta y siguientes del siglo XX. No tuvimos pues nuestras Astounding, Amazing stories o la archimítica Weird tales, revistas en las que iniciaron sus carreras escritores como H.P. Lovecraft, Clark Ashton Smith o Robert E. Howard, nada menos. Y qué decir de las geniales ilustraciones realizadas por maestros de la talla de Virgil Finlay o Frank R. Paul.

Por que díganme si no sería fantástico contar con una revista dedicada a la ficción fantástica, de publicación periódica y con una buena circulación. Acudir a un puesto de revistas y llevarse un ejemplar para leer en casa o en el transporte.

Y lo mejor de todo, esperar a que una de esas ediciones contara con una historia escrita por Yeniva Fernández.

Ojo, por si acaso hubiera un lector muy exquisito, no estoy diciendo que la narrativa de Yeniva Fernández sea narrativa pulp (eso déjenmelo a mí). O sea, no escribe subgénero, cuida mucho su prosa y merece un lugar expectante en el canon literario nacional. Cuentos así no se leen todos los días.

¡Pero qué bien escribe! No es terror, ni ciencia ficción (tranquilos, culturosos), pero cómo se le parece. No hay viajes a otros planetas, pero sí mundos paralelos. No hay monstruos, pero sí humanos monstruosos. No hay invenciones fantásticas, pero sí artefactos y ámbitos cotidianos vistos desde otra perspectiva. Y eso les proporciona a sus cuentos una atmósfera desosegante, claustrofóbica... aterradora.

Trampas para incautos tiene una división aparente, entre cuentos fantásticos y otros de factura mas bien intimista. Pero no hay que dejarse engañar: el sueño de la razón es suficiente para producir monstruos, y los monstruos de los abismos de nuestro inconsciente pueden ser más aterradores (y reales) que los monstruos surgidos de los abismos del tiempo y el espacio.

El libro de Yeniva Fernández está dividido en dos partes, las trampas a mediodía y las trampas de la neblina. Como queriéndonos dar a entender a los incautos que es imposible escapar de ciertas trampas.


Las trampas a mediodía

Sierra norte: Dicen que todos tenemos un doble en algún lugar del mundo, y las historias sobre encuentros entre dobles no son precisamente escasas. Sin embargo, Yeniva Fernández le da una vuelta de tuerca bastante desoladora a a ese argumento, al jugar con la idea de que nosotros (y no el otro) seamos esos dobles.

Quédate a dormir: El ser humano puede convertir en ritual cualquier situación, sobre todo, algo tan natural como el amor. Pero a veces, las cosas cambian y el ritual queda, mas no la situación que le dio origen. Entonces aparece lo siniestro y lo desequilibrado, y la celebración del ritual deviene en abominable, una superstición insana de un culto que ya no existe. Si no hay amor qué celebrar, ¿qué es lo que realmente celebra la protagonista de este relato?

Lo mejor para Mario: De lejos, el relato más aterrador del libro. El menos "sobrenatural", el menos fantástico. El más breve. Y pensar que se trata de una madre que sólo quiere lo mejor para su hijo...

Palomas: La amistad y la fidelidad pueden ser hermosas, pero difíciles de mantener. ¿Existe la amistad realmente, o la mera conveniencia? ¿Existe la fidelidad, o se trata sólo de servilismo? Y entonces, ¿cuáles son las auténticas bases de las relaciones humanas?

Confidencia en la madrugada: Una infancia basada en lo racional y lo hermoso produce buenas personas. Nunca perdamos eso de vista. Por que una infancia y una adolescencia basadas en la convivencia - o la supervivencia - de lo atroz, sólo engendra monstruosidad. Aún si un monstruo actúa con perfecta lógica y aparente justicia, no deja de ser un monstruo. Y la cosa se pone peor cuando no actúa en solitario.

Gloria: Nada más arbitrario que los conceptos de belleza y fealdad... Y nada más arbitrario que la idea que se hace la protagonista de ésta historia respecto a lo que se merecen las personas por su belleza o fealdad.

Las trampas de la neblina

Una calle: La angustia, el horror, la soledad, lo aborrecible de aquello que escapa a nuestra comprensión y que puede aparecer de un momento a otro, sin explicación alguna, y atraparnos para siempre. Y puede ser algo tan prosaico como una calle, con sus veredas, sus casas, sus ventanas, sus puertas...

Díptico: La idea de que todos tenemos un doble, de que existe alguien que es idéntico a nosotros y que eventualmente podría tomar nuestro lugar, nos aterra y fascina a un tiempo. Pero la existencia de un doble podría no ser tan espeluznante como el origen de ese doble.

Casa adentro: Misteriosas edificaciones que aparecen de la noche a la mañana. A la incredulidad inicial mostrada por parte de las autoridades, le sigue un muy peruano intento de aprovechamiento crematístico. En el medio, el protagonista, a punto de enfrentarse a más de una especie de invasores.

El acompañante: Triste y hermoso a la vez, el relato juega con las emociones que nos provoca la muerte, ya se trate de la muerte de un ser querido o de un completo desconocido. ¿Cómo afecta la muerte a los observadores, humanos... o no humanos?

Esa oscuridad que regresa: La vida en familia puede ser una experiencia hermosa y racional, pero también una trampa mortal de la que es difícil escapar. Con cuánto amor una madre o un padre pueden destruirnos, o al menos, intentarlo con todas sus fuerzas. ¿Y si además contaran con ayuda, digamos, no familiar? Relatos así hacen que uno se alegre de ser huérfano.

3/26/2010

LIBROS: Garras y Colmillos


Garras y Colmillos
de Jo Walton

Por Luís Antonio Bolaños de la Cruz



Siempre... o casi, nos hablaban de los dragones, como ocurre con otras criaturas imaginarias, desde el punto de vista humano, y ese es el sorprendente y jugoso giro que acomete Jo Walton, es la mirada desde los dragones la que nos acompañara en nuestro periplo, la que cuenta, analiza con herramientas precisas la vida cotidiana, sintetiza las contradicciones y choques de intereses, pormenoriza las especificidades de cada evento, creando gracias a ese enfoque mutiple pero invisible, una sociedad muy coherente, espléndida en sus detalles, la cual motoriza con amoroso empeño, logrando que funcione con eficacia y sentido -a pesar de que podría parecernos incongruente-, expandiéndola cada vez que aborda otro aspecto o nivel, complejizándola sin ambages, incluyendo porciones nutritivas de datos, pero nunca en aluviones, para que las asimilemos bocado a bocado, tal como se devoran los dragones cuando los alcanza la entropía final.

Y es que devienen en tan multifacéticas y densas sus ramificaciones que he creado un neologismo para denominarlos: “dragonajes”, el cual quiere condensar las sombras inmensas que despliegan, los fabulosos y pesados corpachones que ostentan, los sentimientos en ocasiones devastadores, en otras ridículos, y con frecuencia ecuánimes que los habitan (también las dentaduras y garras que los peculiarizan), en esa presencia fìsica pesada y volátil, sólida y etérea a la vez que es su fuerza pero también su debilidad (los yargos, equivalentes a los humanos, los han derrotado y arrinconado en las zonas altas del continente gracias a las armas de fuego).

Kirill Yeshov ya lo intentó, desmitificando orcos y elfos en su sorprendente y excelente novela: “El Ûltimo Anillo”; aunque el efecto es similar, donde Yeshov era racional y terminaba desmontando e historiando el andamiaje de la Tierra Media hasta reducirlo a astillas y períodos, Jo se compromete por el costado de la emoción y prefiere dejar las aristas de la explicación inacabadas y es en esa relación cálida y en simultánea ambivalente que establece con sus dragonajes donde reside un porcentaje apreciable de su encanto, incitándonos a participar en su modelamiento ya sea para quererlos o despreciarlos, entonces comprendemos porque más allá de una supuesta sencillez de planteamientos y linealidad de acción le hayan otorgado el Premio Mundial de Fantasía 2005, sobreviene su obra en una especie de mansión mucho más grande en sus ecos e intimidades que las salas y pasillos observables desde la puerta de ingreso, y quizás por tales motivos empuja a refocilarse en las peripecias de parte del lector -y es que nos amañamos con un horizonte de acontecimientos tan agradables aunque dispares que al acercarnos al final del hilo del discurso, nos parece abrupto el capítulo de cierre y por un instante no le disculpamos que se termine y ese conato de cólera, que es muy probable que se encuentre en los impactos que desea la autora, le otorga el calificativo de imperecedera.

Es graciosa por la articulación de su rosario de anécdotas, divertida por la manera como se interpelan los protagonistas y se repotencian entre si las situaciones, amena por el modo como reconstruye las interacciones entre los dragonajes, que surgen entrelazadas cual comedia de equivocaciones (a momentos se siente el ritmo acelerado y alocado de una screwball clásica), farsesca y con diálogos raudos a pesar de su aparente formalidad y prolijidad, combina veloces cambios de puntos de vista con gags e intrigas diminutas (casi manicuradas), opiniones contrastantes y deslizamientos metonímicos, girando siempre en torno a los temas del matrimonio, el cortejo y las tonterías propias de esos avatares, la reproducción de la especie y la producción de objetos materiales, la religión y sus accesorios, los graves entuertos y los secretos confesados, el consumo de la carne sagrada de los familiares fallecidos y la distribución de sus cadáveres (al metabolizarla crecen desmesurados), el sistema judicial -tanto en la demanda planteada por derecho de consumo como en las neotendencias referidas al derecho de propiedad de las dragonas y la parafernalia originada (de allí que en determinados momentos uno rememore la almidonada época victoriana, enlazada a los comentarios sobre Trollope del prólogo y a su novela “Los Diamantes de Eustace”)-, la corrupción pública, la prepotencia de los poderosos; en fin, suficiente bagaje como para identificarnos pero con talento para ofrecer contenidos originales y estimulantes que la apartan de lo ordinario (más allá de su ropaje semejante a lo convencional) y permiten clasificarla como excepcional.

Asimismo, vibrante y dinámica, porque cuando creemos que va detenerse por un momento a respirar y reflexionar por haber culminado la línea de desarrollo en un momento sublime, peligroso o acuciante, vuelve a desplegarse ante nosotros con nuevas andanzas para arrastrarnos en flujo continuo hacia una tibia matriz diseñada con cariño, preñada de conceptos novedosos, impregnada de humor y ganas de comunicar y plagada de aforismos (por ejemplo: “sabían que no es la elegancia lo que hace agradable una reunión, sino el temperamento de los reunidos”), con una rica galería de dragonajes, que adquiere cada vez mayor presencia a medidad que avanzan los capìtulos y se van incorporando otros nuevos (un punto más a favor). Mediante una deliciosa apertura hacia los procesos sociales, mecanismos de interexperiencia, artilugios y estratagemas conductuales, va armando un escenario -que no por funcionar distinto, difiere en lo esencial del nuestro-, excitante y fresco que profundiza en cada aspecto o pincelada y en esa espiral ascendente termina por envolver nuestra atención.

Me imagino a Jo contenta en su accionar literario, recompensando o castigando según sus justas apetencias “políticamente correctas” (todo sucede como debe ser para lección de los arteros y moraleja para el vulgo), y feliz por pergeñar una novela de múltiples enamoramientos, pedidas de zarpa, enfermedades fulminantes, desencuentros resueltos con brillantez, paseos con dragoncitos extraviados, confusiones por doquier, etc., (una obra que por su aparataje no desmerecería insertada en el teatro isabelino) que es asimismo una incursión sobre el terreno de la justicia que brota en nuestra mente mediante adagios motivados por la lectura como: “debe comer más quien es más débil o tiene menor acceso a recursos”, “nadie por más siervo que sea debe llevar las alas atadas, el aire es para todos”, “servidumbre y sometimiento femenino deben ser rechazados, escarnecidos y abolidos”, pero nunca plasmados con tanta pasión que genere repudio.

Y es que podremos discrepar de ciertas costumbres de los dragones que llevan hasta la exacerbación las relaciones de clase que impone la burguesía y las jerarquías que yacen en la estructura de la familia, pero no podemos sustraernos al encanto de esa extraña sociedad donde los edificios son cuevas, se duerme echado sobre oro, se fomenta el canibalismo (por más ritual que se nos muestre), donde la arquitectura pétrea de sus comedores considera los canales de drenaje para la sangre, la cosmetología implica bruñido de escamas y acicalamiento de alas, la gastronomía brilla por su ausencia ya que los alimentos se engullen crudos, las doncellas son tan pudibundas que con sólo acercárseles un macho empiezan a ovular y se rubefaccionan obligando a la ceremonia correspondiente, en fin que resulta tan rica y coherente como fascinante.

Recuerdo que la conocí una ya lejana tarde de finales de siglo, cuando armábamos el tercer número de Agujero Negro, nuestro fanzine en papel (que nunca alcanzó a salir) y con Isaac Robles nos jaraneabamos traduciendo su relato “Al fondo del jardín” (gracias a la infatigable labor de Sadrac pudimos compartirla con otros aficionados) y pensé: “Esta autora dará que hablar” y es que desde el inicio sus tramas inteligentes preñadas de sensibilidad y su talento para aludir a varias dimensiones cuando parece observar sólo una ya eran notorias. Agradezco a Daniel Mejía que me la recomendó para arrancarme de mi tendencia a refugiarme en la Hard SF, consejo que a su vez retransmito, les auguro que gozarán como dragones, así que a elegirla en caso de compra o pedirla prestada a quien os tenga confianza

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3/22/2010

CREEPY 00

Por Luís Antonio Bolaños de la Cruz

Creepy fue una revista impactante, surgió en una España madura, que se sacudía de décadas de dictadura franquista y que podía permitirse explorar lo terrorífico sin ambages, con abundantes referencias a sexo y violencia en sus diferentes variantes; para quienes deseen aproximarse a su renovador periplo recomiendo revisar: http://es.wikipedia.org/wiki/Creepy; y paso a detallar el contenido del Nª 00:

Carátula de Sanjulián que rindiendo homenaje al personaje introductor de los relatos, creado por Frank Frazetta, enfatiza lo horrible, destemplado y artero de su aspecto, pero que en un rincón de su mirada guarda aquel gramo de empatía requerido para atraernos y engancharnos para ser en cierta medida cómplices de los horrores que procederán a desgranarnos cual doble cosecha: macabra (por los compromisos que establece) y estremecedora (por lo fértil de sus propuestas), aunque no es necesario que vayan a partes iguales. En el pergeñado por Frazetta los editores españoles apuntan en sus globos una “declaración de principios”, acertada mixtura de marketing y enjundia.




Bocado más sabroso, el: Cary Bates (Guión) y Russ Heath (Dibujo)
Nos introduce a un tema: el impulso de la aventura y como se tuerce ante la adversidad, que la “Balsa de la Medusa” de Gericault expuso, Jack London detalló en algunos de sus relatos sobre canibalismo, Carlos Giménez graficó en “Los Verdugos” (siguiéndole los pasos a uno de esos relatos) del albúm “Érase una vez en el futuro”, y el film “Sobreviven” recreó mediante la desgracia del equipo uruguayo de rugby cuando su avión se estrella en los Andes, demostrando que diversos soportes han tocado de diversas maneras: el accidente (el azar), el hambre (la naturaleza que retorna por sus fueros) y las alucinaciones (que justificarán un deslizarse hacia la antropofagia), no obstante con una excelente vuelta de tuerca en las postreras viñetas se rescata la ética y el amor mediante la pantalla de TV, donde contrasta la belleza rutilante de la sobreviente y la alegría de su marido con la aparente tragedia esperada, para plasmar un remate de perfil sorprendente, pero sublime.

Las viñetas poseen la solvencia y expresividad propias de Russ, tintas refinadas e insinuantes que tienden a la densificación elocuente de los acontecimientos, difuminados sembrados de sugerencias y contrastes que enfatizan la acción de los personajes con un trazo contundente y despojado de sensiblerías.


Vida nocturna: Bob Toomey (G) y Rafael Auraleón (D)
Discoteca neoyorkina, parejas entrando al éxtasis… (por la danza, la droga o el sexo) y una extraña visitante, persistente y arrugada, con aroma a pactos diabólicos y acuerdos firmados con hemoglobina, también una historia de amor que sucede por lo menos en su génesis en la Plaza Clichy de París, y de traiciones a lo que cada cual es, como humano o inhumano y una culminación galopante, donde el palpitar de la vida que se apaga se impone al recuerdo y la añoranza ejecutando -acción de excelente performance-, un cierre con sarcasmo.

El dibujo de Auraleón recoge los detalles tétricos y expone el escenario de sus consecuencias lúgubres, apunta preciso los movimientos del elenco y potencia con la tinta china el horror que yace tras las peripecias, constituyendo un adecuado complemento a la historia.


Amor primate: Cary Bates (G) y José Ortiz (D)
Va de fórmulas químicas que provocan el celo a disfraces con cámaras ocultas, investigaciones antropológicas y hembras de sasquatch, pero sobre todo de amores erróneos, pero no por ello menos intensos y apasionados, además nutridos por la comedia de equivocaciones que se enlaza sápida al trepidante colofón, nos señala que el deseo no es igual al resultado, con frecuencia retorcido por obra del azar; la ironía devastadora y la calamidad que planea cual vultúrida sobre los acontecimientos relatados provocan un proceso que termina por aterrizar de lleno sobre nuestro intelecto y empezar a devorarlo cual cadáver adobado.

Cuando observamos las páginas que lo componen comprendemos porque Ortiz alcanzó fama y cotas increibles en “Hombre”, aquí ya está contenido en germén su despliegue posterior: el encuadre abarcador, el paisaje recogido con destreza, la plumilla que desgarra para enfatizar, la expresividad de los rostros, la tinta que se agarra de las sombras para relanzarnos con las hermosas composiciones y la elegante exactitud de sus planchas, el tremendo significado que adquieren las imágenes.


Amor del Cojo Lem, el: Richard Corben (G y D)
La ingenuidad que anida en la fealdad y la maldad que se oculta en el primor, la bella y el bestia en el centro del encuadre (además casados y viviendo sin consumar el acto sexual), ejemplifican el candor simplón y la malicia rellena de estulticia, y entonces la infidelidad flagrante y el asesinato como supuesta medida correcta para equilibrar la balanza (¿cuándo un asesinato es correcto?) suceden; no importa la reiteración, porque en cada ocasión se usará un instrumento diferente: machete, hacha, escopeta, cuchillo; insertos en medio de un ecosistema peligroso que brinda mil y una oportunidades para la destrucción y la germinación (la Cuenca Atchafalaya en la desembocadura actual del Mississippi compartida con Swamp Thing) no es de extrañar que desaparezcan personas, coartada eficaz para evitar la sospecha. Tras la orgía de sangre, una chispa de comprensión y quizás el cansancio de victimar, empuja a la exigencia de usar las prerrogativas matrimoniales y al enfrentamiento, donde la ricura le niega al deforme el acceso al placer. Extender la muerte deviene natural… solo que tras varios días de cocinarse en su propio jugo decide cometer necrofilia, y entonces lo que encuentra yaciendo en el jergón y su entorno superará cualquier expectativa y como advierte el narrador aún se escucha el rechinar de sus muelles en el pantano.

Corben con su peculiar e inimitable estilo, crea de inmediato un mundo sobrecogedor -aunque reconocible para quienes hemos visitado su obra-, donde acaecerán las terribles peripecias de los protagonistas enriquecidas por el valor agregado de la astucia con que articula sus secuencias y los recursos que acumula para su puesta en viñeta, sostenido en su característica tridimensionalidad rotunda y voluptuosa, labrada mediante sus anatomías de cincelada excelencia y condimentadas por trazos expresivos y caricaturescos, por sus escorzos en apariencia impracticables y por sus volúmenes evocadores y hasta sensuales.








Hermanas: Bill DuBay (G) y Alex Niño (D)
Con extraordinario pulso narrativo nos ofrece una entrecortada pesadilla de döppelganger alienígenas (donde los humanos podemos serlo también) desplegada en secuencias simultáneas por mundos palalelos, y concatenada de manera tal que se puede leer como una sola alucinación..., a no ser por la doble desgracia que estalla, y que deja un sabor a triste quebranto perdurable en la mente, quizás lo único objetable es la matemática similitud entre decorados, pero que se disculpa porque es el propio formato quien permite contrastar y avanzar al relato.


Los dibujos del filipino Alex Niño contribuyen por su viveza y claridad y su capacidad para pescar lo esencial -sin olvidar lo complementario- a la fluidez de la historia, soberbio entintador (es probable que por eso se prodigue en el blanco y negro de los comics de horror), experimentador y vanguardista, gracias a su capacidad imaginativa y fértil sentido de diseño nos entrega un marco adecuado para que nos sintamos estremecidos.

Maldición, la: Archie Goodwin (G) y Neal Adams (D)
Neal devolvió a Batman su aura oscura y su digno empaque de cruzado merced a su capacidad para incorporar en un recuadro clásico y realista, el tenebrismo estético, las rupturas rítmicas y la visualización prospectiva necesarios para oscurecer al personaje; en este caso de los dibujos iniciales renacentistas que captan la lobreguez de las ergástulas y lo ominosa presencia de los aparatos de tortura se pasa a una planificación mucha más clara cuando salta a la actualidad sesentera, entonces el tratamiento de los contornos, la planificación de página, las diagonales de cruce, y el detalle de los rostros van abriendo rutas y luego prestan potencia al desenlace y su indudable encanto a la condenación, de la cual nadie puede escaparse.

Colofón clásico, con vampiros que maldicen las generaciones venideras y una encarnación de la venganza exteriorizada en algunos usos y costumbres e incluso actitudes de la población contra dichos descendientes maldecidos, pero a medida que los derechos individuales se afirman y la democracia va imperando esos sentimientos se revelan cada vez más tumultuosos y con albedrío; será en uno de esos momentos de pura gloria elocuente cuando se conocen los amantes del relato, el inglés lógico y racional, la italiana intuitiva y algo supersticiosa, así que a la duda inicial de la relación amorosa le suceden la resolución de la emoción y su afirmación frente al altar. En apariencia imperturbable, la lógica que empapa al inglés le jugará sin embargo una mala pasada cuando deba enfrentar el colapso y la inmovilidad de su amada, una probable catalepsia que defenderá incapaz de separarse de su cuerpo, luego se precipitan los acontecimientos cerrándose con una doble vuelta de tuerca que con pulso aterrador nos ofrece un final que no podíamos imaginar.


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